Amigos de grupo Anècdotario, êste blog ha sido creado para que se nos facilite la bùsqueda de todas las anècdotas,historias, reflexiones, cuentos cortos, leyendas de Mèxico y el mundo, etc. Es un blog apto para todas las edades y en èl todos hemos puesto nuestro granito de arèna. Aquì està la recopilaciòn de nuestras aportaciones y se los dedico con todo mi cariño.

domingo, 21 de febrero de 2016

MONEDAS Angel Orlando Noguez Gonzàlez.





MONEDAS
Esto pasò en atlacomulco, estado de México.
Hace 3 años en el mes de mayo, aproximadamente el dia 3 de la santa Cruz.
Era un dìa que en la madrugada, llovìa mucho, caía granizo, había algo de neblina y hacia mucho frio.
Me asomaba por la ventana, debido a que enmedio de el patio de mi casa había una gran llama de fuego que se alargaba mucho, quizá 1.80 metros, delgada y se achicaba me pareció algo extraño ya que en medio de una tormenta mucho granizo y neblina es difícil ver algo asi.
Yo estaba consiente de que no había regado combustible ni nada.
Le hable a mis dos hermanos, estaban sorprendidos por la llama, a lo lejos escuchábamos aullar a los perros y se escuchaba que algo se azotaba en la barda de la casa.
Eran como las 3:15 am del dia 3 de mayo, no quisimos ver por que pasaba y nos dormimos.
Al otro dìa mi padre nos platicò que ahí hay algo de dinero enterrado
Después de un mes en otra tormenta cayo un rayo justo en ese lugar.
Se escuchò como si chocara con algún metal.
Al otro dìa yo vì como una víbora de cascabel grande se metía ahí en un hoyo justo a donde cayò el rayo.
Me asomè a ver y fue raro, ya que no vì ningún hoyo por mas que busquè, es como si el hoyo hubiera desaparecido.
Algunas veces mi mamà y mis hermanos me han dicho que han visto sombras negras con ojos rojos brillantes pararse ahí como si cuidaran algo.
Se que es difícil de creer pero yo lo veo ya como algo normal pero aun con pocas explicaciones.
También se han escuchado lamentos que vienen de por ahì.
Por ultimo he sabido de parte de algunos arquitectos, que platican que en muchas casas antiguas las personas acostumbraban a esconder el dinero abajo de las escaleras.
Por ultimo he sabido de parte de algunos arquitectos, que platican que en muchas casas antiguas las personas acostumbraban a esconder el dinero abajo de las escaleras

VIAJE ASTRAL Angel Orlando Noguez Gonzàlez








VIAJE ASTRAL.

Un dia tuve algo que llaman viaje astral, me salì de mi cuerpo, me veia dormir. 

Dormìa junto a mi mamá, tenìa 12 años entonces, escuchaba a los perros aullar, en eso veìa una sombra negra conocida como "shadow people", me agarraba de mi brazo derecho y me jalaba, me tiraba al piso y me seguía arrastrando.

Solo veìa mi cuerpo ser arrastrado,  en eso veia a mi mamà despertarse, sacar agua bendita, empezar a rezar y de momento despertè en el piso con las marcas de sus manos en mi brazo.

Mi mamà me dijo que escucho aullar a los perros, sintió escalofrío y viò que algo invisible me jalaba, se espantò y sacò agua bendita y si rezò. 

Es lo mas intenso que me ha pasado, saludos a todos

EL MONASTERIO Ely Ortiz

EL MONASTERIO.
Corrìa el año 1620 cuando se fundò un monasterio de monjes franciscanos dominicos, en la localidad sevillana de Carmona, a unos 40 kilometros de Sevilla.
El monasterio fue construido como un gran convento sobre un extenso pàramo dàndosele el nombre de "Huerta de San Josè" y siempre ha estado rodeado de un aura siniestra y misteriosa.
Sin embargo, pocos o casi ningun documento existen en al Archivo històrico del Ayuntamiento sobre la historia y existencia de este monasterio.
Unicamente son dos los manuscritos que lo acreditan y que han sido descubiertos recientemente.
Hoy en dìa el Monasterio esta casi completamente derruido. A duras penas sus paredes logran mantenerse en pie, pero conservan parte de la simetria y la altivez que luciò antaño.
En su interior y bajo las bovedas, las paredes se encuentran profanadas con pintadas satanìstas, especialmente en lo que fue la cocina, en donde todavìa se conservan los anclajes de los ganchos que marcaron al monasterio desde el principio de los tiempos.





Casi es imposible caminar por su interior sobre un suelo lleno de hoyos, huesos de animales sacrificados y restos de cristales.
Su tètrico aspecto se recorta en la distancia bajo un cielo vespertino, y nos habla de una historia estremecedora que se produce en la dècada de 1940.
Se cuenta la historia de que en aquellos años, los monjes que habitaban el monasterio vivìan inmersos en sus actividades de caràcter espiritual a la vez que tenìan que conseguirse el sustento cultivando un huerto, criando animales y mendigando limosna y comida por las calles de la localidad y por las fincas y huertas privadas que se encontraban en las cercanìas.
Pero la tierra se negaba a dar el fruto necesario y la situaciòn de posguerra que vivìa el paìs no era la màs adecuada para dar caridades a los frailes, lo cual los llevò a una terrible situaciòn de hambruna.
Obnubilados por el hambre, atentaron contra el sèptimo mandamiento saliendo durante las noches a robar en las huertas cercanas para sobrevivir.
Se cuenta que al alba regresaban al convento con los harapientos hàbitos desgarrados por las dentelladas de los perros de las huertas colindantes, y la carne llena de mordeduras.
Estos hechos fueron reiteradamente denunciados por los hortelanos ante el tribunal eclesiàstico, y se ignora si èste ordenò el cierre del mismo, pero lo cierto es que sobre los años 50s el convento fue abandonado sin previo aviso y vendido en 1957 a gente con posibilidades de Madrid.
Los traspasos que se hicieron con caràcter privado del mismo a distintos compradores fueron sucesivos, siempre con objeto de no dejar constancia de la titularidad de la edificaciòn o de sus terrenos en ningùn registro pùblico.
Se dice que dicha venta fue el resultado vengativo de un prior que habìa sido trasladado al noviciado en contra de su voluntad, y en venganza jurò que si algùn dìa ascendìa y llegaba a ocupar un alto cargo en la capital de España, venderìa el monasterio.
Parece ser que llegò a cumplir su amenaza vendièndolo todo salvo la edificaciòn, que quedò en propiedad de tres monjes, fray Rafael, fray Luis y fray Manuel, quienes con gran esfuerzo lograron recomponer la edificaciòn pero se negaron a su venta.
Sin embargo existe otra leyenda que da otra explicaciòn al abandono del mismo, contada por una parte policial,  el  hijo de alguien que trabajaba en el monasterio en dicha època.
Segùn esta declaraciòn una mañana aparecieron los cuerpos de varios frailes degollados y colgados en los ganchos existentes en el techo del sòtano.
Cuando se conocieron los hechos, la policìa se apersonò en el lugar encontrando a un fraile asustado y escondido en un rincòn, declarando que èl habìa sido el causante de la matanza, la cual habìa sido ordenada por el diablo.
Por supuesto a èsta declaraciòn no se dio ninguna credibilidad, pues el citado fraile carecìa de la constituciòn fìsica suficiente para llevar a cabo tan macabra acciòn, por lo que se barajò la posibilidad de que se tratara de asesinatos motivados por rencillas entre ellos mismos debidas a pràcticas homosexuales, una comidilla extendida entre los habitantes de Carmona.
Pocos en aquellas fechas hablaban que en la Huerta de San Josè habitasen fantasmas o de que se produjesen fenòmenos extraños, aunque se hacìa hincapiè de lo espeluznante que resultaban los ganchos para colgar comida que existìan en la cocina subterranea del convento.
La existencia de aquellos tètricos ganchos en el sòtano del monasterio corriò por todo el pueblo, siempre con la incertidumbre de la veracidad, hasta que salieron a la luz unos documentos que se encontraban en uno de los archivos històricos.
Se trataba de dos manuscritos escritos en castellano antiguo y que fueron traducidos por un investigador.
El contenido de los mismos se detalla en el informe que sobre dicho convento hicieron los investigadores Luis Mariano Fernandez, Jose Manuel Garcia Bautista y Jordi Fernàndez para su reportaje "El Monasterio del Diablo".
En uno de ellos se habla de una donaciòn de alimentos, por parte del ayuntamiento, para que los monjes no murieran de hambre.
En el otro se narran unos hechos escritos por el Escribano Josè Dîaz Alarcòn y contados por el fraile dominico Juan Rodrigo Perea, que en presencia de alguaciles y fuerzas pùblicas y religiosas contaba lo que le habìa ocurrido el dìa 25 de noviembre de 1680.

Juan Rodrigo Perea narrò que se hizo fraile dominico en el convento de San Josè en el año 1677, y que el 20 de noviembre de ese año 1680, entrò al convento un aspirante al noviciado llamado Jaime Malvidas, siendo aceptado por la orden con con agrado y satisfacciòn.

Era este aspirante a novicio un hombre alto, de nariz aguileña, de cejas pobladas, de cara fina que gustaba de la soledad, pues nunca fue visto en compañia de otros novicios ni siquiera en la capilla.
El 25 de noviembre de 1680, cuando el dominico que narraba los hechos despertò, no encontrò abierta la puerta de su celda como era habitual, pues era la costumbre cerrarla con cerrojo desde fuera despueès de las vìsperas, cuando los dominicos se retiraban al descanso, para ser abiertas desde fuera al dìa siguiente a la hora del alba.
Pensando que tal vez era màs temprano de lo que habìa creìdo, nuestro hermano se dedico a sus oraciones y meditaciones hasta que unos pasos lo sacaron de su misticismo.
Eran unos pasos dèbiles que provenìan del pasillo y que se detuvieron justo en la puerta de su celda abriendola de golpe... pero misteriosamente allì no habìa nadie.
Pensando el hermano que realmente fuera tarde y que la misa ya hubiera empezado, (tal vez se hubiese quedado dormido), saliò corriendo hacia la capilla, no sin comprobar antes con sorpresa que todas las puertas de las celdas de sus compañeros, estaban abiertas de par en par.
Cuando llegò a la capilla no encontrò a nadie, pero si escuchò unos lamentos que parecìan provenir de la cocina.
Tal era la intensidad de estos lamentos que el franciscano llegò a pensar que provenìan de su propio interior.
Atento quedò unos instantes escuchando para orientarse mejor sobre la procedencia de los mismos y la situò en el sòtano, hacia donde se dirigiò precipitadamente.
Una vez penetrò en èl, la visiòn que se expuso ante sus ojos fue horripilante.
Allì se encontraban, ademàs del Padre Prior, todos los demàs frailes colgados de los ganchos donde se solìan colgar los jamones y chorizos que los mismos hermanos franciscanos curaban.
Habìa sangre por doquier y nuestro espectador llegò a jurar la presencia de unos seres pequeños, que apiñados alrededor de los cuerpos ya muertos se alimentaban de sus carnes.
De repente todos esos horripilantes seres se reunieron en uno solo y dirigiendose al fraile le dijo: "Te dejo vivir para que proclames mi venida al mundo".
Inmediatamente un fuego se propagò por todo el sòtano y en el momento en el que el aterrado fraile saliò corriendo la voz le espetò de nuevo: "ve y di que Satàn està aqui".
Nadie creyò al monje, que fue arrestado, despuès de dar parte a las autoridades y relatar todo lo sucedido.
Se procediò entonces al enterramiento de los monjes asesinados en el sòtano, hecho que relata el entonces alguacil Alonso Sanz Heredia, y que se vio inmerso en una serie de sucesos inexplicables delante de muchos paisanos de Carmona que acudieron para acompañar a los monjes a su ùltima morada.
Parece ser, y siempre bajo el relato del alguacil, que durante el enterramiento se produjeron fenòmenos sobrenaturales: el cielo se oscureciò y aparecieron en el cielo dos columnas de fuego, entre medio de las cuales apareciò la visiòn de un rostro horripilante en forma de alimaña.
Poco despuès una luz blanca descendio en un fulminante rayo y de la luz saliò otra figura, en esta ocasiòn mas humana, que los hizo salir a todos despavoridos del lugar. 
Muchos hombres, armados con cruces y biblias se acercaron al dìa siguiente al convento derribando las puertas y entraron en la edificacion.
El diablo estaba sobre la torre observando y hacìa allì se dirigiò la multitud.
Muchos desaparecieron pero la mayorìa eran arrojados desde lo alto como si fueran muñecos por un viento y un temblor de tierra que destruyò el convento y a la gran mayoria de los que allì estaban.
Una voz tronò aterradora: "perezca todo y todos".
Tambien se cuenta que posteriormente en el mismo pueblo de Carmona se produjeron màs vìctimas a manos del diablo, por lo que se decidiò practicar un exorcismo en el lugar, y sembrarlo de sal para alejar al demonio y limpiar de todo el mal el lugar sagrado.
Igualmente se ordenaron, mediante una Bula Papal, que durante dos años fueran dadas misas y procesiones por toda la ciudad de Carmona para purgar por sus pecados.
Todo esto se recoge en un documento firmado por el Arzobispo de Jerez de aquel tiempo, lo cual da cierta credibilidad a los sucesos.
La apariciòn de èste manuscrito abre una nueva lìnea de interrogantes que seguramente nunca podràn ser aclaradas, pues queda en duda si realmente el convento contaba con un campanario que no volviò a levantarse en la nueva construcciòn, ni tampoco llegarà a saberse nunca si la mala producciòn de la tierra era debido a que el suelo fue sembrado con sal.
A partir de entonces comenzò a correr el rumor de que tanto en el interior del monasterio derruido, como en los alrededores se escuchaban voces y cantos gregorianos, se visualizaban extrañas luces y algunos que se habìan acercado ahì durante la noche decìan haber observado siluetas fantasmales y siniestras.
El lugar tambièn es usado desde hace tiempo por grupos que bien a traves de la ouija o de ciertos ritos invocan durante las noches a las fuerzas del mal, tomando aùn màs si cabe el ruinoso convento reputaciòn de maldito.
Muchos de los investigadors, equipados con el instrumental necesario que se han acercado al lugar para realizar sus investigaciones sobre el terreno, y la mayorìa de ellos se han encontrado con resultados sorprendentes y situaciones atìpicas e incluso peligrosas, a las que no les han encontrado explicaciòn.
Asì por ejemplo, sus grabadoras registran extraños sonidos, y las càmaras recogen luces inexplicables.
En una ocasiòn, encontràndose varios investigadores comprobando todas las estancias del lugar, contaban como al entrar en la habitaciòn del ùltimo ala del edificio sintieron al unìsono una desagradable sensaciòn, como si se sintiesen vigilados.
En determinado momento bajan a la cripta, y cuando deciden salir de ella, comienzan a suceder una serie de hechos inquietantes.
Observan un resplandor en la habitaciòn final de ala y se dirigen hacia allì, pero cuando llegan el resplandor ha desaparecido.
Se comenzaron a escuchar sonidos extraños, como un arrastrar de pies que se movìan lentamente de un lado a otro insistentemente.
La temperatura que recogen los aparatos de mediciòn es, en el altar es de menos 15grados centrigrados, y observan una silueta luminosa que deambula entre las galerìas.
Uno de los investigadores, corre ràpido tras la silueta pero antes de llegar a ella, sale despedido hacia atràs por una fuerza invisible que lo deja arrodillado en el suelo.
El equipo, aùn a pesar de que estaba grabando la esperiencia para el programa dirigido en Màlaga por Luis Mariano Fernàndez "Mis Enigmas Favoritos", decidiò abandonal el lugar intuyendo que algo malo podrìa suceder.
Otros investigadores o aficionados que se han acercado al lugar ha sufrido similares experiencias, como el testimonio que nos hace Josè Fèlix Duràn, de lo que ocurriò cuando acudiò al monasterio a realizar sus investigaciones: 
"A mi me retirò del mundo de la investigaciòn aquel suceso, acudimos a investigar llamados por la curiosidad y alentados por la fama del sitio y los programas de misterios. 
Estando allì comenzamos a sentir ruidos extraños, como golpes, los detectores comenzaron a sonar, no estàbamos solos, y de repente comenzamos a sentir pasos que se nos acercaban, asì como un lejano murmullo que se fue convirtiendo en una especie de salmo cantado poco a poco...
Cuando aquello nos tenìa casi cercados, salimos como pudimos por uno de los huecos de las ventanas... dejamos allì todo el equipo y nuestras ganas de seguir investigando. 
Fue algo terrorìfico. A Justo mi compañero, y pese a que han pasado ya cuatro años de aquello, no se le puede mencionar siquiera la experiencia.... Fue un shock para todos".
Al dìa de hoy las ruinas del Monasterio del Diablo siguen coronando el pàramo, recortando su tètrica silueta sobre un cielo del atardecer, tal vez esperando que todo
se suma en las penumbras de la noche para comenzar su demonìaca actividad.


EL REBOZO Frank La Mora






EL REBOZO
Pues a ciencia cierta no se conoce el origen del rebozo, pero hay quien dice que pudo llegar a México en la Nao de China; otros aseguran que es una derivación de las mantillas españolas, aunque son más quienes dan por hecho que surgió del ayate indígena o mamatl, usado por hombres y mujeres para carga y transporte de mercancía.
Los indígenas lo llamaban ciua nequeatlapacholoni que significa: "como toca de mujer o algo semejante", pero según lo documenta fray Diego de Durán en 1572 como una prenda de las mujeres mestizas para cubrirse y entrar a los templos.
Pero es hasta el siglo XVIII que su uso se extiende y se hace común entre las mujeres, según Juan Vicente de Güemes Pacheco de Padilla y Horcasitas, segundo Conde de Revillagigedo y Virrey de La Nueva España de 1789 a 1794...
"... lo llevan sin exceptuar las señoras más principales y ricas, hasta las más infelices y pobres del pueblo. Lo usan como mantilla o manteleta en los bailes, en el estrado, en el paseo, y aún en la casa; se lo tercian, se lo ponen en la cabeza, se embozan con él y lo atan y anudan alrededor del cuerpo."
Es claro, como lo menciona el Conde de Revillagigedo, esta prenda era usada por todas las clases sociales y el material se diferenciaba desde la seda con hilos de oro y plata, hasta el algodón, predominando un rebozo rayado con rapacejos (puntas o barbas) cortos que llevaban solamente unos picos anudados.
Esta singular prenda ha sido, es y será el símbolo por excelencia de la mujer mexicana.
Y tan mexicana es esta prenda, que se menciona en muchas de nuestras canciones:
"... Rebozo, rebozo, de Santa María, mestizas que bailan llenas de alborozo."
"... La del rebozo blanco ahora le dicen."
"... Y pa'su magresita, rebozo de bolitas y enaguas de percal."
"... Rebozo bordado de seda te voy a comprar..."
"... Cuando me traes a mi negra que la quiero ver aquí con su rebozo de seda que le traje de Tepic."
"... Tapame con tu rebozo, llorona, porque me muero de frío."
Hasta Cri Cri lo menciona:
"... La patita con canasta y con rebozo de bolitas..."
(FLaM)

EL DIA DE LOS MUERTOS Christian Perales







Y con ustedes amigos el cuento que inició toda, hace ya tres años, debo aclarar que esta versión fue reeditada de la original.
EL DÍA DE LOS MUERTOS.
" Nuestros seres queridos, aunque partan al reino de Dios, siempre estarán con nosotros mientras no los olvidemos...."
Esa fue la enseñanza de vida con la que creció José, pero pareciera que con el tiempo la hubiera olvidado, no es que fuera una mala persona, pero tuvo una vida bastante dura, cuando niño, fue el único sobreviviente de un accidente carretero que cobraría la vida de sus papás, el tiempo fue cruel también, ellos, sus papás no tuvieron tiempo y vida para dejarle al menos un hermanito que acompañara su vida. José creció con la única familia que el conocía: su tía Enriqueta, Quetita como le decían cariñosamente quienes llegaba a comer a su cocina económica, ubicada en el callejón de Dolores en el centro histórico de la ciudad de México.
Quetita educó a José como un hombre de bien, de acuerdo a sus posibilidades, pues recibió la encomienda de cuidar de él sola, ya que su esposo, también había fallecido al intentar llegar de indocumentado a los Estados Unidos. Pues bien José trabajaba muy duro en un taller mecánico en la colonia Peralvillo, como podían él y su tía llevaban una vida decorosa y decente Josecito, -como le decía su tía representaba lo bueno en su vida pues era una persona de bien, honrado y no tenía más vicio que el baile y uno que otro cigarrillo esporádicamente.
La tarde del día de muertos del año 2011, José llegó de un arduo día de trabajo y entró a casa, donde Quetita afanosamente estaba terminando de poner la ofrenda para honrar y compartir con las ánimas que vendrían, en ese momento José se llenó de una nostalgia mal canalizada, ya que esto lo llevó a sentir cierta ira con todo el concepto de la muerte. Después de saludar con un beso en la frente a su tía empezó a caminar hacia su recámara en el modesto departamento., su tía Quetita, un poco desconcertada, por su hermetismo e indiferencia ante la ofrenda decidió que tenía que hacer que su "hijo" se interesara por quienes se había adelantado en el camino.
-Josecito....¿a dónde vas?...-
-Me voy a bañar Quetita... es que me voy a ir al Halloween... Paty me vino a invitar... -
-¿y tus papitos?...¿.no les vas a poner una lucecita para su camino?-
Esa fue la gota que derramó el vaso en el corazón de José, tantos años de reprimir emociones al querer tener a sus papás, siempre y no solo ese único día, estallaron de una muy mala manera...
-´¡Tía, ya estuvo!...¿no? mira si quieres seguir creyendo en eso allá tú, pero yo no voy a poner nada este año-
-hijo ándale, no te cuesta nada ponerles una veladorcita-
-ay ay... ¿ya qué?...-
En ese momento ya con cierta grosería José salió del departamento y bajó a la portería del edificio, para tomar unos adoquines que estaban ahí esperando ser colocados durante las obras de restauración del centro histórico, ya que tenía los adoquines en mano, volvió a donde Quetita había colocado la ofrenda y por aberrante que pareciera, colocó los adoquines en ella.
-Ahí están tía.... uno para mi mamá y otro para mi papá.... que hace años me dejaron solo...-
-hijo... ¡no te mandes!-
-yo ya cumplí tía, ya les puse algo... ya me voy....-
Ya no medió más palabra, de inmediato se salió a la calle para ir a la fiesta a la que lo habían invitado, llegando, solo se dio cuenta de que casi nadie había asistido, estaba muy aburrida, casi aletargada, José solo bailó dos o tres canciones, platicó un poco con amigos y cercano a las doce de la noche, decidió que era hora de regresarse a su casa.
Se enfiló por la calle del Marroquí, que a esas horas estaba muy solitaria y demasiado obscura, de hecho, toda la zona parecía estar en las tinieblas, pero a él no le importó, tota, ya solo le faltaba dos cuadras para llegar a casa, pero al llegar a la calle de artículo 123, escuchó una gran algarabía, era una procesión que venía en dirección hacia él, era algo maravilloso ver a tantas y tantas personas que con veladoras y movidos por la fe, caminaban por la calle, José se agazapó en la banqueta para verlos pasar, pero se llevó una muy amarga sorpresa al notar que dicha procesión no era de personas, eran de ánimas, de almas que venían a pasar ese día con sus seres queridos.
Entre la multitud pudo reconocer a don Gaspar, que había muerto hacía ya dos años, a doña Carmelita, la señora de la papelería que tenía como un año de muerta, a su amigo Gonzalo que tenía como tres años de haber dejado este mundo, todos venían al unísono caminando, excepto una pareja de ánimas que no tenían con qué iluminar su senda, ellos no podían alcanzar al grupo por que tanta obscuridad se los impedía, estas ánimas tropezaban y caía de rodillas, se levantaba y caminaban muy desorientados, a tientas iban buscando el camino, José se acercó para verlos para tratar de socorrerlos, pero estuvo a nada de desmayarse cuando notó, que esas dos ánimas que venían penando en el camino... eran sus papás, que venían sin luz, por que José se las había negado, y venían cargando el enorme peso de los adoquines que él les había puesto en esa ofrenda.
José salió corriendo de ahí, y llegó llorando a casa, Quetita, siendo la única madre que José tenía, al verlo llegar tan pálido y en un mar de llanto, de inmediato lo confortó
-¿que tienes....?-
Josecito no podía hablar, la impresión era demasiada para su mente...
-¿te asaltaron?...¿te pegaron?
No Quetita.... nada de eso, mira mañana me tengo que salir temprano....
Nunca sabremos si Josecito logró dormir esa noche, lo que si, es que apenas salía el sol y él ya estaba en el mercado de la colonia Portales, compró todo lo que importaba su quincena en cosas para sus ánimas, veladoras, fruta, calaveritas, copal, y de inmediato se fue a casa, llegando le pidió a Quetita que preparara unos tamalitos, y de inmediato reinó un ambiente festivo en la casa de Josecito-. Por la noche él y su tía rezaron el rosario, y al final de esté José apenas con un murmullo dijo algo muy del corazón.
-quisiera estar con ustedes papitos....-
Así terminó aquel día de muertos, las veladoras se apagaron a las cero horas del día tres de noviembre, José acostado en su cama, escuchó unos pasos acercándose a él, de pronto, vio, ante sus ojos lo más maravilloso pudo haber visto, ante él estaba su mamá, que cariñosamente le dio un beso de buenas noches y acarició su mejilla,
-hijo... llegó el día-
Fueron sus palabras... a la mañana siguiente Quetita se levantó pero José... ya no... los partes médicos decían que fue un infarto, pero la sonrisa con la que murió, nos hace saber que él... se fue con sus papitos....

CHANGÓ, ELEGUÁ Y BABALÚ Frank La Mora

CHANGÓ, ELEGUÁ Y BABALÚ

Desde que me mudé, hace más de tres años, a esta casa (y de ustedes también), noté que en la única habitación con piso de ladrillo había una mancha aceitosa en el suelo, era de unos veinte centímetros y de forma irregular. No fue fácil quitarla, pero desapareció a fuerza de lavar una y otra vez con jabón y cepillo. De modo que me olvidé de eso.

Como a los tres o cuatro meses de vivir aquí, por la noche empecé a escuchar algo que me parecía un lamento muy apagado, apenas perceptible, pero no podía identificar de donde provenía. Al principio no hice mucho caso, pero poco a poco le puse más atención y aquelo se hizo más lastimero aún, aunque no tenía la menor idea de su origen.
Un fin de semana, haciendo limpieza general, levanté el tapete y me sorprendí al descubrir que la mancha del piso estaba ahí de nuevo.
Volví a lavar y lavar hasta que volvió a desaparecer.
Para no extenderme, el lamento seguía y seguía, y la mancha del piso regresaba. Era como un cuento de nunca acabar.
El pasado mes de febrero, decidido a terminar con aquello, hice levantar los ladrillos y debajo, la tierra también estaba aceitosa. La persona que contraté, me dijo:
- Eso es lo que le está manchando los ladrillos. Si quiere, saco esa tierra mugrosa, se la cambio por tierra buena y también le cambio los ladrillos.
Me gustó la idea y le dije que sí.
Luego de cavar unos ochenta centímetros, se encontró un bultito, era como un "tamal", pero envuelto en terciopelo negro. Inmediatamente pensé en brujería y decidí abrir el bultito para ver que contenía. Adentro había un collar de cuentas de colores junto con uñas humanas y plumas negras.
Debo decir que el pobre hombre se asustó, se fue sin cobrar su trabajo y ya no regresó.
Llevé el hallazgo con alguien que sabe de esto y me dijo que se trataba de un "trabajo" de santería cubana dedicada a Eleguá y Changó, los "señores que recogen almas". Y de no haberlo desenterrado, ahí hubiera sucedido una tragedia, pues Changó y Eleguá deben entregar una "cuota" de almas a "Babalú", el amo del Averno. ¡Óoorales!
Por supuesto que ya no quise nada de aquello y mi amigo se quedó con el "entierro". Además, la persona a la que le compré la casa, por eso la vendió y no supo decirme a quien le perteneció antes. ¡Un misterio!
Hasta hoy me atreví a compartirlo, porque la mancha del piso no ha vuelto a aparecer y tampoco los murmullos nocturnos que ya me tenían con el bofe a punto de turrón.
Aquí, en el callejón coyoacanense donde vivo, se ven y oyen otras cosas, que les compartiré después.

ANIMAS. Anònimo











ANIMAS.

Hay leyenda de la cual se habla mucho y trata de una procesión de muertos o ánimas en pena que salen por la noche (a partir de las doce) a recorrer los caminos.
Su misión es visitar todas aquellas casas en las que en breve habrá una defunción.
Está formada de fantasmas vestidos con túnicas blancas y velas.

La procesión va precedida por una persona viva (un mortal) portando una cruz y un caldero de agua bendita, el mortal que guía la procesión está ahí porque tuvo la desgracia de encontrarse con ellos en el camino y solo podrá abandonar ese lugar hasta que encuentre otra persona viva que se tope con la santa campaña, esta pasa a tomar el mando.
Uno de los motivos por lo que esta compañía de almas errantes pueden aparecer son:
• Para reclamar el alma de alguien que morirá pronto.
Cuenta la leyenda que quien recibe la visita de la Compaña morirá en el plazo de un año.
• Para reprochar a los vivos, faltas o errores cometidos.
Si la falta es especialmente grave, el mortal que la ha cometido podría recibir la visita de la Campaña para que la encabece, condenado así a vagar hasta que otro mortal lo reemplace.
• Para anunciar la muerte de un conocido del que presencia la procesión.
• Para cumplir una pena impuesta por alguna autoridad del más allá.
Se recomienda a quien vea esta procesión jamás tomar una vela que nos tienda algún difunto de la misma, pues este gesto condena a formar parte de ella.
A su paso, cesan previamente todos los ruidos de los animales en el bosque, los perros anuncian la llegada de la Santa Compaña aullando de forma desmedida, los gatos huyen despavoridos y realmente asustados.
Esto que les voy a contar le sucediò a un tio, vivìamos en apizaco, tlaxcala.
Una noche no podìa dormir y saliò a fumar un cigarro al patio de la casa, como la barda estaba baja, vio una procesiòn de gente encapuchada.
Se le hizo raro porque en nuestro pueblo no se hacen procesiones de noche, estas personas llevaban velas, y entraron por un callejòn y èl por màs que se asomo no vio que salieran por el otro lado.
Al otro dìa nos contò lo que viò y mi abuela se santiguò diciendo que era malo verlos.
Pasò como una semana y mi tìo estando sentado desgranando maiz, sintiò un dolor muy fuerte en el pecho, corrimos a ayudarlo, mi papà lo subiò ayudado por varios trabajadores al carro, pero a medio camino al hospital falleciò.
Coincidencias? no lo se, tal vez ahora estè unido a la procesion de ànimas en pena.