Amigos de grupo Anècdotario, êste blog ha sido creado para que se nos facilite la bùsqueda de todas las anècdotas,historias, reflexiones, cuentos cortos, leyendas de Mèxico y el mundo, etc. Es un blog apto para todas las edades y en èl todos hemos puesto nuestro granito de arèna. Aquì està la recopilaciòn de nuestras aportaciones y se los dedico con todo mi cariño.

miércoles, 17 de agosto de 2016

BOLA DE FUEGO. Elisa Guadalupe Jimenez Padilla.








BOLA DE FUEGO.

Mi mamà era de San Lorenzo tlalmimilolpan y seguido Ìbamos a visitar a los parientes. 

Tendría yo como 6 o 7 años, no me gustaba quedarme a dormir porque olía a vacas, cerdos, gallinas, borregos.

Nos quedábamos y no había luz eléctrica, solo velas. 

Una noche desperté y quería ir al baño, pero me daba miedo salir. 

Me quedè despierta un rato y al asomarme por una ventana vi una bola de fuego y un burro junto a ella. 

Me diò tanto miedo que hasta las ganas de orinar se me fueron.

Al otro día todo mundo comentaba que una bruja se había llevado a un bebe.

Despuès supe que lo encontraron tiempo después ya muerto entre las milpas.

LA LLORONA Claudia Sinapeido



















LA LLORONA.

Y hablando de la llorona…

En una ocasión asistí a la tocada de un grupo de rock en el que participaba el hermano de una amiga, quien por cierto se llama Alondra, habían inaugurado un bar cerca de mi casa. 

Al terminar el evento, mi amiga me pidió que la acompañara a dejar a los amigos que habían asistido. 

Éramos alrededor de 10 personas las que montábamos una camioneta de carga blanca, la mayoría iba en la parte trasera. 

Fuimos dejando a cada persona lo más cerca posible de su casa; la mía estaba al final del recorrido, por lo cual alrededor de las tres de la madrugada, en la camioneta solo quedábamos mi amiga Alondra, su hermano y yo. 

Recorríamos periférico a la altura de Cuemanco, quien conozca por acá sabrá que todo este lado está lleno de lagos, vegetación y fauna silvestre ya que es una reserva natural. 

Pues veníamos aun con un poco de fiesta y charla muy amena, entre risas y música. 

En un momento curioso los tres nos quedamos en silencio, la música también terminó y en el profundo silencio de la madrugada se escuchó un lamento terrible… algo que nos penetró hasta los huesos, los tres petrificados no hallamos que decir y por un segundo que se hizo eterno escuchamos y sentimos esta sensación indescriptible… un lamento tan hórrido, tan espeluznante, que no es capaz un ser vivo de reproducir, a la fecha lo recuerdo y me causa terror. 

El hermano de mi amiga lo único que hizo fue pisar a fondo el acelerador y transcurridos unos segundos dijo: “¿escucharon eso?” Alondra y yo nos miramos desconcertadas, con las caras pálidas asistimos con la cabeza, coincidimos en que los tres teníamos la piel chinita y que lo que habíamos escuchado era de lo más parecido a lo que muchos llaman el lamento de la llorona… Si es una madre asesina, o una Diosa azteca, NO LO SÉ, lo que sí sé es que JAMÁS LO QUIERO AVERIGUAR.

SUBIDA DEL MUERTO Rogelio Jimenez Rojas










SUBIDA DEL MUERTO.

Tal vez han llegado a escuchar el tèrmino coloquial de cuando se te sube el muerto. 

Los científicos lo llaman pesadilla, y es una caràcteristica que se inicia por un zumbido. 

Pueden ver las cosas que están pasando en realidad, pero no se pueden mover.

Muchos dicen que solo es una pesadilla que no tiene nada de paranormal, pero yo no estoy tan seguro. 

A mi la primera vez que me sucedió, fue un domingo. 

Mis papás estaban arreglando unos sillones de madera en el patio, yo me desperté porque estaba escuchando a mi mamá enojarse, decìa que porque yo estaba durmiendo en la tarde. 

Abrí los ojos, pero no pude responder que estaba despierto.

De mi boca no salìa ningùn sonido, no me podìa mover, escuchaba muchas voces, se burlaban, reian y decian, ya tenemos el permiso de tus papàs para llevarte, y algo que me quedò muy grabado fueron unas risotadas espantosas. 

Yo no sabìa si cerrar los ojos o mantenerlos abiertos, no se que serìa peor, esto aunado a que sentìa un peso que no me dejaba respirar bien. 

Comencè a rezar, seguìa escuchando esa risa tan horrible, pero ya fue poco tiempo. 

Esforzàndome mucho pude mover un poco la mano, y ya despuès todo el cuerpo. 

Me sentè en la cama y en eso entra mi mamà a regañarme por flojo, pensaba decirle lo que me habìa pasado pero ya mejor lo dejè asì. 

Esto a partir de ahi me ha sucedido ya varias veces.

LAS BRUJAS. Rosa Maria Martinez.






LAS BRUJAS. 

Me lo contó mi padre, me dijo que se lo dijo su abuelo. 
Las brujas son seres horripilantes que se juntan a hacer su festín de sangre los sábados por la noche. 

En Salvatierra, Gto. existe un cerro al que le dicen "el Cerro Pelón", todos los cerros tienen una cruz pero ese no. 

Ahí casi siempre se llevan a algún niño pequeñito que se roban cuando la mamá se descuida. 

La más vieja y fea es la primera que le clava sus pestilentes colmillos para chuparle la sangre todavía vivo, luego le siguen las demás.

Se comen su carnita tierna y sus huesitos los ponen a secar al sol, luego los muelen para hacer sus polvos y filtros mágicos. 

Viven en casuchas sucias y malolientes que visitan sólo aquellos que las necesitan para pedirles sus servicios, buscando hacerle el mal a alguien.

Cuando se roban a una niña la educan para que se haga bruja de grande y, ¿saben cómo se hacen brujas? ; se acuestan con el diablo y éste les da un beso que se les queda marcado en la piel para toda su vida.

Después de eso, ya no pueden dejar de ser brujas.

Mucha gente las ve en forma de bolas de fuego, cuando vayan a algùn pueblo volteèn hacia el cielo màs seguido.

HACIA MARAVATIO Victitor Fer







HACIA MARAVATIO. 

Hace poco mas de un año, mi papá conducía el autobùs # 1000 de Maravatío-Acámbaro. 

En una ocasión, ya para hacer el último viaje del día, llega a la central de Acámbaro, baja a los pasajeros en los andenes y se forma hasta el fondo de la central esperando que den las 10 de la noche para salir rumbo a Maravatío.

Antes de bajarse del autobùs para irse a cenar, revisa que las ventanillas estén cerradas y se percata de que en el asiento de hasta atrás está un muchacho con sudadera de gorro,  a lo cual mi papá le pide que se baje del autobùs, y el muchacho le pregunta que si va para Tarandacuao y mi papa le responde que sí, pero hasta las diez, y el muchacho le comenta que le urge irse pronto porque va a ver a su mamá que está en el panteón esperàndolo. 

Al escuchar eso, mi papá siente escalofrìo y lo deja y se va a cenar, ya de regreso, mi papá se sube al autobùs y observa al muchacho sentado en el mismo sitio y se forma para sacar el viaje, se suben los pasajeros y mi.papá parte hacia Maravatio, ya en el trayecto, pasa por Tarandacuao y ningùn pasajero sube ni baja, llega a Maravatìo y todos los pasajeros se bajan, menos el muchacho, y al no verlo bajar, mi papà se para a buscarlo pero jamás lo encontró.

EL MECANICO.






EL MECÀNICO.

Quiero relatarles algo que me pasó en Nayarit. Mi madre vivía por la calle de la entrada a Acaponeta, ahí enfrente vivía una familia y el esposo tenía un taller mecánico, hombre muy educado, sencillo y muy estimado por todo el pueblo; yo lo conocía porque siempre iba a la cenaduría que yo atendía; mucho tiempo dejó de asistir y en una ocasión que en compañía de una de mis hermanas fui a visitar a mi mamá, nos encontramos a ese señor a la vuelta de su casa, con su ropa de mecánico y muy sonriente me saludó, me dijo:

-¡Hola mi niña ¿Cómo estás?!- A lo que le respondí: 

-¡Muy bien gracias y usted?

-¡Bien gracias a Dios!- Contestó de manera educada.

Él siguió su camino, en un momento yo volteé a mirarlo pero él ya iba doblando la esquina en dirección a la casa donde vivía su señora madre, él también volteó a mirarme con una sonrisa muy triste. Cuando nosotras llegamos a la calle de la entrada vimos con sorpresa que tenían bancas y una carpa afuera de su casa, yo di por hecho que se había muerto la mamá del señor que nos habíamos encontrado, por eso recordé su mirada tan triste.

Al llegar con mi mamá le pregunté quién se había muerto y cuál fue mi sorpresa cuando mi madre me dijo: 

-¡Es el señor de enfrente, el mecánico, murió ayer en Guadalajara y ahorita ya lo traen en una carroza, llegan con él en la tarde!- 

A mí se me aflojaron las piernas, mi hermana me abrazó llorando, a lo que mi madre nos preguntó qué teníamos, le dije llorando:

-¡Mami, no puede ser, acabamos de platicar con tu vecino hace unos minutos aquí a la vuelta!-

Mi madre se impactó con la noticia y al poco rato ya más repuesta de la impresión nos dijo:

-¡Él anda aún vagando entre nosotros!-

Eso es algo que jamás se me olvidará, yo sí creo que ellos andan entre nosotros, porque yo lo viví en carne propia.

EL FANTASMA DE CARYL CHESSMAN. Frank Lamora



EL FANTASMA DE CARYL CHESSMAN
Cuentan que en la prisión de San Quintín, la más antigua del Estado de california, fundada en 1856, se aparece el fantasma de Caryl Chessman en el corredor de la muerte, donde los reos esperan ser ejecutados.

Peter Molina, un chicano sentenciado a morir este 2015, cuenta que ha visto el espectro de Chessman recorrer por las noches el largo pasillo desde las celdas hasta donde se encuentra la cámara de gas, ya en desuso.

Los guardias aseguran que de la celda donde Chessman pasó los últimos doce años de su vida, sale un fuerte olor a cadáver cuando alguien pronuncia su nombre, sin saber de donde proviene la fétida pestilencia. 

Y el director del penal, Edgar Palomares, jura haberlo visto entrar y salir de su oficina, además de escuchar que se mueven los viejos archiveros, como si manos invisibles buscaran algo en ellos de manera desesperada.
¿Pero quién fue este hombre cuyo espíritu deambula por la prisión californiana?
A Caryl Chessman, conocido también con el alias de "El Asesino de la Luz Roja", le otorgaron la pena más severa que reo alguno haya recibido como castigo de un crimen: DOS SENTENCIAS DE MUERTE.
Durante doce años, entre el veredicto y la ejecución, vivió en la celda 2455, convirtiéndola en su calvario en uno de los casos más peculiares de la historia legal americana.
Durante uno de sus juicios, Chessman se declaró adorador de Satanás, pero siempre sostuvo ser inocente del crimen que se le achacaba, el homicidio de una pareja a bordo de un automóvil, estudió leyes dentro del penal y fue su propio defensor; logró ocho aplazamientos porque su juicio estuvo plagado de errores e inconsistencias por parte de los testigos, del Sheriff del Condado, del Juez, del Jurado; y a pesar de todo, fue condenado a morir DOS VECES en la cámara de gas.
Los cuatro custodios, el alcaide y el sacerdote que lo acompañaron hasta la cámara, inclusive el propio verdugo, escucharon decir a Chessman que regresaría del infierno para castigar a todos los que participaron en su muerte.
Por fin, el 2 de mayo de 1960 se cumplió la sentencia, y según consta en el diario del periodista Elmer Santana, todos los involucrados en el caso, murieron de forma violenta y misteriosa.