Amigos de grupo Anècdotario, êste blog ha sido creado para que se nos facilite la bùsqueda de todas las anècdotas,historias, reflexiones, cuentos cortos, leyendas de Mèxico y el mundo, etc. Es un blog apto para todas las edades y en èl todos hemos puesto nuestro granito de arèna. Aquì està la recopilaciòn de nuestras aportaciones y se los dedico con todo mi cariño.

viernes, 28 de octubre de 2016

BULYING Christian Perales




CUENTOS DE TERROR PARA ANTES DE DORMIR. BULYING....
Ese día desperté muy emocionado, íbamos a ir de excursión escolar, iríamos a un campamento que duraría todo el día y regresaríamos por la noche a casa. Yo tenía 9 años y por primera vez estaba enamorado. Era una ocasión especial para mi y le pedí a mi mamá que me pusiera unas jícamas con chile para compartirlas con Susy, la niña más guapa de mi salón ella era de quien yo estaba enamorado.
Todo transcurría normal, nos estabamos divirtiendo, hasta que vi esa ardilla que trepaba por un árbol, me emocioné mucho pues jamás había visto una, y lo que hice fue gritar a todo pulmón para que mis compañeros la vieran
-¡miren una ardilla, ahí, en el árbol!-…
pero la ardilla me jugó una mala pasada ya que se escondió y yo quedé en ridículo ante la clase y como nunca falta el más burlón del salón, Estéban estuvo ahí para aumentar el tamaño de mi herida
-si, como no…seguro la ardilla de Bob Esponja ¿no? ¡cállate niño ardilla!-
En ese momento me dió un empujón que me hizo caer sentado en el lodo; todos se reían de mi y de ahí por el resto de la tarde me convertí en el "niño ardilla". Es de los momentos en que quieres desaparecer.
A la hora de comer, ya casi al final del paseo las cosas no mejoraron; me senté en una banquita justo al lado de Susy para impresionarla, compartiendo mi lunch con ella…
-mi mamá me puso jícamas, ¿gustas?-
-no niño ardilla, me vaya a volver ardilla como tú ¡guacala!-…
Ahora hasta Susy, mi más tierno objeto de amor infantil, se estaba burlando de mi….Me levanté y me fui a comer solo y juro que aún cuando me separé del grupo, podía escuchar sus burlas. Llegó el momento de subir de nuevo al autobús, y la maestra me dijo que mejor me sentara hasta adelante, justo detrás del asiento del chofer, pensando yo creo, que ahí me protegería de las burlas. No fue asi, Esteban y sus compinches ya hasta habían compuesto una canción del niño ardilla, y en mi mente todo se agolpó: ardilla,ardilla, ardilla… ¡ardilla!
Lo siguiente que recuerdo es como si hubiéra sucedido en cámara lenta… pasaba el autobus escolar entre el monte y el barranco… barranco que terminaba en un pantano… recuerdo haber tomado un extinguidor que pendía en la pared del autobús…No fue un accidente, fue un acto deliberado, quise hacerlo, tenía el odio metido en mi alma…golpeé muy fuerte al chofer del autobús en la cabeza… De ahí todo se volvió confuso…el autobús volcó y cayó en el barranco, para terminar hundiéndose en el pantano, nadie sobrevivió, fueron muriendo lentamente, a medida que el agua lodosa devoraba aquel el camión amarillo, yo simplemente, me senté en el piso del camión a escuchar como uno a uno, sus gritos de miedo se iban apagando, ahora era yo quien reía...al final todo quedó en silencio.
Susy ya no se ríe de mi, ni Esteban, ninguno de mis compañeros, creo que los condené pues hoy estamos penando, en la obscuridad, repitiendo una y otra vez los gritos ahogados de auxilio, los lamentos ensordecedores que vinieron despues al morir léntamente,solos entre el lodo,sintiendo un cúmulo de agua apagándo nuestras vidas, nuestras almas atrapadas en el pantano… el autobús nunca fue encontrado pues aquella sucursal de infierno formada por ese pantano nos consumió totalmente ni la policía o los bomberos lograron encontrar nuestros cuerpos. Y la verdad sufrimos mucha agonía…y casi de inmediato empezamos a penar, 27 almas quedaron aqui esperando ver algo de luz. la policía abandonó la búsqueda a los pocos días del accidente, dejándonos aquí a merced del olvido. Se que hay una manera de salir…y esa es si alguien más ocupa nuestro lugar, solo es cuestión de tiempo…para que alguien más venga y tome nuestro sitio, aquí lo esperaremos... mientras tanto yo sigo cada día recordándoles a mis compañeros que no se debe jugar... cuando sales de excursión.

EL CIRCO PERFECTO. Creepypasta. Ely Ortiz


EL CIRCO PERFECTO.
(Creepypasta).
Recuerdo la primera vez que mi padre nos llevò al circo, mi hermanita Emily y yo estabamos muy felices de por fin conocer a los payasos, ver a los animales y sobre todo saborear el delicioso algodòn de azùcar.
Todos amaban el algodòn de azùcar, era el màs dulce que podìas imaginar, al menos eso decìa mi padre.
Tanto adultos como niños lo disfrutaban, a todos nos encantaban los juegos y atracciones, eran incomparables, ese circo era espectacular, el mejor circo de todos.
Era una làstima que solo viniera a la ciudad una vez cada 5 años.
Despuès de pasear y jugar por un rato, mi padre nos llevò a Emily y a mi a ver la funciòn de las 7.00.
Los dos vimos con asombro a los trapecistas balancearse sobre fuego y a los graciosìsimos payasos, arrojarse baldes con agua frìa y correr con sus pantalones bombachos por toda la pista, todo era perfecto.
Al terminar la funciòn, uno de los payasos se acercò a mi padre y le dijo que nos habìamos ganado un pase especial para la ùltima funciòn de la noche, pero solo era uno, asì que solo uno de los dos podìa entrar.
Emily y yo gritamos y suplicamos por ser los elegidos, pero mi padre le diò el boleto a ella por ser la màs pequeña.
Mi padre le dijo a Emily que debìa acompañar al payaso, quien le extendiò la mano y ella feliz se fuè con èl.
Yo le dije a mi padre que yo tambièn querìa ir, pero el me respondiò que no, que me llevarìa a pasear en la montaña rusa y despuès probarìamos el famoso algodòn de azùcar y por fin conocerìa su delicioso sabor.
Caminamos hacìa la gran montaña, pero yo querìa ir de nuevo a la carpa de circo, donde mi hermanita seguro se estaba divirtiendo mucho.
Le soltè la mano a mi padre y salì corriendo hacia allà, entrè por debajo de la carpa y lo vi todo, oculto desde las gradas, pero eso no era una funciòn, al menos no una funciòn normal.
Los payasos, los trapecistas, el presentador y demàs trabajadores del circo, estaban ahì.
Pero sobre sus clàsicos trajes usaban extraños atuendos oscuros con capucha, habìa muchas velas encendidas alrededor de la pista y ahì estaba tambièn Emily, junto a otros 4 niños.
Todos los niños estaban atados de pies y manos sobre una gran tina, ellos lloraban y trataban de escapar, trataban de desatar sus amarres pero sin ningùn èxito.
Todos los encapuchados realizaban cantos extraños y danzaban alrededor de los niños, el mismo payaso que se habìa llevado a Emily se acercò a ellos y diciendo palabras en un idioma desconocido, con un cuchillo en su mano, cortò uno a uno los tiernos cuellos de los niños.
Yo solo miraba con horror como la sangre brotaba de sus gargantas y caìa a la enorme tina abajo de ellos, paralizado por el miedo, observè como cortaban el cuello de mi pequeña hermana, quien pronto dejò de gritar y solo temblaba mientras se ponìa pàlida y su sangre caìa por su cuerpo hasta la tina.
Entonces me di cuenta de que la tina tenìa una manguera conectada, que llevaba toda la sangre de los niños hacia afuera de la carpa, por una pequeña abertura pude ver a donde llegaba.
LLegaba hasta una extraña y enorme màquina, era la màquina de algodòn de azùcar, la mezcla de sangre y caramelo evaporado formaban aquella esponjosa bola de algodòn.
No podìa creerlo, todo aquello eso era horrible y macabro, no sabìa como iba a decirle a mi padre lo que habìa visto, ¿Como iba a decirle que mi hermana estaba muerta?.
Querìa salir a buscarlo, pero el me encontrò primero, molesto me gritò por haber salido corriendo asì y por haberme colado a la funciòn, yo trataba de explicar lo que sucedìa, trataba de hacer que el volteara hacia la pista para que viera todo lo que estaba pasando, pero el no me hacìa caso.
Tomàndome del brazo me llevò fuera de la carpa, adonde se encontraba la màquina de algodòn, èl le pidiò uno al vendedor y me lo diò, yo tenìa ganas de vomitar, mi estomago estaba todo revuelto, obviamente no querìa probarlo, sabìa que la sangre de Emily y de esos otros cuatro niños estaba ahì, no podìa hablar, estaba muy impactado y aterrorizado.
Mi padre arrancò un poco de algodòn de azùcar y me hizo probarlo a la fuerza, querìa vomitar con solo pensarlo, pero al probarlo, algo pasò.
Era lo màs delicioso que habìa probado en mi vida, tan dulce, tan suave, era perfecto, era tal y como me lo habìan descrito, pero mucho mejor.
Mi padre se puso en cuclillas junto a mi y me dijo:
_debes saber algo hijo, tu hermanita Emily, no va a volver, todos en el pueblo amamos el delicioso sabor del algodòn de azùcar y a cambio, las buenas personas del circo solo nos piden una cosa, nos piden cinco niños cada 5 años, es un precio justo por tan delicioso manjar, ¿no crees?_ dijo mientras se llevaba a la boca un trozo de algodòn de azùcar y lo saboreaba frenèticamente hasta chuparse los dedos.
Mis làgrimas se secaron y todo el temor desapareciò, el sabor era tan dulce, era tan perfecto que olvidè que estaba asustado, no me importaba ya lo que habìa visto, no me importaba ni siquiera que mi hermana estuviera muerta.
Mi padre tenìa razòn, realmente valìa la pena, solo 5 niños cada 5 años a cambio del sabor màs delicioso que puedas imaginar, eso si que valìa la pena.
Recuerdo la primera vez que mi padre nos llevò al circo, fue un dìa como hoy _Y espero hijo mio que entiendas que no debes de ser egoìsta, pues debes de estar gustoso de saber que le traeràs mucha felicidad a mucha gente, pues en tì està el ingrediente secreto del algodòn de azùcar màs dulce que puedas imaginar.

POSESIÒN DEMONIÀCA FATAL Faby Lopez





POSESIÒN DEMONIÀCA FATAL.

Una tarde de diciembre recibí en mi oficina una llamada desesperada de doña Lupe, quien aseguró que desde hacía varios meses su hija Rita acostumbraba jugar con la ouija y el comportamiento de la muchacha había cambiado paulatinamente, llegando al extremo de golpear a su madre y amenazar a sus hermanas y a su padre con un cuchillo. 

Le practicaron varios estudios clínicos físicos y mentales, que revelaron que su hija estaba clínicamente sana, por lo que optó por pedir la opinión de una vecina que practicaba el espiritismo.
Al ver a Rita la vecina se espantó y dijo a su madre que la joven estaba endemoniada y tendrían que exorcizarla; agregó que ella no podía ayudarla y no volvió. 
Doña Rita y su marido, angustiados y confundidos, se echaron en busca de un curandero que les habían recomendado y lo llevaron ante su hija, que en ocasiones se ponía tan mal que tenían que amarrarla a la cama. 
Al llegar al cuarto de la joven el curandero encendió un anafre y comenzó a practicar una limpia a la muchacha, para lo cual pidió a la familia que los dejaran solos. Pasaron unos diez minutos y se escucharon unas horribles carcajadas. Era una voz gruesa y cavernosa, como de bestia, que jamás se había escuchado en esa casa.
A la vez hubo un estruendo terrible, como si destruyeran los muebles de la habitación. Llenos de angustia y pánico, los padres de Rita se dirigieron a la habitación y al abrirla encontraron a su hija saltando en la cama y carcajeándose burlònamente con la espeluznante voz. 
En las manos teñidas de sangre sostenía mechones de cabello y no cesaba de proferir toscos insultos contra el curandero.
—¡Ahí tienen a su gallo! Tráigame otro, porque este pen… no sirvió para nada. ¡Ja ja ja! 
El curandero se hallaba inmóvil en el piso, quemándose, porque el anafre encendido estaba debajo de él. 
Su cabeza casi no tenía cabello, pues Rita se lo había arrancado a tirones. 
Como pudo, la pareja lo sacó de la recámara, arrastraron el cuerpo del hombre y luego cerraron con llave.
Asustada, la madre de Rita fue por alcohol para reanimar al curandero, que parecía muerto. Minutos más tarde reaccionó y profirió terroríficos gritos. —¡Es el diablo! —decía— ¡Es el diablo!
Sangrando de la cabeza y muy golpeado, no hizo caso de las preguntas que le hacían y salió enloquecido, olvidando incluso sus pertenencias, para nunca volver. Doña Lupe y su familia se vieron como al principio, sin saber qué hacer o a quién acudir, viviendo en la impotencia y el terror por lo que le ocurría a su hija Rita. 
Confieso que abrigué dudas en cuanto a lo que doña Lupe me relató, pero no puedo negar que estaba muy impresionado, sobre todo por la forma desesperada en que decía las cosas, con momentos en que su voz era interrumpida por la angustia y el llanto. 
Esto generó en mí un enorme deseo de que se tratara de una enfermedad y no de la presencia del maligno.
Es muy difícil que sucedan casos de posesión. Según las estadísticas de expertos exorcistas, de cada 200 personas reportadas como posesas solamente un caso es auténtico. 
Y es que ciertas alteraciones mentales, como la personalidad múltiple o un síntoma esquizoide, pueden confundirse fácilmente con un caso de posesión. 
Los verdaderos exorcistas atienden siempre la posibilidad de una posesión, pero hay signos específicos que presentan quienes tienen este tipo de problemas, entre los que destacan:
—Que hable una lengua o dialecto nunca antes aprendido por el poseso.
—Que su vientre o la garganta presenten inflamación temporal o permanente.
—Que presente repudio total contra imágenes divinas, agua bendita, oraciones o rezos, y lo manifieste en forma agresiva y violenta.
—Que duerma y coma poco. -Que le moleste la luz.
—Que sean desagradables su aliento y su humor corpóreo.
—Que, en ocasiones, en el sitio donde se encuentra la persona se registre una notable baja de temperatura.
—Que después de cada crisis el presunto poseso no recuerde nada, y que presente pérdida de energía y cansancio.
Sòrprendentemente, Rita presentaba todos estos signos, según la señora. Y al verla tan confundida, le dije que era urgente que la joven tuviera supervisión médica constante y también que era necesario que un exorcista experimentado investigara el caso para determinar si se trataba de una posesión. 
Añadí que si algo podía hacer por ella o por su hija, lo haría con mucho gusto.
—Mire, Juan Ramón —repuso—, un amigo del trabajo de mi marido le dijo que fuéramos a un templo ubicado en un estado vecino y que allí hay unos sacerdotes autorizados para practicar este tipo de rituales. 
Sé que tal vez usted no me cree, pero quiero que se cerciore de que digo la verdad. Y si le he hablado de nuestro sufrimiento es para que en su programa aconseje a los jóvenes que no se metan en estas cosas, porque se pagan muy caro. 
Y no sólo pagan ellos, sino que para la familia esto resulta un verdadero infierno. Y de nuevo doña Lupe se desató en llanto. Juro que se me formó un nudo en la garganta.
Acordamos que los visitaría tres días después y en tanto ellos harían lo necesario para que los sacerdotes recomendados fueran a reconocer a su hija Rita. 
Durante el fin de semana estuve pensando en ese caso, que me había dejado muy impresionado, y pidiéndole a Dios que Rita estuviera bien y se tratara de un mal psicológico. 
Aunque había leído varios libros sobre posesiones y exorcismos, era la primera vez que me veía frente a una persona que posiblemente tuviera ese problema y tenía mucho interés en investigar su situación.
Llegó el lunes. La noche anterior no podía conciliar el sueño y al despertar me sentí raro, como si algo me hiciera sentir un temor muy especial. 
Dediqué un tiempo a orar y me fui a casa de Rita asediado por el temor y el desconcierto. 
En el camino me pasaron cosas extrañas. Dos veces estuve a punto de chocar y mi camioneta se detuvo en varias ocasiones sin motivo aparente, aunque sólo tenía dos meses de uso. Al llegar a la colonia ubicada en una zona popular de la ciudad, busqué la calle que me habían indicado e inexplicablemente nadie podía darme razón. 
Pasaron así unos cuarenta minutos y al cabo, con sorpresa, caí en cuenta de que había pasado frente a esa calle varias ocasiones sin verla, y puedo asegurar que no soy tan distraído como para que esto me hubiera ocurrido. Finalmente preferí no darle importancia a esos incidentes.
Llegué a la casa. Era una vecindad de construcción antigua, con un gran patio en el cual destacaban los tendederos y había algunos niños jugando. 
Me dirigí al departamento siete, en el primer nivel, y justo antes de tocar la puerta ocurrió otra situación extraña. Sentí que me tocaban el hombro, lo cual me sobresaltó, y al volverme vi a una anciana que vestía de negro.
—¿Que buscas? —me dijo— ¡Lárgate de aquí! ¿Qué no sabes que esta es la casa del diablo?
En ese preciso instante escuché que corrían el cerrojo de la puerta, lo que me hizo dirigir la vista hacía la entrada de la vivienda. Abrió una señora que me preguntó:
¿Juan Ramón?
-Sí —respondí, y en ese momento me volví hacia donde se hallaba la extraña anciana. Y vaya sorpresa, la anciana ya no estaba, y no era posible que una señora de avanzada edad recorriese en cuestión de segundos un pasillo de cinco metros de largo hasta la puerta del departamento contiguo, donde hubiera podido entrar, pues no había posibilidad de que se ocultara en otro lugar.
Sentí un vacío en el estómago y un gran frío recorrió mi cuerpo.
—Soy la señora Lupe. Qué bueno que vino, Juan Ramón —me dijo la señora que había abierto la puerta—. Pero está muy pálido, ¿se siente bien?
—Claro —le respondí, y preferí no decir nada de lo que me acababa de pasar, pues ella tenía preocupaciones más importantes.
Entré a una pequeña sala comedor y me presentó a su marido, a dos de sus hijas y a tres señores familiares de ellos. 
Sentí una sensación de miedo y angustia y la cabeza empezó a dolerme. Doña Lupe me ofreció un té y en ese momento ella y su marido se soltaron llorando. 
Entrecortàdamente mencionaban que ya no sabían qué hacer, llevaban semanas durmiendo de dos a tres horas por día. De verdad, se veían demacrados.
—Y Rita, ¿cómo se encuentra? —pregunté.
—Muy mal —respondió el marido—, acaba de irse el doctor que vino a revisarla. Anoche le pusieron una inyección para que durmiera, porque día y noche permanece despierta.
En ese instante llamaron a la puerta. Eran dos sacerdotes que por primera vez visitaban a Rita. 
Mencionaron que no habían acudido antes porque encontraron obstáculos para concretar la cita. 
Pidieron que las dos hermanas de Rita salieran de la casa porque iban a decir algunas oraciones y en caso de que hubiera posesión la conducta de la joven podría alterarse negativamente. 
Preguntaron por los estudios médicos practicados a Rita e hicieron saber al matrimonio que iniciarían un periodo de observación y pruebas, y en caso de que hubiera una posesión auténtica, inmediatamente comenzarían los trámites para el exorcismo. 
Los sacerdotes nos pidieron a los presentes que orásemos juntos por la pronta recuperación de la joven y para hacerlo sacaron de una pequeña maleta estolas, agua bendita y dos ejemplares de la Biblia. 
Uno de ellos se acercó y me dijo: “Yo no sé quién esté ahí dentro, pero dedícate a orar, no permitas que lo que diga o haga te distraiga. Y de preferencia, no le mires a los ojos”.
Nos explicaron que las posesiones rara vez se dan y son originadas por la presencia de seres infernales que se arraigan en el cuerpo de las personas gracias a alguna acción que les permita la entrada. 
Dijeron que esto era muy serio y debíamos guardar el mayor respeto y concentrarnos en nuestra fe en Dios, a fin de que el Señor librara de todo mal a la joven, a su familia y a los presentes. Una vez que estuvimos listos, el padre de Rita abrió la puerta de la recámara y entramos. 
En la habitación reinaba un completo desorden, olía un poco a humedad y otro poco a putrefacción. El ambiente era pesado y en la cama dormía una joven de unos veinte años. 
Uno de los sacerdotes indicó a los dueños de la casa que la despertaran para platicar con ella.
Rita despertó y mostró extrañeza de que estuviéramos en su habitación.
¿Quiénes son estas personas? —preguntó— ¿Por qué están aquí?
—Vienen a visitarte porque te van a curar, hijita —le dijo su madre, y siguió platicando con ella en voz baja mientras los sacerdotes se disponían a rezar el santo rosario.
Rita daba de impresión de ser una persona normal. Su mirada era imprecisa y sus movimientos eran torpes, quizá porque acababa de despertar. Uno de los sacerdotes se acercó a ella.
—¿Cómo te sientes?
—Bien —repuso Rita.
—Mira, hija, yo soy el padre Germán y él es el padre Anselmo. Sabemos que estás enfermita y vamos a pedirle mucho a Dios que te cures pronto y vayas nuevamente a la escuela y hagas todo lo que te gusta, pero necesitamos que pongas mucho de tu parte. ¿Nos vas a ayudar?
—Sí, padre… Tengo sed.
La madre de Rita fue por agua mientras el papá acomodaba unas almohadas para que la joven se recostara. Todo parecía normal y yo hubiese podido asegurar que tenía frente a mí una persona que quizá padecía una alteración nerviosa que la obligaba a reaccionar en forma extraña. Pronto me di cuenta de que no era así.
Rita se puso cómoda; estaba tranquila. De pronto bajó la cabeza y la mantuvo así unos momentos. Cuando levantó el rostro sus facciones habían cambiado y el cambio se notaba sobre todo en la mirada. 
Tenía la cara algo inclinada hacia abajo y dirigía la mirada hacia nosotros, con una penetrante forma de mirar a cada uno de los presentes. 
En ese instante los demás estaban distraídos, esperando a la mamá de Rita, que había ido por agua. Creo que fui el único que se percató del cambio de la joven. 
Me volví hacia el padre Germán, llamé su atención y con la mirada le indiqué que viera a la joven.
Dé inmediato el sacerdote dijo: “Prepárense, vamos a empezar”. Y rápidamente él y el padre Anselmo se colocaron las estolas y fueron a un rincón, donde hablaron de algo que no escuchamos.
No sé si eran mis nervios, pero la habitación comenzaba a ponerse fría mientras Rita, callada y misteriosa, continuaba observándonos. En un momento su mirada se concentró en mí y me puse más nervioso ante su manera de mirar rara y desafiante. Para romper la tensión se me ocurrió sonreírle. 
Qué impresión tan grande cuando con voz cavernosa y grave me dijo:
—¿De qué te ríes, pen…?
En ese momento su mamá entraba al cuarto con un vaso de agua, y viéndola actuar de ese modo se dirigió a ella.
—Rita, hija, ¿qué te pasa? Tranquilízate, todo va a salir bien.
Rita la ignoró y continuó viéndome con actitud enfurecida. Yo había tenido la experiencia de platicar con personas que presentaban problemas de personalidad múltiple, aunque nunca con ese cambio de voz tan drástico, y pensé que el suyo era uno de esos casos.
—No sé cuanto habrás sufrido —me dirigí a la muchacha— para hacerle esto a la joven, pero si le pides perdón al maestro Jesucristo, él te perdonará.No se lo hubiera dicho. 
Esto originó una de las más grandes impresiones que he tenido en mi vida. Increíblemente, sin hacer esfuerzo propio, es decir sin apoyarse en brazos ni piernas, acostada sobre la cama, algo que todavía no entiendo qué fue la empujó hacia arriba y la arrojó de su cama hasta cosa de un metro de donde yo me encontraba. 
Cayó de pie y al hacerlo un indescriptible frío se apoderó del lugar. Con una cara todavía más desfigurada, voz cavernosa y un asqueroso aliento, me gritó:
—¡Cállate hijo de la ch…, porque si no, voy a matarla a ella, a ti y a todos estos pin… entrometidos!
Y al final soltó una escalofriante carcajada.
Uno de sus familiares se abalanzó sobre ella y la tiró al suelo, al mismo tiempo que le extendía uno de los brazos y se arrodillaba sobre él. 
Ante el asombro de todos, Rita, o quien estuviera dentro de ella, con el brazo que tenía pegado al suelo y sobre el brazo un hombre que fácilmente pesaría unos 90 kilos, lo levantó y lo estrelló contra la pared que estaba a dos metros de distancia.
En ese instante el padre Germán se quitó la estola y colocó la cruz del bordado sobre la frente de la joven. Al mismo tiempo el padre Anselmo invocaba a Dios, lo que provocó que la joven soltara un fuerte alarido. Después, se tranquilizó.
Entre todos cargamos a Rita y la llevamos a su cama. Emitía unos gruñidos semejantes a los de un cerdo y un fuerte olor a podrido la envolvía. 
Enseguida los sacerdotes nos pidieron que saliéramos de la habitación, la cerráramos e hiciéramos oración mientras ellos permanecían en la recámara.
Ya en la sala, y sin habernos repuesto de la impresión, rezamos el santo rosario, que en ocasiones interrumpían algunos gritos de Rita y su horrible voz que nos decía:
—¡Ya cállense, malditos! Cállense, perros malditos, porque de todas maneras me la voy a llevar.
Transcurrieron unos 40 minutos para que terminásemos de orar y en ese momento ya no se escuchaba nada dentro de la habitación. 
Ninguno de nosotros hizo comentario alguno, creo que estábamos todavía muy impresionados e intrigados por lo que sucedía en la recámara. 
Aproximadamente 30 minutos después nuestro silencio fue interrumpido por los sacerdotes que salían del cuarto notoriamente cansados. 
Pidieron agua y se dirigieron a los padres de Rita, preguntando cómo había iniciado todo esto y cuánto tiempo tenía. 
La pareja respondió a todas sus preguntas y las respuestas se ajustaban a lo que me había platicado doña Lupe cuando me llamó por teléfono.
Los religiosos, después de escuchar lo referente a Rita, concluyeron que notificarían a sus superiores y señalaron que, efectivamente, se trataba de una posesión, por lo que harían todo lo conducente para llevar a cabo el exorcismo lo más pronto posible. 
Como esta serie de rituales podría tomar varias sesiones, recomendaron que se hicieran oraciones a diario y que procuraran que la joven comiera y descansará lo más posible. 
Era necesario, agregaron, que un médico estuviera pendiente de su salud y que cuando se manifestaran estos seres que la muchacha tenía dentro los ignoraran y por ningún motivo entraran en discusión con ellos.
Los intentos que los sacerdotes hicieron, durante varias semanas, desgraciadamente resultaron inútiles, Rita tenía a los demonios muy arraigados en su cuerpo y su debilidad física extinguía la posibilidad de ser liberada. 
Tres semanas después, Rita falleció. Los médicos manifestaron que la causa de la muerte fue una serie de infartos cerebrales que la joven no pudo resistir. Y la vida de la familia de Rita quedó marcada para siempre por la terrible pesadilla.
Juan Ramón Saenz – La mano peluda.

sábado, 22 de octubre de 2016

CAMINOS ATERRADORES Christian Perales

CAMINOS ATERRADORES.
Cuando pensamos en las carreteras, seguramente nuestra memoria se va a aquellos tiempos de infancia en los cuales usabamos los caminos par vacacionar, momentos de familia en los cuales se recorrían los caminos para llegar a reunirse con nuestros seres queridos. Pero las carreteras tienen un lado bastante siniestro, pues en ellas se entretejen historias que día a día se van quedando plasmadas en el asfalto.
Hoy hablaremos de la famosa carretera como "La ruta 66" conocida por los nostálgicos como "La madre carretera" o "La madre de los caminos" y de hecho cuando se fundó en 1926, lo era, y debemos reconocer que era todo un prodigio de la ingeniería de la época, pues su intención era comunicar la costa oeste con la este de los Estados Unidos de Norteamérica. Finalmente la madre de las carreteras terminó con una longitud de 3,980 millas siendo una de las más largas del mundo.
Esta carretera comineza en Los Ángeles California, y cruza entre otros estados, Texas, Arizona, Kansas y Nuevo México. Era tan relevante para el comercio de la época, que incluso los estudios de animación Pixar la supieron homenajear en una de su películas.
Pero ahora veamos el lado obscuro de esta carretera, para lo cual, voy a pedirte que imagines una carretera tan larga, que con el paso del tiempo ha sido reemplazada por una red de autopistas interestatales, es de esperarse que sea un camino poco transitado y a ciertas horas del día desolado. Con el paso del tiempo, muchos poblados y zonas comerciales que tenían sustento a orillas de este camino fueron cerrando sus puertas ante la falta de viajeros, por lo que en la actualidad, dicha ruta atraviesa por varios "pueblos fantasma", gasolineras con su respectivo motel de paso, que día a día son devorados por las arenas del tiempo y el abandono. Así es la parte tétrica de la ruta 66, y este mismo abandono ha dado paso a numerosas leyendas urbanas, algunas de las cuales, con las investigaciones, se supo que tenían un sustento verídico.
Tal es el caso de la leyenda urbana del asesino serial conocido como "Hitcher" que en las noches de lluvia se paraba en la carretera pidiendo aventón al lado de un automóvil descompuesto, y una vez que alguien se detenía a ayudar y darle el aventón, éste aprovechaba la oportunidad para asesinar a su benefactor y a su familia, para después deshacerse de los cuerpos en la zona desértica, y toda vez que lo hacía, tomaba el coche de sus víctimas y lo usaba como señuelo para hacer que otras personas se detuvieran a ayudarlo. Sin embargo lo que sucede en el desierto, en el desierto se queda, y ante la falta de comunicación los crímenes del Hitcher, carecían de informes oficiales, por lo cual las policías estatales solo lo manejaron como un rumor. Lo cierto es que hasta 1985 (año en que esta carretera dejó de aparecer en los mapas) el Hitcher nunca fue capturado.
Existe una variante de esta historia en la que se menciona que el Hitcher no actuaba solo, si no que era asistido por una familia de fanáticos religiosos que llevaban su culto a extremos inimaginables y asesinaban a las personas bajo la premisa de "lavar sus pecados".
Otra leyenda urbana es acerca del fenómeno ovni, pues en las zonas más solitarias de la carretera, muchos viajeros han afirmado ver estos objetos voladores, pero lo alarmante es que de forma extraoficial, se dice que en los últimos 10 años, en esta carretera se han dado por lo menos 15 abducciones (secuestros de seres humanos a manos de extraterrestres).
Lo que si es un hecho constatable es la cantidad de personas que anualmente mueren en esta ruta, ya sea por accidentes, insolaciones o por haberse, expuesto a los peligros inminentes que alberga el desierto por lo que muchos viajeros afirman que han visto penar estas almas en el camino.
SI DECIDES RECORRERLA
1.- Lleva un auto V8, de preferencia antiguo (Dodge Coronet, Chevrolet Gran Torino, o alguno de esos) por que según la tradición plasmada en las películas, estos autos son los más propensos a enfrascarse en las aventuras más enfermas de la ruta 66.
2.- Lleva un buen teléfono celular... aunque no se ni para qué por que en muchas zonas de esta carretera ni siquiera hay señal de celular, además la policía siempre tarda más de dos horas en auxiliar a alguien.
3.- Bajo ninguna circunstancia des aventón... recuerda que Hitcher nunca fue arrestado.
4.- Siempre revisa el asiento de atrás, pero no quites la mirada del camino... por que recuerda que las almas en pena se pueden atravesar repentinamente.....

HORA DE AVENTURA PARTE 12 Christian Perales

HORA DE AVENTURA (CREEPYPASTA)
CAPÍTULO 12.
Comencé a conducir aunque dedo decir que ignoro por cuanto tiempo, pues nada en aquel sitio tenía un sentido, las cosas no eran como en nuestro mundo aunque eran muy similares, solo que al parecer algo terrible le había sucedido a este mundo. No podía precisar que era, pero era simplemente desolador, a las orilla de la carretera alcanzaba a ver las ruinas de lo que alguna vez fueron ciudades, casas abandonadas, la mayoría víctimas de un incendio que devoró su interior dejando un cascarón humeante como mudo testigo de una catástrofe, también habían muchos vehículos, coches camiones, automóviles de todas clases y tamaños, lucían abandonados en la misma posición en la que aguardaban a que el semáforo cambiara de luz, algunos de ellos ostentaban huellas de manos ensangrentadas y ello me hacía entender que quienes murieron dentro padecieron heridas y dolores insoportables.
Para donde quiera que dirigiese la vista, me encontraba con vestigios de lo que alguna vez fue una civilización similar a la nuestra, televisores destrozados, enterrados entre montañas de basura,, restos del progreso mal entendido, ya nada servía, nada tenía sentido. Decidí que era hora de reportar mis movimientos al doctor Casas, así que de nuevo utilicé el radio.
-¿Alguien me escucha?... cambio...-
Las reglas que rigen a un mundo civilizado deberían ser las mismas que rigen a uno destrozado, nunca debí distraerme tanto con el radio, pues de repente vi un pequeño vuelto, algo como una sombra pasar frente al auto y después de eso sentí como pasé las llantas del vehículo sobre algo, no era común, conocí esa sensación en el mundo real, había arrollado a algún animal. De inmediato detuve la marcha de aquel coche y me bajé para tratar de encontrar algo de divisar algo en la total obscuridad. Pero no veía nada, solo escuchaba el sonido de una débil respiración cerca de mi, pero la obscuridad era tanta que casi era imposible ubica de donde provenía esta respiración, así que decidí pasarlo por alto y conducir de nuevo, pero cuando estaba a punto de subir al coche de nuevo, escuché una voz que me reclamaba.
-¿que no tienes un poco de consideración?....-
Y por increíble que pudiese parecer el hecho resultó que aquello que había arrollado con el coche, era un enorme labrador dorado, y efectivamente, él era quien me hacía el reclamo.
-Puedes hablar....-
-Claro que puedo hablar y hacer muchas cosas, de hecho si no tuviera prisa te haría pasar los tormentos más insufribles, pero ahora estoy buscando a alguien....-
-Tranquilo amigo....-
-Tranquilo tú, tu forma de conducir te conducirá a la perdición... menos mal que soy muy elástico si no ahora estaría muerto....-
-Ya, discúlpame por favor....-
-¿hacia dónde te diriges?....-
-Es curioso por que yo también estoy buscando a algui... en...-
En ese momento me quedó muy claro con quien estaba hablando, quizás por la conmoción del momento no lo noté pero definitivamente ese perro era Jake... el enorme labrador que el veterinario rescató de la casa de los Mathew..
-¡Tú eres Jake....!-
-Vaya... no eres tan torpe como pareces....-
-Ya párale... estoy aquí por que estoy buscando a Finn, tu amo....-
-¡¿encontraste a Finn?!... ¡tú lo encontraste!....-
-No, aún no, pero hace rato alguien me dijo donde está... debo llevarlo a casa...-
-Yo debo cuidarlo hasta el día del juicio....-
-Disculpa ¿qué?....-
-La verdad es confuso... complicado de entender, y yo no debo decirte nada hasta que la reina dulce me lo autorice, mientras tanto debo encontrarlo, se que me necesita por que ahora soy un perro mágico... ¿puedo ir contigo?....-
-Claro pero vámonos ya...-
En ese momento ambos abordamos el auto, por fin ya no me sentía tan solo en ese mundo de locos en el que me había infiltrado, comencé a conducir entre aquellas ruinas, entre edificios y casas colapsadas, entre cascarones de bombas, y fierros retorcidos, mientras conducía trataba de entender lo que sucedía y quizás Jake tendría algunas respuestas.
-¿tú sabes que sucedió aquí?...-
-Pensé que tú lo sabrías, eres el gran doctor que tiende puentes entre los abismos de la mente humana ¿no?...-
-¿así que tú crees que esto es obra de una mente dañada?...-
-De muchas mentes dañadas... ellos lo ocasionaron, de verdad, aquí, no estás imaginando nada, todo esto es muy real, está sucediendo y nos puede devorar...-
-Sigo sin entender... ¿por qué Finn vino a este sitio?....-
En ese momento llegamos a una parte en la carretera..en donde había una área de descanso, junto con ella un letrero, bueno, más bien solo la mitad de este; no se alcanzaba a leer con claridad, pero a medida de que nos adentrábamos en este sitio la temperatura descendía y poco a poco todo aquel paisaje se iba congelando....
-¿Esto es nieve Jake?....-
-Eso parece... tiene sabor dulce....-
-¿te la estás comiendo?....-
-Soy un perro, no puedo evitarlo....-
-Si, eso pensé.... ¿Qué es este lugar?....-
-No lo se pero hace frío....-
En ese momento sentimos un fuerte golpe en la parte trasera del coche, sabíamos que algo nos amenazaba, pero de nueva cuenta, ahora entre la nieve y la obscuridad, no veíamos nada, hasta que de la nada nos dimos cuenta de que habíamos sido rodeados por unos seres cuyo cuerpo estaba hecho de sólido hielo, ellos nos impidieron el paso.
-¡¿Quién osa a entrar en el reino de hielo?!... ahora por su atrevimiento e insolencia morirán-
CONTINUARÁ

HORA DE AVENTURA PARTE 11 Christian Perales

HORA DE AVENTURA (CREEPYPASTA)
CAPÍTULO 11
Salí de la habitación de aquel motel, y me enfilé de nuevo hacia la carretera que minutos antes me había conducido hasta este sitio, solo que de pronto otra cosa rara comenzó a sucederme, al parecer ahora, el estacionamiento de aquel sitio parecía enorme, pues por más que caminaba siempre volvía al mismo sitio, como si una fuerza misteriosa me hiciera caminar en círculos, y si, de hecho en algunos momentos veía la salida, la carretera, pero cuando caminaba hacia ella, volvía a ocurrir lo mismo. En un punto me detuve al escuchar un ruido extraño, se trataba de algo familiar, eran arañazos en alguna cosa de metal. Después de buscar con el oído, me di cuenta de que dichos arañazos provenían del interior de un contenedor de basura, me habría alejado de ese contenedor, pero mi curiosidad pudo más cuando escuché que del interior provenía un lamento casi apagado.
-Ayúdame.... ayúdame doctor Ortega.... siento mucho dolor....-
-¿Finn?...-
-No soy Finn... ayúdame... libérame....-
Lentamente me acerqué más al contenedor y recuerdo que mis manos temblaban al entender que tenía que abrirlo, no sabía que me encontraría al levantar la tapa de aquel enorme cubo de metal, sin embargo ya estaba echada la moneda, lentamente fui levantando la tapa... y de inmediato alguien o más bien algo, saltó sobre mi; solo puedo describirlo como la mitad de un hombre pues este solo tenía la parte del cuerpo de la cintura para arriba, no digo que no tuviera piernas, si no que su cuerpo estaba literalmente a la mitad, medio vestido con una chamarra del ejército, dejaba ver un trozo de su columna vertebral, se impulsaba con los brazos en clara sustitución de sus piernas, su rostro estaba quemado y le faltaban algunas piezas dentales. Con todo y que era la mitad de un hombre, su fuerza era descomunal, y al abalanzarse sobre mi, me derribó y no solo eso, tuvo tiempo de quedarse sobre mi un momento, me miró a los ojos y después de reírse con un timbre macabro de ironía y odio, me dijo algo que tenía poco sentido.
-Te atreviste a venir... esto no es el infierno muchacho... tú no estás preparado para esto... no estás preparado para la verdad... no puedes con ella... mátalos a todos... mátalos a todos....-
Después de eso, aquella creatura me soltó y salió huyendo impulsado por sus brazos, yo tardé un momento en recuperarme de la impresión, y cuando lo hice tomé la radio y pedí enérgicamente hablar con el doctor Casas o el doctor Cuenca.
-¿me escuchan? cambio....-
-Te escuchamos doctor Ortega-
-No... no puedo con esto... esto me rebasa... tienen que mandar a otra persona....-
-No podemos hacer eso, la máquina tiene que enfriarse lo suficiente para que puedas volver... y se nos agota el tiempo...-
-¡No sean pendejos!...-
-Doctor Ortega... hazlo rápido, tráelo de regreso.... su cuerpo presentó una hemorragia... la doctora Fran está tratando de controlarla, pero si no traes de regreso sus impulsos vitales... Finn morirá esta noche...-
-¡Ya les dije que no.... pue...!-
No pude terminar de decir la frase, pues tuve que moverme tan rápido como pude, pues escuché algo zumbando en el aire, era una especie de flecha que venía hacia mi, esa flecha pasó apenas a unos centímetros de mi cuerpo y terminó por encajarse en la pared del motel. Al verla me di cuenta de que era una estaca de madera muy similar a la que minutos antes me había encontrado en el baño de la habitación del motel. Iba a correr, pero mi poco eficaz huida de vio cortada por una silueta femenina, era una chica, una adolescente que me cortó el paso apuntándome al pecho con una ballesta.
-¡Ni se te ocurra moverte vampiro!....-
-¡¿qué?!....-
-Shhh ¡no hables a menos que yo te lo indique! y no se te ocurra hacer algo estúpido por que esta estaca te atravesará el corazón....-
Y no me moví, dejé que ella se acercara, lo hizo y revisó el pulso en mi cuello, me puso frente al rostro un pequeño espejo que traía en su mano...
-Interesante... tienes pulso... y te reflejas en el espejo....¿te han mordido?...-
-¿disculpa?....-
-¿Que si te han mordido?....-
-No... nadie... hace rato me atacó una cosa... pero...-
-Los hombres de paja...-
-Oye, nada aquí tiene sentido para mi, acabo de llegar y tengo demasiadas preguntas...-
-No trates de entender este lugar... hay quienes dicen que este es nuestro legado... es horrible pero es mi mundo...-
-¿hay más de ellos?...-
-¿De quienes?¿de los hombres de paja?... si, hay todo un pueblo.... pero no todos son así de peligrosos, mira: la mayoría son agricultores... granjeros...., solo que hay algunos que están resentidos por lo que les pasó....-
-¿qué les pasó?...-
-Ni yo puedo explicar eso... solo Finn...-
-Espera ¿dijiste Finn?....-
-Si... el llegó aquí hace algún tiempo... parece entender lo que sucede o lo que sucederá.... no lo se-
-¿Dónde puedo encontrarlo?....-
-El, está en una aldea bastante lejos de aquí.... es en aquella dirección-
La chica me señaló hacia cierta región, aunque no alcanzaba a ver nada.
-¿hacia el norte?...-
-No te confundas, norte, sur, arriba o abajo... dejaron de existir en este mundo....-
-¿puedes ayudarme?¿puedes llevarme con Finn?....-
-Lo siento pero no... lo mejor es que yo esté sola... solo te traeré problemas, hay personas que querrán dañarme y no se detendrán por que estés tú aquí... además debo cazar a todos esos vampiros antes de que ellos se apoderen de nuestro mundo....-
-¿cazas vampiros?...-
-Si.... pero no te confundas, no soy buena,,, yo misma soy un vampiro...-
-Bien, solo dime que debo hacer... -
-Ya te lo dije, solo ve en aquella dirección, pero es muy lejos, hay a veces automóviles abandonados en las ruinas... algunos aún encienden.... úsalos, te podrás mover más rápido...-
-¿cómo es que sabes tanto de este mundo?....-
-por que tengo más de cien años...conocí este mundo antes de que fuera lo que es hoy... aunque alguien borró mi memoria....-
-Quizás yo pueda....-
-¿Ayudarme?.... no... nadie puede, ahora debes irte... es por tu seguridad... hay cosas peores que os vampiros y peores que los hombres de paja a donde te diriges...-
-¿volveré a verte?.... -
-Tal vez... solo dile a Finn que te envió Marceline....-
-De acuerdo...-
Me queda claro que esta jovencita era quien había colgado a la persona en el baño, solo le quité los ojos de encima unos segundos, y cuando quise hablar de nuevo con ella, había desaparecido.
Caminé un poco y ahora si logré salir de ese motel, después de una breve marcha sobre la carretera, encontré un vehículo semi destrozado, no pensé que mi suerte iba a ser tan buena, tenía las llaves colocadas en el encendido, y después de mi primer intento por encenderlo el motor comenzó a funcionar... era el momento, debía moverme de ahí.
CONTINUARÁ

HORA DE AVENTURA PARTE 10 Christian Perales

HORA DE AVENTURA (CREEPYPASTA)
CAPÍTULO 10.
Debo decir que aquel viaje interdimensional no fue un viaje de placer, en cuanto se encendió la máquina sentí como mi cuerpo se diluía, como mis moléculas perdían solidéz para finalmente fusionarse en un caudal de energía, sentí un intenso calor y después de eso un mareo que culminó en una momentánea pérdida de la conciencia. Cuando aquel remolino terminó por soltarme, ya no me encontraba en aquella misteriosa bodega, ahora estaba solo, en medio de la obscuridad y un silencio sepulcral.
Tardé unos minutos en recuperar el aliento y la energía suficiente para ponerme de pie, y a medida de que fui recuperando la conciencia, me dicuenta de que estaba en una especie de carretera, era un lugar solitario, un páramo en medio de la nada, como sacado de esas películas que se remontan apueblos pequeños, cuya única comunicación era precisamente esa cinta asfáltica que parecía no tener fin. Como pude y solo en el momento en el que mi visión se adaptó a aquella obscuridad pude ubicar una casi laguideciente luz a la distancia.
-Creo que ahí hay algo... o alguien-
Pensé mientras trataba de encaminarme hacia ese sitio, pero algo estaba tremendamente mal, mi cuerpo parecía más elástico de lo normal, el más mínimo movimiento hacía que mis brazos o piernas aumentaran su longitud dos o tres veces más de lo que era humanamente normal. y eso no era todo, una terrible sed se había apoderado de mi. Con cierta dificultad remonté el camino y me pareció extraño no toparme con una sola alma, y que el silencio parecía devorarlo todo, pues ni siquiera se escuchaba algún canto de los grillos o el paso de algún animal nocturno, ese lugar era el más solitario del mundo.
Al llegar a aquella luz, pude darme cuenta de que aquello era un motel, estaba en el abandono, con las puertas abiertas y as paredes herrumbradas, que exhibían las ruinas de lo que alguna vez fue papel tapiz. Llegué hasta lo que parecía ser la recepción de aquel sitio, con la esperanza de encontrar a alguien.
-Hola.... disculpen.... ¿hay alguien?....-
Nadie atendió a mi llamado, el lugar estaba abandonado como todo lo demás, observé detenidamente aquel sitio y pude notar que en un calendario en la pared, era el año 2034, pensé que aquello se trataba de una muy elaborada broma, así que seguí explorando esa sala y pude encontrar algo que se salía de lo común: en el suelo, a poca distancia del mostrador, encontré una pequeña maleta, era sin lugar a dudas, las cosas que previamente había enviado el doctor Cuenca a ese sitio, pude deducirlo por que esta no tenía esa extraña cobertura de polvo que cubría todo en aquel lugar. Al abrirla encontré ropa, era algo juvenil para mi gusto pero serviría, también encontré un equipo de radiocomunicación tal como Casas lo había dicho, y finalmente encontré también una pistola, una enorme escuadra calibre nueve milímetros. De inmediato tomé el equipo de comunicación y lo encendí.
-¿Alguien me escucha?....Cambio...-
Nada, nadie, ni siquiera se escuchaba la estática que caracteriza a esos equipos de comunicación, así que decidí dejarlo por un momento y vestirme, después de ello, seguí revisando ese lugar, en la recepción no había nada que pudiera serme útil, así que con cierto recelo y cierto temor, comencé a revisar las habitaciones, una a una al fin que no eran más de diez, algunas carecían de puertas por lo que asomarse al interior era una cuestión muy simple, otras, si bien conservaban dicha puerta, su picaporte había sido arrancado, hubo una habitación que llamó poderosamente mi atención, la siete: la puerta conservaba el picaporte, pero eso no era lo raro, lo raro era el hecho de que habían unas huellas de algún pie descalzo, era uno mediano de tamaño y parecía que quien hubiese dejado esa huella había caminado previamente por agua. Decidí abrir aquella puerta que al menos no contaba con seguro, por lo que ante el más mínimo giro del picaporte, se abrió con un crujir y un letárgico rechinido.
-¿hola?.... ¿hay alguien?....-
-no debemos tener miedo, este es nuestro legado.....no debemos tener miedo, este es nuestro legado.... no debemos tener miedo este es nuestro legado....-
-¿Hola....?-
-No debemos tener miedo este es nuestro legado... no debemos tener miedo, este es nuestro legado.....-
Sobra decir que aunque me esforzaba por enfocar la vista en la obscuridad, no podía ver quien era quien repetía esa frase una y otra vez, lentamente en la obscuridad, busqué el apagador, y no tardé en encontrarlo, ahora con una especie de mezcla de terror con cierta esperanza vería si había luz pero sobre todo resolvería la incógnita de si estaba solo en aquel sitio o no... Al encender la luz no encontré nada, ni nadie, la voz que segundos antes emitía una frase programada y repetitiva, se había esfumado, pero lo que había en las paredes aún así resultaba un poco perturbador: En letras rojas, sin dejar un solo hueco en las paredes y el techo, estaba escrito aquel enunciado que tanto había escuchado
....-No debemos tener miedo, este es nuestro legado.....-
Nada tenía sentido ahora, me senté en la cama esperando una respuesta, miré a todos lados, nada parecía fuera de lo convencional, claro: con excepción de las inscripciones en las paredes, pero todo lo demás hacía una habitación de motel normal, estaban la televisión pendiendo del techo, la amplia cama con colchas de mal gusto, los burós con un teléfono a la mano que solo servía para comunicarse a la recepción, en fin, todo normal hasta que volví a ver esas huellas en el piso, ahora iban buscando la salida de la habitación. Me levanté de la cama y comencé a seguir las huellas; resultó que estas se perdían en un armario, era todo, tenía que abrir la puerta y seguramente ahí estaría alguien, lentamente deslicé la puerta, esperando encontrar algo, lo que fuera, pero no había nada.
-¿Doctor Ortega?... ¿puede oírnos?....-
El radio me acomodó un tremendo susto, pues en medio de aquel inexorable silencio de repente escuché la voz del doctor Cuenca....
-Lo escucho claro doctor Cuenca... cambio-
-Tal parece que lo logramos... lo enviamos a esa zona por que es la que tiene cargas de energía estables, ahora, esto solo es la puerta de entrada a donde está Finn, ese sitio le parecerá bastante extraño... en fin, tiene que guiarse hasta ahí, no le será difícil, pero tenga en consideración que si lo hieren en ese sitio, usted puede morir, es tan vulnerable... como aquí....-
-Oiga: mi cuerpo, se estira, se deforma....-
-Lo llamamos híper elasticidad, es una especie de facultad que tienen todos en ese lugar, también eso lo hace un poco más resistente...recuerde que en este momento usted es más energía que materia...-
En ese momento escuché la voz del doctor Casas.
-Está en el peor de los escenarios doctor Ortega... muévase rápido y haga lo que haga no se distraiga, ese es un lugar peligroso....-
-¿a qué se refiere?....-
-Suerte....-
En ese momento lo entendí, al menos el concepto de lugar peligroso, había un espejo frente a mi y en él pude ver la figura de una mujer, su reflejo me indicaba que estaba a mi espalda, en el baño, y que esta mujer se había suicidado colgándose del tubo de la regadera. Volteé de inmediato y la vi con más claridad ella estaba con el rostro amoratado, los ojos, sus globos oculares se habían salido de sus cuencas y pendían mórbidamente sobre sus mejillas, ella al verme se incorporó y esbozó una sonrisa burlona, para decirme algo que me heló la sangre:
-Finn se va a morir... Finn se va a morir... él no respeta nuestro legado...-
Después de eso su cabeza volvió a asumir la posición de quien ha muerto... me acerqué de nuevo y puse mi dedo índice sobre su nariz para comprobar si respiraba, estaba muerta... desde hacía ya mucho tiempo, y el más mínimo toque la hizo que su cuerpo se pulverizara, eso me dejó ver algo escrito en la pared del baño, algo que no había notado: había una estaca de madera tirada en el suelo, y al lado, escrito con sangre: "Marceline". Eso me parecía sin sentido, pero como dijo el doctor Casas... era hora de moverme, aunque no sabía hacia adonde todavía.
CONTINUARÁ