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sábado, 31 de octubre de 2015

La Llorona 11 Christian Perales

VOLVEMOS.... ¿A CASA?
Parecía imposible que después de vivir tres días de angustia ahora pudiéramos decir que era hora de regresar a nuestra época, a nuestro hogar.... salimos de la casa de don Vicente, cuando la obscuridad de la noche se debilitaba, y volvimos a nuestro edificio, teníamos muchos cabos que atar aún. 
La mañana se nos presentó tranquila con la frescura que solo se siente en octubre; al llegar con la mulata, y mientras nuestro amigo el sastre era atendido de su lesión por Susana, le comentamos lo que había ocurrido y los últimos momentos de vida de don Vicente, el semblante de aquella mujer se veía sereno, como que en el fondo sabía que habíamos acabado con una figura de la tiranía del pueblo.
-Amigos, no tienen ni idea de lo que han logrado hoy, esta noche le han enseñado al pueblo, que hasta el tirano más terrible puede caer, en unos años la gente tendrá la voluntad de luchar por un mejor país... pero esto no ha terminado aún... esta noche el fuego nuevo debe encenderse y si el medallón no ha sido destruido para entonces, seguirá reinando el caos...-
-Tenemos eso contemplado... hay un aparato en el fondo de la casa, del edificio, requiere de una pieza de oro para funcionar, así que le propongo algo: déjenos usarlo para alimentar nuestra máquina y nosotros nos iremos a casa, pero el medallón será destruido...-
-Que así sea señor Fargas....-
En ese momento Susana vino a nuestro encuentro, ya nos traía noticias de nuestro amigo....
-Va a estar bien... no fue profunda, aunque necesitará cuidados, tiene una costilla rota, y la flecha se rompió al sacarla pero ya le retiré todos los fragmentos... -
Fargas de inmediato nos hizo ver que poco a poco nuestra misión ahí llegaba a su final....
-Bien... nos iremos esta noche.... Cuenca ¿puedes hacer los ajustes?...-
-Si... voy a reprogramarla y estará lista para el viaje....-
Pasé buena parte de la mañana y hasta el medio día revisando meticulosamente todos los detalles del aparato, y después de un arduo trabajo, coloqué la pieza en su lugar.
En el momento en el que mis ojos ardían por el esfuerzo, estaba a punto de quedarme dormido cuando escuché que llamaban a la puerta, corrí escaleras arriba para ver de que se trataba.
Para sorpresa mía un contingente de soldados del virrey estaban frente a nuestra puerta, Fargas y Trejo ya se encontraban al alba, nos miramos entre nosotros buscando aprobación para abrir la puerta, y con la sola mirada nos pusimos de acuerdo, y al abrirla uno de los soldados hizo una reverencia a Fargas:
-Conde Fargas, lamentamos esta desavenencia, pero sabemos que aquí se esconde la mulata de Córdova y tenemos ordenes de llevarla ante el tribunal del santo oficio-
-Suponiendo que estuviera aquí... ¿en serio creen que dejaría que se la llevaran....?-
-Conde, por favor, no le conviene desatar la ira del santo oficio, ella está acusada de brujería y ocultismo, creemos que tuvo algo que ver con la muerte de don Vicente....-
-Pues entonces dígale al virrey y al santo oficio que se pueden meter sus ordenes por....-
En ese momento la mulata se interpuso entre los soldados y Fargas, ella tenía otros planes....
-Señor Fargas... iré con ellos....-
-¿qué?....-
-Es un pequeño sacrificio que se tiene que hacer, lo importante es que ustedes terminen aquello que vinieron a hacer....yo de alguna manera saldré victoriosa de esta acusación....señores.... vámonos....señor Fargas, fue un placer conocerlo, y se que nos veremos después...-
Y así, sin mediar palabras, sin luchar más de la cuenta, ella se fue con aquellos soldados, dejándonos a nosotros culminar con el cometido.... El catalán salió por la tarde, y nos trajo como noticia que aquella mujer sería enviada a una cárcel en Córdova, pero no sabía nada más.
El sastre por su parte, se había recuperado lo suficiente como para regresar a convalecer a su casa, y había llegado la hora de despedirnos de él, y de aquel catalán que en su búsqueda de justicia, nos había entregado toda su voluntad para terminar con don Vicente.
-Cuídense mucho amigos...-
-Ustedes también....recuerden que no sabrán cuando a su paso estén tejiendo la historia-
-Niña, dice el sastre... que sería un gran honor que conserves el vestido, y conde Fargas... quiero que conserve mi sable, en señal de honor...-
-Así será amigo....-
Después nos quedamos solos mientras las horas transcurrían lentamente, estábamos un poco melancólicos, por haber conocido personas invaluables en ese sitio de la historia, platicamos cosas de poca importancia, hasta que una voz en la calle nos hizo entender que había llegado la hora de partir:
-¡laaaas ooonce y toooodo serenoooo!-
Fargas se levantó, de su silla....
-Muy bien familia, ha llegado el momento....-
Fuimos hasta donde se encontraba el tablero de control de la máquina que habría de viajar en el tiempo.... y le expliqué a Susana lo que debía hacer:
-Ya está programada Susi, 31 de octubre de 2029, solo oprime este botón, y la máquina hará el resto, volverán al mismo momento histórico en el que partimos, como si nada de esto hubiera sucedido...-
-Espera Carlitos ¿Cómo que volverán?....-
-Ay... amigos... tengo algo que decirles..... yo no puedo ir con ustedes.....-
-¡¿qué?!-
-Así es... ¿recuerdan esa herida en mi brazo...? esa marca significa que ahora pertenezco a la llorona, al mundo de los muertos... solo me dejó combatir al lado de ustedes, por que ofrecí mi vida a cambio de que ustedes volvieran a casa, esta noche deben irse y yo me quedaré a cumplir ese pacto-
Fargas se veía muy angustiado...
-Cuenca... no... salimos juntos y volvemos juntos....-
-Esta vez no Fargas... anda, deben irse... solo díganle a Naty que....-
-Que eres un gran hombre.....eso quiero que tú se lo digas Cuenca...seguro que hay algo por hacer....-
-Solo si yo me quedo ustedes podrán irse....-
Tardé varios minutos en convencerlos, pero unos minutos después accedieron, dándose cuenta de que no serviría de nada que nos quedáramos todos en 1790.
Unos minutos después salí a la calle para que mis mejores amigos pudieran marcharse y ahí en la solitaria calleja, pude ver una especie de iluminación digna de los mejores fuegos artificiales, y luego de eso observé como las moléculas de todo el edificio se contraían, y en un instante, todo despareció dejando baldío el terreno en el que se había asentado cuando llegamos a esa época. 
Apenas me reponía del deslumbramiento que me había ocasionado esa serie de luces cuando apareció ante mi una silueta muy familiar. 
Cuando el humo producto de la reacción tiempo-espacio se disipó, Víctor Fargas estaba frente a mi.
CONTINUARÁ....

viernes, 30 de octubre de 2015

La Llorona 10 Christian Perales

FACTOR SORPRESA.
De verdad que ahora si, no entendía el plan de Fargas, incluso por un momento pensé que se había vuelto completamente loco ante la presión; pero debemos recordar que él es Víctor Fargas. 
En fin, Don Vicente finalmente soltó una carcajada ante las palabras de mi mentor.
-Jajajaja ahora sí, que me han hecho reír.... ¿Qué no saben que a un inmortal no se le mata?... ahora vienen a mi casa y mis sirvientes los tienen acorralados, estos son los mejores ballesteros que tiene el oidor....-
La sonrisa en el rostro de Fargas no desaparecía, e incluso se veía un poco perturbadora, pues ya había dejado de rayar en el cinismo, para pasar a un nivel más avanzado, con toda la calma del mundo me explicó lo que debíamos hacer....
-Cuenca... este señor no entiende, a mi señal te encargas de los ballesteros a tu izquierda, yo de los de la derecha, Trejo... ve por el medallón.-
-Si... solo que hay un problema... esta gente ya se enteró...-
-No hay problema... es cuestión de esperar...-
-¿esperar?...-
En ese lugar, ese pequeño rincón de no más de diez metros cuadrados se estaba disputando una especie de pequeña guerra, por un lado los ballesteros no sabían si debían disparar, pues si a mi me daba miedo la actitud de Fargas, ni quiero ni imaginar que demonios se estaban apoderando de la conciencia de aquellos soldados, pero de ahí, todo sucedió demasiado rápido: 
Se escucharon unos pasos tras de don Vicente, después, un grito ahogado y vi salir la punta de una espada del interior de su pecho, ésta lo había atravesado por la espalda y en su recorrido se había llevado parte de su corazón, pero lo más aterrador fue escuchar crujir sus costillas a medida de que aquel filo de acero cortaba su pecho. 
Lo vi caer al suelo con una mueca de dolor e incredulidad en su rostro, al mismo tiempo, Trejo lanzó a uno de los ballesteros por el barandal al piso de abajo, y también su pecho fue atravesado por las astillas de un mueble que sucumbió ante el golpe de su cuerpo contra el.
El sastre también hizo lo suyo esgrimiendo su florete, pero pues siendo realistas ¿quién acude con un sable a un tiroteo aunque este sea de flechas de ballesta? una de ellas salió en su encuentro y aunque no pude distinguir bien el la obscuridad, tuve razones de sobra para pensar que aquella jara había entrado en su pecho, cayó sentado reclinándose contra el barandal, y era mi turno de hacer hasta lo imposible por no morir en ese sitio. 
Entre la confusión desenfundé la pistola que llevaba y disparé en cinco ocasiones, como era de esperarse los ballesteros nunca habían visto semejante poder en una pistola, pues aquellas que existían en esa época solo eran de un tiro, y el tiempo de recarga era de mínimo dos minutos. Al escuchar las detonaciones ellos decidieron rendirse. 
Fue entonces que después de que la confusión cesó vi al catalán, a aquel hombre con quien horas antes, Fargas había cruzado acero, eso fue más confuso aún que lo que acababa de pasar.
Pero aquella batalla no había terminado aún, pues así como don Vicente había caído, se volvía a levantar... ahora su expresión era de satisfacción malsana....
-Jajajajaja, se los dije... no hay poder humano que pueda detenerme a mi... esta noche... seré quien gobierne este mundo y ni ustedes ni nadie podrán evitarlo....-
-Ya tenemos tu medallón en nuestro poder-
-Idiotas ¿creen que de verdad lo dejaría olvidado por ahí en una de las habitaciones....?... está aquí conmigo...-
Aquel viejo se palpó el pecho, en clara señal de buscar el medallón, pero su sorpresa fue que no lo tenía consigo, lo buscó una y otra y otra vez, pero en vano.... de pronto como parte de una broma final de Fargas, éste le mostró su mano a Don Vicente....
-¿Buscabas esto?-
Ahora Fargas tenía en su poder el medallón, se lo había quitado en el momento en el que la batalla entre nosotros y los ballesteros se había puesto muy cruenta y ahora el viejo de daba cuenta de que estaba perdido.
-¡devuélvemelo!...-
-¿Sabes qué?.... me caíste mal desde que llegué a este lugar... pero no es mi estilo matar... por eso es que dejé que esta cosa te reviviera una vez más... aunque... de verdad que no tienes idea de la cantidad de personas que quisieran verte muerto.....Cuenca.... ¿y si lo tiramos por la ventana?...-
-¿qué cosa?....-
-Era broma... pero con poderes ocultos o no, no podemos dejarlo vivo....-
-Si. tienes razón....-
En ese momento en la obscuridad y el silencio que reinaba en la calle se escuchó el galopar de un caballo, Don Vicente, que apenas se reponía del susto inicial vio en ese galopar... su salvación
-Ahora si van a ver, malditos piratas.... vienen los guardias del virrey y vendrán por ustedes...-
Ya sin mediar palabra, bajó las escaleras y corrió al patio de su finca, yo entre la obscuridad trataba de apuntarle con la pistola, pero era imposible, iba a correr tras él pero el catalán me detuvo.
Don Vicente abrió el enorme portón de madera y comenzó a gritar a todo pulmón es busca de ayuda....el galope del caballo se escuchó más cerca, y de pronto ahora don Vicente quería volver a entrar a la finca, pero fue inútil. 
Una enorme sombra negra se abalanzó sobre el y con un tajo, con un golpe seco, pudimos ver como su cabeza salió volando, separada brutalmente del resto de su cuerpo... el charro negro había cobrado la vida de don Vicente, esa sí que era una ironía. 
Pudimos escuchar su grito ahogado segundos antes de morir, pudimos ver su cara de terror al tratar de ponerse a salvo, pero ni así hubiera parecido suficiente castigo para toda una vida de maldad. Y Fargas en su subconsciente me lo hizo notar, mientras veíamos como lentamente su cuerpo se entregaba a la muerte cayendo con lentitud al suelo:
-¿eso es.... todo....?-
-No sabes lo que le espera ahorita que murió....-
Después de eso el catalán se agachó a revisar el estado de nuestro desafortunado amigo el sastre.... la flecha para su fortuna solo le había rozado las costillas, pero aún así sangraba un poco. El catalán le habló:
-Ya terminó.... ella está vengada mi señor....-
Yo estaba más que confundido y necesitaba respuestas....
-¿Qué no ustedes dos pelearon a muerte anoche?...-
Fargas hizo que todo cobrara sentido....
-La noche de la fiesta conocí a nuestro amigo...él al igual que nosotros tenía sus razones para que don Vicente muriera, pero desconocía el secreto de su inmortalidad, así que le propuse que entrara entre las sombras antes que nosotros y le tendiera la trampa a Don Vicente, ya nos esperaba a nosotros, pero no a él, después todo lo del duelo fue fingido, para que don Vicente siguiera confiando en nuestro amigo-
-Creo que le debo una disculpa.... pero ¿por qué decidiste ayudarnos?-
Pregunté dirigiéndome al catalán que ahora se había vuelto nuestro aliado-
-Don Vicente me arrebató a la única mujer que amé... él la mató... era la hija del sastre... ella habría de ser mi esposa... oigan hay que ayudar al señor-
-Tienes razón... en nuestro edificio podremos ayudarle-
Fargas me dio el medallón mientras que Trejo cargaba a sastre, yo miré aquella magnífica pieza mientras iniciábamos el camino a nuestra orada.
-Fargas.... ¿Te imaginas todo este poder?¿qué tendrá?-
-Se lo que estás pensando.... y contigo si puedo usar una arma de fisión, así que tú dices.....-
-Ya... de acuerdo....pero necesitamos oro para hacer andar la máquina ¿ya se te olvidó?..-
-Lo se, dos pájaros de un tiro ¿no? el rayo destruye la cosa esta mientras nos conduce a casa-
-Exacto....-
-Andando-
CONTINUARÁ

La Llorona 9. Christian Perales

HORA MARCADA.
Después de tantos preparativos, había llegado la hora de entrar a la casa de Vicente, y robar el medallón, de ahí en fuera, no sabíamos que más hacer, pues como de costumbre, la llorona me había dado las instrucciones a medias. 
Estábamos meditando sobre lo que venía después, cuando, para sorpresa nuestra, llamaron a la puerta, al abrir nos encontramos con que la mulata, aquella señora que nos había asilado en su casa en nuestro primer encuentro con aquel legendario espectro, era quien nos solicitaba. 
Ella sin lugar a dudas era la pieza clave que nos faltaba para saber lo que vendría. Sin más preámbulos, nos giró una nueva instrucción:
-Buenas noches señores... me he enterado de que entrarán a la casa de Don Vicente y robarán el medallón de Miquixtli....-
La verdad nos sentimos un poco impresionados por el hecho de que ella supiera tanto de nuestra encomienda, así que las suspicacias y las dudas, no se hicieron esperar, Fargas de inmediato se puso a la defensiva.
-Señora, ¿Cómo supo eso?....-
-El mundo de los muertos no representa un misterio para mi, se muchas cosas que para la gente ordinaria son un verdadero misterio, por lo menos se que ustedes vienen de un mundo que está por construirse, pero son buenas personas, tanto que ella confió en ustedes....-
-¿ella?....-
-La llorona, yo la conocí en vida, vi como, minuto a minuto, su vida se consumía por la desesperación de ver el sufrimiento de sus hijos, pero después no nada más fueron los de ella, aquí y ahora, la injusticia brota como la mala hierba en los campos, cada joven, viejo, padre, esposo o hijo de una familia que sufre, representa el sufrimiento para ella, todos aquí, todos los que sufren son sus hijos.
Pero esta noche, comenzará la batalla por que se haga justicia, en cierta forma la comenzarán ustedes, pero serán otros, será el mismo pueblo, quien la culmine, quizás se lleven años pero parte de estos abusos se acabarán.
Solo no permitan que la ambición de poseer el medallón, los ciegue, como ha cegado a tantos hombres que lo han tenido en sus manos, cuando tengan el medallón en sus manos deben destruirlo.... deben prometerlo.-
-Nosotros se lo prometemos señora, lo único que queremos es volver a nuestro hogar.... también nuestros hijos sufrirían si no volvemos....Cuenca, Trejo, ¿Están listos?-
-Si-
En ese momento Susana, se adelantó a las palabras de Fargas
-Yo voy con ustedes....-
-No Susanita... tú te quedas... es muy arriesgado para el bebé-
Trejo y yo, nos volteamos a ver con mucho desconcierto, pero solo yo me atreví a preguntar:
-¡¿Bebé?!-
Pero Fargas ya sabía de sobra algo que nosotros ignorábamos, volteó a ver hacia donde estaba Susana y simplemente le comentó:
-¿Creíste que no nos íbamos a dar cuenta?....Felicidades niña-
Yo francamente estaba contento con la noticia, pero un poco extrañado con el acontecimiento, Susana había pasado sus últimos dos o tres meses con Fargas y con Trejo.... y yo... no había manera de que ella tuviera una relación con alguien, iba a decir algo más pero Trejo se adelantó a los hechos....
-Amigos creo.... creo que tengo que decírselos... El bebé de... ay esto es difícil...Susana y yo, llevamos algo de tiempo de relación y bueno... yo la amo... bueno, el bebé que esperamos Susi y yo... es....-
Ya no había mucho que aclarar, Fargas simplemente lo sabía o al menos en algún momento lo sospechó....
-Lo se Trejo, pero se que Susanita estará en buenas manos a tu lado.... y ahora tendremos que concentrarnos, tienen una vida por delante, solo que ahora tenemos que pelear para recuperarla, es hora amigos....-
Como en cada aventura, como en cada travesía, volvimos a nuestra armería y nos equipamos con lo necesario, solo que por esta ocasión no contaríamos con las armas de nuestra época, pues tendríamos que explicar muchas cosas a la historia, en caso de que algo saliera espantosamente mal. 
Así que solo tomamos lo esencial, armas de fuego convencionales, de calibre pequeño, y cuchillos de combate. Fargas aún estaba ataviado con su ropa de conde de la época y Trejo y yo volvimos a usar los disfraces de monjes. Todo estaba listo, ahora simplemente faltaba acudir a ese sitio. 
Tampoco contaríamos con mapas digitales de la casa, así que fue de vital importancia almacenarlos en nuestras mentes, como de costumbre, nos teníamos los unos a los otros.
Al salir, le pedimos de manera encarecida a la mulata que cuidara de Susana, y casi al partir nos esperaba una sorpresa más: el sastre, se unía a nuestra causa, empuñando un florete y con una furia inusitada reflejada en sus ojos .
-Yo también voy amigos... he esperado veinte años una oportunidad así... esta noche, creo que haré justicia a mi hija....-
-oiga pero ¿está seguro?....¿y si algo sale mal?... esto ya dejó de ser justicia, es venganza, brutal y salvaje venganza....-
-Seré bien recordado... solo que si algo sale mal, señor Fargas, usted habrá de prometerme que le arrancará el corazón a don Vicente....-
-No es mi estilo arrancar corazones... pero quizás sea necesario... tiene mi palabra, el nombre de su hija será retribuido.-
-Eso me basta señor Fargas....- .
Así que con nuestra determinación a cuestas, salimos rumbo a la casa de Vicente.
El camino hacia aquella finca transcurrió sin novedad, como si por fin el destino se hubiese puesto de oferta y los espectros y demonios hubieran ido a buscar refugio ante la guerra que estaba a punto de comenzar. 
A los pocos minutos estábamos ya, frente a le entrada principal, ocultos entre las sombras, Fargas se tomó unos minutos para idear la mejor estrategia para entrar.
-Bien, están dos guardias en la entrada principal, dos más en el jardín, esos no serán problema, pero en el interior la casa está resguardada por ballesteros, son cinco, así que una vez entrando, la obscuridad será nuestra mejor arma....-
-¿usamos las armas de fuego?-
-Solo si las cosas se ponen muy malas... no somos buenos esgrimiendo, pero ¿ya vieron el tamaño de los soldados?-
-Si, como que les faltó crecer-
-Exacto, usaremos eso a nuestro favor...?-
Unos minutos después dos monjes y el sastre de la localidad tocaban a la puerta de aquella casa, los guardias levantaron una especie de compuerta que permitía observar a quien llamara a la puerta, después de observarnos bien se escuchó como del otro lado de aquel enorme portón de madera se corría el pesado cerrojo, después de ello uno de los guaridas se asomó.
-¿que quieren frailecillos?-
-Hermano, venimos con nuestro hermano el sastre, suplicando caridad....-
-Ja, si buscan caridad, sepan que aquí no la hallarán, esta es la casa de don Vicente-
-Es que la caridad es para un difunto....-
-¿si?...¿y quién es el difunto?....-
-Tú-
Esa fue la última palabra de Trejo antes de abalanzarse sobre el guardia, por sorpresa lo tomó por el cuello y antes de que pudiera exclamar algo, le torció la cabeza con tal velocidad que cayó inconsciente o muerto de un solo golpe, el sastre por su parte, entró a la casa sin hacer el menor ruido, con el florete desenvainado, después entré yo y por último Fargas.
Ya habíamos hecho una de las partes más difíciles del trabajo, así que seguimos nuestro camino hacia el interior pero al cobijo de la sombra que nos proporcionaba la barda de la finca. 
Poco tiempo tardamos, antes de toparnos con el segundo guardia,, a este también lo tomamos por sorpresa, cuando se percató de que su compañero yacía en el suelo se acercó a él, descuidando la guardia, así que Fargas lo pateó en el rostro con tal potencia, que lo hizo salir proyectado contra la pared, golpeándose la cabeza con tal fuerza, que quedó inconsciente también. 
Ahora solo nos faltaba que los hombres armados con ballestas opusieran la misma resistencia tan escasa, como la que habían ofrecido los dos primeros guardias.
Ahora, con movimientos rápidos pero sigilosos entramos a la casa, y el sitio era muy distinto ahora que no estaba iluminado, era una casona tan grande que formaba un verdadero laberinto.
-¿por dónde Cuenca?-
-Espera, estoy desorientado... es por ahí....-
Subimos a la planta alta, tal como lo recordaba en las imágenes que había recopilado la gargantilla de Susana, pero cuando apenas íbamos a tomar el camino señalado por uno de los pasillos, escuchamos las voces de los ballesteros, ya estaban detrás de nosotros y nos apuntaban con sus armas.
En medio de la obscuridad los filos de las flechas que estaban amenazando nuestro pecho, cobraban un brillo sisniestro, lo que nos hacía entender la agudeza que poseían aquellas jaras, que solo esperaban el menor pretexto para ser disparadas.
-¡alto ladrones!-
Íbamos a pelear, cuando nos dimos cuenta de que las cosas estaban peor de lo que habíamos pensado, a ambos lados del pasillo, los guardias se habían dispuesto de tal forma en la que nos habían rodeado, ahora estábamos acorralados sin poder avanzar o retroceder.
-¡muy bien... tiren sus armas..!.-
Lo que nunca imaginé de Fargas era que un día dejaría de pelear, pero supe que estábamos perdiendo esa batalla cuando Fargas tiró al suelo el florete que le servía de defensa, eso hizo que después yo también me rindiera, luego Trejo, también tiró el cuchillo con el que se había defendido hasta el momento y finalmente nuestro amigo el sastre. 
Después de eso los ballesteros nos hicieron caminar por el pasillo, hasta que al final de éste, nos topamos con la silueta de don Vicente, que enojado y al mismo tiempo, con un cinismo cruel esperaba a que los guardias nos llevaran a su presencia.
-¿conde Fargas en serio pensó que podría robar mi casa así nada más como así? y estos monjes, son una verdadera vergüenza para su iglesia....llévenselos al patio y mátenlos, después de eso quiero que lleven sus cuerpos a los canales de Xochimilco, que el agua se los coma.-
En ese momento noté que Fargas no tenía ni el menor rastro de preocupación en el rostro, así que serenamente les dijo lo que estaba a punto de suceder:
-´Mi querido Vicente.... que idiota estás, ahora te voy a decir lo que va a suceder... nosotros venimos de un lugar donde una ballesta sería el menor de nuestros problemas, así que por última vez te voy a pedir que nos entregues el medallón de Miquixtli y a lo mejor te perdonamos la vida.-
-Tiene usted un sentido del humor más grande que su boca Fargas... pero ¿Qué no se da cuenta de que ya perdieron esta guerra?-
-No.... usted ya perdió....-
CONTINUARÁ....

La Llorona 8. Christian Perales.

OBSCURIDAD...
Fargas no esperó ni un segundo más, se puso en guardia ante su oponente que sin mediar más palabra se abalanzó sobre él.
Realmente uno no acaba de conocer bien a las personas así que yo nunca habría imaginado que mi amigo manejara con tanta maestría un florete, simplemente se escuchaba el choque de metales, entre las dos espadas.
El oponente de Fargas era rápido pero él le llevaba ventaja en fuerza, así que mientras aquel noble que había tenido la osadía de retar a mi amigo luchaba ferozmente, parecía que Fargas solo jugaba.
Llegó un momento en el que aquel hombre arreció sus ataques y en algún momento la punta de su florete amenazaba el rostro del detective, y en un par de ocasiones su pecho, pero es no fue suficiente para intimidarlo, mucho menos las aseveraciones verbales de su oponente.
-¡Ríndase conde Fargas y a lo mejor le perdono la vida!....-
-¡pelea mariquita....!-
Creo que esa es de las pocas veces que vi molestarse a Fargas, y decidió que estaba perdiendo mucho tiempo, así que con nuevos bríos comenzó a ser más ágil en su esgrima, más fuerte en sus lances y cruces de espada, las puntas brillantes de aquellos aceros relucían con cada movimiento y comenzó a acorralar a su adversario contra una de las paredes de una iglesia que era fiel testigo de aquella pelea. 
Finalmente la estocada final, un lance en recto y eso fue todo: El cuerpo inerte de su adversario, que con miedo en los ojos veía como la mano de Fargas, con serenidad y firmeza había recorrido el obscuro sendero por el cual un florete clava a una persona en la pared.
De pronto Fargas, con la misma serenidad regresó la mano y terminó por tirar aquella espada al suelo...al darse cuenta del noble gesto del detective, aquel "noble" simplemente no lo podía creer, Fargas, había decidido no matarlo.
-Acabe de una vez Fargas....-
-¡largo de aquí....!.... he decidido perdonarte la vida esta noche, pero si regresas o si vuelves a hablar mal de mi hija o de la hija de alguien más, te buscaré y esta vez te clavaré el florete en....!-
-¡padre!- Interrumpió Susana
-En el corazón.....-
Aquel hombre se levantó, y como era un ritual clásico en aquella época, le tendió su sable con amabilidad, dándose cuenta de que había perdido...
-Conde Fargas, quiero que usted conserve mi florete, tómelo como símbolo de mi rendición, y por perdonarme la vida créame que seré su fiel súbdito?-
-Está bien, lo tomaré pero ya no busques pelea...Susana creo que debemos irnos....-
No terminó de decir esta frase cuando sucedió: una especie de aire comenzó a soplar, pequeñas ráfagas de viento muy, muy frío se empezaron a sentir, era como percibir el paso de una hoja de rasurar por el rostro, y ese viento creaba un sonido muy peculiar que a la vez reflejaba una especie de nostalgia.
Despúes de eso se escuchó el sonido característico de quien hace sonar un caracol prehispánico, y mientras que la luna se refugiaba entre las nubes espesas, la obscuridad anunciada por la llorona comenzaba a invadirlo todo. 
Las personas que hasta ese momento habían estado espectantes de la pelea entre caballeros corrieron a buscar la seguridad de sus casas, pero Fargas y Susana eran de otro calibre, decidieron no correr, pues sabían que no importara qué se escondiera en las tinieblas, ellos sabrían como combatirlo.
Y entonces sucedió, las ráfagas de viento fueron apagando cualquier fuego que se encontrara en la calle, las antorchas que servían como alumbrado público fueron las primeras, luego las fogatas que alguien, tras haberse calentado en ellas, las habían abandonado ante el temor por la llegada de la obscuridad. 
Finalmente en el interior de los hogares también se apagó el fuego, a través de la ventana se podía observar como se extinguían las luces de las velas, como se apagaban los fogones en las cocinas y la ciudad iba siendo devorada por las tinieblas a pasos agigantados, Susana y Fargas no se habían movido, simplemente contemplaban ese raro fenómeno, pues era muy extraña la manera en la que el fuego comenzaba a morir. 
Pero lo alarmante fue la cantidad de sombras y de fantasmas que por irónico que parezca se hicieron visibles con la ausencia de la luz.
Sombras caminaban por las callejas vacías, unos arrastrando los pies, en señal de eterna fatiga, otros flotando entre la neblina, muchos de ellos gimiendo una honda pena, también estaban unas sombras que chocaban con todo, con las paredes, los árboles, las carrozas abandonadas a su suerte.
Esas almas tenían fulgurantes ojos amarillos, pero lo peor fue, que a lo lejos se escuchaba el galope de un caballo, a medida de que se fue acercando a ellos.
 Fargas ocultó a Susana tras de una pileta de agua que por alguna razón estaba en plena calle. y lo vieron pasar, un caballo negro, que parecía emanar lumbre de la nariz, jineteado por un enorme charro, vestido totalmente de negro, éste venía buscando a algo o a alguien.
 Cuando pasó cerca de Fargas y Susana, disminuyó la velocidad con la que su caballo corría, de pronto, más adelante de ellos un hombre se refugiaba tras la cornisa de la puerta, pero no le valió de nada el charro lo encontró y aún cuando aquel desventurado hombre intentó correr, el charro le dio alcance y sujetándolo de la ropa lo hizo flotar en el aire.
Después de eso aquel hombre tornó su semblante de terror a un gran esfuerzo, pues sin que el charro lo tocara, se estaba asfixiando, su tez se ponía verde sus ojos rojos y exorbitados.
Después de eso, arrojó el cuerpo tras de él, y vino a caer cerca de Susana, quien vio el enorme dolor y angustia de aquel hombre reflejada en su rostro antes de morir. 
Fargas la abrazó y cubrió su boca para que no gritara, pues eso los delataría y aquel espectro de obscuridad vendría tras ellos.
Trejo estaba igual de asustado que yo, mientras veíamos que esto sucedía afuera y que la cámara en la gargantilla de Susana nos hacía partícipes indirectos de aquella noche obscura.
-Salgan de ahí-
Le murmuré a Susana pues sabía que podía escucharme a través de audífono que tenía uno de sus aretes, no me contestó absolutamente nada, todo era estática y obscuridad, pero nuestro mayor terror se hizo patente cuando el charro encaminó los pasos de su cabalgadura hacia aquella pileta donde se refugiaban nuestros amigos.
Las patas del caballo quedaron a pocos centímetros de una de las piernas de Fargas, y durante segundos que parecieron una eternidad, aquel demonio se quedó mirando a su alrededor, como presintiendo que algo o alguien se ocultaba cerca de él, pero por fortuna nunca miró hacia abajo. después de un momento salió a todo galope, y se perdió en medio de las sombras.
Después de pasada la impresión Fargas y Susana salieron de detrás de aquella pileta. Ahora Fargas se veía un tanto asustado y al mismo tiempo algo intrigado ante lo vivido aquella noche, después se acuclilló y cerró los ojos del recién fallecido, Susana estaba algo horrorizada.
-Jefe ¿Qué es ese olor?-
-Azufre y carne quemada.... este pobre ardió por dentro....-
-¿podemos irnos?....-
-Pero ya.... oye, tal pareciera que lo menos raro en este lugar fuera la llorona ¿No?-
-Jefe, en serio, ya vámonos...-
-Si....-
Emprendieron el camino mientras Trejo el sastre y yo esperábamos en el edificio con mucha impaciencia, los oímos platicar cosas poco relevantes.
-Jefe, ¿ahora si me vas a decir por que acabaste paleando con ese tipo?-.
-Dijo que si ya tenías 28 años y no estabas casada... eras una solterona....y marimacha... eso me irritó... sabes que de cierta forma eres como mi hija...-
Era tal la obscuridad que tropezaban con el empedrado de la calle a cada momento, pero si alguien tenía ases bajo la manga ese era Fargas, de su saco, extrajo una especie de licorera que había llevado consigo, pero en la tapa se encontraba una lámpara de led, que les permitía alumbrar el camino.
Pero el peor riesgo y error fue encenderla, pues atraídos por la luz, todos los espectros se comenzaron a agrupar frente a ellos, cuando la apagaban, estos se dispersaban, pero al encenderla, ellos querían alcanzarla, llegó un momento en el que se acercaron tanto, que aquello se volvió muy peligroso. así que Fargas terminó por tirar esa tapa luminosa a la cloaca.
-Muy bien Susi, hay que seguir caminando...-
-Oiga jefe... yo... no crecí con mi padre, y usted es el único padre que he tenido... tengo... tengo algo que decirle...-
-Shhh ¿oíste eso?....-
Estaban en esa conversación cuando de pronto se toparon de frente con la mismísima llorona, ella estaba ahí como esperándolos ellos un tanto asustados se quedaron petrificados, la llorona en silencio los observó se acercó a Susana y le palpó el vientre... después de ello solo dijo algo más, algo que hasta ese momento no tenía sentido:
-Si.... la luz vence a las tinieblas de nuevo... esa es la luz...-
Acto seguido desapareció entre las tinieblas, con su grito desgarrador... Susana estaba buscando una respuesta a lo que acababa de pasar... Fargas la miró y trató de reconfortarla con lo primero que le vino a la mente.
-Y eso que no estaba de malas....-
Después de un rato y de tanta confusión llegaron y entraron de nuevo al edificio. Fargas ya se estaba cansando un poco de todo lo que estábamos viviendo.
-Cuenca, al fin tenemos todo, y esta obscuridad que pude ayudarnos a atacar... procederemos esta misma noche....-
CONTINUARÁ.

La Llorona 7. Christian Perales

CRONÓMETRO ACTIVADO.
Ahora las cosas se complicaban un poco más, como si eso hiciera falta, pues era raro que las cosas estuvieran resultando así de sencillas, al menos ya debíamos estar acostumbrados, pues en el mundo que habíamos edificado Fargas y yo, ya debíamos de saber que no existían cosas fáciles. 
Sin embargo aquella dama, ahora nos estaba advirtiendo que existía una cuenta regresiva. 
Pero ¿para qué? La llorona, fiel a su costumbre se vistió con un velo de melancolía al explicarme el por qué el tiempo apremiaba:
-Ya estamos cercanos al 2 de noviembre, eso será en una semana, entonces según el calendario azteca será la bendición del fuego nuevo, cada antorcha, cada fogón en la cocina de un hogar, cada vela... será apagada, mientras el medallón liberará toda su fuerza y le dará el poder más grande del universo a Don Vicente.
Los espíritus saldrán de las tinieblas, y no me refiero a las ánimas, me refiero a los hombres más malos, asesinos sanguinarios y tiranos que te puedas imaginar, serán los peores quienes obtengan la vida eterna, y si el medallón sigue en poder de don Vicente, no habrá fuego nuevo, que debería ser encendido la noche del 2 de noviembre. 
Si de verdad quieres ayudarme, ayuda a los demás, pues las almas de las personas buenas serán olvidadas, remitidas a la obscuridad, y las almas de quienes ahora están vivos serán el alimento ellos....-
-No lo creerías... evitamos algo así hace poco....-
-por favor date prisa.... mis hijos... dependen de ti...-
Después de decir esto la temperatura de la habitación aquella había descendido a tal punto que el temblor en mi cuerpo era incontrolable, la llorona desapareció entre las sombras pronunciando ese grito que aún parece inagotable.
Yo simplemente nunca me he de acostumbrar a tener la presencia de un espectro tan cerca, pese a que vivo rodeado de ellos en todo momento, salí del sótano y al llegar a la sala principal, al vestíbulo del edificio, Fargas y Susana entraban por la puerta, por fin traían buenas noticias:
-Ya está hecho Carlos... logramos conocer al tal Vicente, es un truhàn peor de lo que te puedas imaginar, pero nos invitó a la fiesta, eso es lo importante-
-¿tenía el medallón con él?....-
-No, tengo razones para pensar que lo guarda en algún lugar de la casa, esta noche tendremos los datos necesarios....-
Bueno, pese a que ahora teníamos prisa de hacer las cosas era más que obvio que al ritmo al que trabajábamos bajo presión teníamos algo de ventaja, nos fuimos a dormir para estar lo mejor descansados para vigilar cada detalle de la casa de Vicente. 
Y a las nueve de la noche, justo cuando el sol se ocultó en la Nueva España y los fantasmas salieron de la obscuridad exigiendo algo de justicia, comenzó a moverse el engranaje de nuestra operación. 
Fargas y Susana se alistaron para salir, nosotros los despedimos como si fueran a una zona de guerra, incluso Trejo, que era uno de los hombres más renuentes a demostrar alguna emoción, abrazó a Susana con una ternura inusitada, y ellos se fueron. 
Media hora después comencé a recibir las primeras imágenes en la pantalla de la vieja computadora, venían de la cámara ubicada en aquella joya que Susana lucía en el pecho. 
Eran imágenes poco claras, pues debemos recordar que no existía el internet en aquella época, así que el aparato me enviaba todo a través de ondas radiales, pero bueno, pese a solo tener esa tecnología básica, las imágenes eran lo suficientemente buenas, como para ubicar todo, y hace un plano decente de toda la casa.
La servidumbre de don Vicente, fieles a las costumbres protocolarias europeas de la época, iban presentando a cada personaje importante que entraba a aquella tertulia.
....-¡El conde de Revillagigedo y la Condesa de Revillagigedo y Galicia!....
¡El Señor Corregidor de la Ciudad de Querétaro Don Miguel Domínguez y su esposa la Señora Corregidora Doña Josefa Ortiz de Domínguez....!....¡El Señor Jesús María Marroquí....!....¡El Conde Víctor Fargas y su hija la Señorita Susana Fargas duquesa de Rivadeneira y Flandes!...¡la Condesa Nayeli García Pérez y Gama y duquesa de San Martín!! .-
Hasta ese punto, el sastre, Trejo y yo estábamos divirtiéndonos un poco ante la longitud de los nombres de aquellos personajes de la historia, Trejo estaba por demás sorprendido con lo que estaba viendo por la pantalla:
-oye Carlos... esa duquesa... García Pérez.... ¿no se te hace que se parece un buen a Naty....?-
-No.... no lo creo... ¿si?...-
-Si, bueno, olvídalo...-
-¿ya viste que la corregidora de Querétaro no se parece en nada a como no la habían pintado?....-
-Si, de verdad me es difícil creer que estamos, ya no viendo la historia, si no siendo partícipes de ella... espero que no la vayamos a cambiar muy feo-
-Si no lo hiciéramos.... no podríamos volver a nuestra época...-
Esa era la parte divertida, pues de ahí en adelante, la fiesta en cuestión se veía como un funeral maximizado, aburrido como no imaginaríamos nunca.
Todos con sus protocolos dictados por la clase dominante y con sus intentos de ocultarse bajo las apariencias, es decir que todo era una obra de teatro donde las buenas costumbres eran lo único que de verdad importaba. 
Pero Susana estaba haciendo muy bien su trabajo, recorriendo en la medida de lo posible, la casa del anfitrión, y cada movimiento, cada rincón quedaba plasmado en la memoria de la computadora. 
Pero sin lugar a dudas cuando el alcohol empezó a hacer su trabajo, los ánimos de la fiesta comenzaron a subir, y con ello el clásico coqueteo de Don Vicente con las doncellas que habían acudido, pero sobre todo con Susana, hasta que llegó a un punto en el que la invitó a tomar aire fresco.
En el fondo era un mero pretexto para estar a solas con ella, de tal suerte que se alejaron un poco de los demás invitados, y la condujo a una sala casi secreta, ahí le ofreció otro trago de oporto.
-Vamos señorita Susana, el vino es un don de Dios....-
-No debería beber, no es correcto para una doncella....-
-Ni su padre ni nadie se enterará....-
Sirvió un par de copas y luego, haciendo gala de toda su presunción comenzó a mostrarle una especie de colección de artículos muy diversos, pero sin duda alguna, con una historia muy obscura detrás.
-Mira muchacha, en esa vitrina están los restos de un penacho que perteneció a Cuauhtémoc, fue el mismísimo Hernando Cortés quien se lo quitó antes de quemarle los pies en una hoguera.... y ese otro de ahí me lo trajeron de Arabia es una lámpara donde vive una especie de fantasma. ¿no te gustaría un día ser dueña de todas estas cosas....-
-Don Vicente, creo que usted me está confundiendo... mi padre, es acaudalado, a mi ni me mueve la riqueza....-
-¿y si te enseñara algo... una pieza de oro que además de ser hermosa te da la fuerza de veinte hombres y la inmortalidad? ¡la inmortalidad niña!...-
-Yo diría que eso es difícil de creer don Vicente...-
-Ven... sígueme....-
Caminó a una pieza contigua y ahí se de tuvo frente a una puerta, de su ropaje sacó una especie de llave con la que abrió una pesada puerta de madera, tras ella se encontraba una urna de cristal estil vitral y dentro de la urna se hallaba, una pieza que era difícil de concebir hasta para quienes vivíamos en el año 2029, no quiero ni imaginar como se labró. 
Era efectivamente un medallón de oro macizo, en el que estaba tallado el rostro de Coyoxauxtli, y la otra mitad el sol, la luna, el maíz, el agua en símbolos tan perfectamente grabados que cualquiera habría pensado que su creador lo habría hecho con el laser de plutonio, tan precisos que parecían imposibles para la época prehispánica. El viejo no dejaba de alardear.
-Niña... este es el medallón de Miquixtli, el más preciado tesoro, se dice que este medallón le daba una extraordinaria fuerza a los guerreros aztecas, por eso las huestes españolas lo robaron, solo así pudieron ganar....-
-Debe costar una fortuna....-
-No... ni siquiera tiene precio.... pero ahora que seas mi amante puedes usarlo de vez en cuando....-
Como todo abusador, Don Vicente quiso seguir su patrón de tratar de tomar por la fuerza, lo que no le pertenecía por don del cielo.
Así que de inmediato intentó someter a Susana para besarla por la fuerza... pero bueno, una cosa es intentar violar a una pobre doncella o a una pobre campesina, y otra muy distinta es meterse con una mujer que fue miembro de las fuerzas especiales y cuyo entrenamiento fue en una zona de guerra....
Susana simplemente tiró su mejor patada de Karate acto seguido dobló el brazo de don Vicente,, y no nos queda muy claro el momento en que este llegó al suelo, pero sabemos que los certeros golpes de Susanita, lo habían hecho posible. 
Cuando ella salía de esa alcoba todavía el viejo alcanzó a proferirle algún tipo de amenaza...
-¡te vas a arrepentir perra...! Nadie se mete conmigo... los dejaré en la calle....-
Ya teníamos lo que necesitábamos, era hora de que Fargas y ella volvieran, Susana lo sabía y fue en busca de Fargas, quien en el salón discutía con otro hombre, Susana no sabía sobre que....
.
-Padre: me siento indispuesta ¿podemos irnos?....-
-Está bien hija....-
Dirigiéndose a sus interlocutores Fargas se despidió....
-Caballeros, un placer charlar con ustedes, pero fue un viaje largo... mi hija tiene que descansar-
Después de eso salieron de ahí, Susana estaba impaciente por revelar sus hallazgos....
-Jefe, ya se donde guarda el medallón y creo que Carlos tiene las mejores imágenes....-
-Que bueno... vamos a hacerlo...tenemos que salir de este sitio, aquí se vive de forma salvaje.... creo que molesté a uno de los duques....-
No pudo terminar de decirlo, cuando sus pasos y sus palabras fueron interrumpidas por una voz en medio de la noche....
-¡Víctor Fargas... prepárate para morir....!-
Susana estaba por demás intrigada y algo asustada....
-¿que sucedió jefe?....-
-Larga historia Susy...pero no puedo usar mi arma aqui...pero te explico después.-
Los invitados de la fiesta seguían con detenimiento morboso a quien buscaba pelea con Fargas.... de pronto el rijoso lanzó, cercano a los pies del detective un florete de esgrima, éste se clavó de punta en la tierra del suelo quedándose al alcance de Fargas.
-Victor Fargas.... toma ese sable... no es pretexto que no traigas uno... y te voy a dejar pelear por tu vida antes de matarte....-
Fiel a su costumbre, Fargas tomó aquel florete y lo desencajó del suelo para después ponerse en guardia esperando una batalla épica....
-Que asi sea conde...vamos a pelear....-
CONTINUARÁ...

La Llorona 6. Christian Perales.

UN GRAN ALIADO.
Llegamos a nuestro edificio y entramos, ahora sí, teníamos una idea de como iba a ser el plan de Trejo y como ejecutarlo, infiltraríamos a Susana en la fiesta que el tal Don Vicente daría para los más acaudalados y las autoridades de la ciudad. 
Poco nos importó el cansancio pues nosotros teníamos una gran ventaja a favor: la tecnología de nuestra época. 
Fargas me pidió que colocara una diminuta cámara en una gargantilla que usaría junto con el vestido nuestra amiga, y no tuve reparo en colocar también un micrófono en uno de los aretes, eso era cínico, pues estábamos trabajando en una era de la historia en la que todo mundo estaba lejos de conocer semejantes artilugios, por lo que ocultarlos no representaba mayor problema. 
Susana por su parte, se había ido a probar los vestidos que habíamos sustraído de la casa del sastre, al que por cierto habíamos atado a una silla, y nos miraba con cierto asombro desde ahí, ahora solo faltaba un pequeño gran detalle: ¿Cómo se presentaría Susana a aquella fiesta y la dejarían entrar? 
Eso... nos tenía a todos un poco preocupados, así que todos nos bombardeábamos con ideas de una forma u otra para infiltrarnos. 
De pronto una voz interrumpió nuestro diálogo de sordos.
-Oigan.... disculpen....-
Era la voz del sastre que de momento se había dejado escuchar, todos le pusimos atención
-¿están hablando de entrar a la casa de Don Vicente?-
-Si-
-¿qué quieren hacer ahí?-
Las corazonadas de Fargas, siempre certeras le estaban diciendo en su interior que quizás aquel cortador de telas deseaba aportar algo, así que le confió parte del secreto que estábamos guardando hasta ese momento.
-Mira viejito, nosotros combatimos a la gente mala, y este tipo se sale de todo aquello que es demasiado malo... así que planeamos detener sus atropellos, nos somos personas con las que aquel señor quiera jugar-
-Me lo hubieran dicho antes... ese Vicente acabó con mi familia... quiero que pague sus culpas....y yo... si me lo permiten quiero ayudarles, yo se como hacer que entren a su casa en la fiesta de mañana....-
-¿cómo se que podemos confiar en usted?-
-No lo hagan, pero si van a vengarse, yo también quiero hacerlo-.
En ese momento, un sentimiento reprimido, nubló la razón de aquel sastre, comenzó a sollozar para después dejar escapar su llanto, nosotros simplemente esperamos en silencio hasta que pudo controlar sus emociones, y continuar hablando.
-Mi hija.... él me la mancilló y después de eso me la mató... fue hace ya algunos años... pero lo recuerdo muy bien, como tiene demasiadas influencias nunca pagó por su culpa, pero ha hecho lo mismo a muchas jovencitas... muchas doncellas, pero de alguna manera nadie puede hacerle nada... como si una fuerza inexplicable lo cuidara....-
-Se sorprendería.... si supiera lo que es....-
-Miren, solo quiero que antes de irme de este mundo pueda ver a este hombre pagando sus culpas-
Era un poco arriesgado pero Fargas podía leer las intenciones de una persona plasmadas en su rostro, de tal suerte que desató a aquel hombre solo con una advertencia.
-Mira... estas tres personas que ve aquí, son mi familia, no los traicione y cuando esto termine lo dejaremos ir, y se habrá hecho justicia, yo se lo prometo, pero a cambio solo le voy a pedir que no nos juegue una traición.-
Aquel hombre accedió y después de un rato acudió con Susana a hacer los últimos ajustes del vestido, unos minutos después, nuestra amiga lucía como una de las damas de alta sociedad de aquella época. 
Después de eso el sastre enriqueció nuestro plan:
-Ahora si señor Fargas, usted que es el más viejo, se hará pasar por el padre de esta doncella....iremos a mi casa y le prepararé unas vestiduras adecuadas.-
-oiga, gracias lamento haberlo tratado así... solo que no sabemos en quien confiar... permítame presentarme, soy Víctor Fargas, ellos son Carlos Cuenca, Daniel Trejo, y Susana Ríos....-
-Mucho gusto mi nombre es Rufino de Ventigimilia...-
Ahora, de cierta forma nos habíamos hecho amigos y después de ello no imaginábamos que sería una pieza valiosa en nuestra operación.
Una vez más usamos los atavíos de monjes y salimos a la calle acompañados del sastre, habíamos perdido toda noción del tiempo así que a las cuatro de la madrugada nos enfilábamos por la calleja vacía.
No habíamos caminado mucho cuando volvimos a escuchar a la llorona, con su grito penetrante y perturbador, solo que está vez no se escuchaba lejano, si no como si estuviera atrás de nosotros, sin embargo al mirar hacia atrás no había nada ni nadie, y nuestro nuevo amigo no parecía inmutarse, cosa que Fargas le hizo notar.
-¿a usted no le da miedo la llorona?-
-No señor... es una madre que perdió un hijo, como muchos de nosotros... solo quiere justicia para descansar en paz. 
Además cuando se oye cerca es que está muy lejos... y viceversa... pero...-
En ese momento los ojos de Don Rufino se llenaron de terror, y de inmediato la reacción no se hizo esperar:
-¡es la procesión... escóndanse!...-
De inmediato corrimos a buscar la relativa seguridad que nos proveía una carreta estacionada en la calle, nos escondimos tan pronto como nos fue posible, pero sin dejar de observar hacia la calleja, después de eso se hizo el silencio.... hasta que fue interrumpido por pasos y sonidos de arrastrar de cadenas.
 Ante nuestra mirada iban apareciendo personas, personas que caminaban en una larga fila, una procesión, como nos lo había dicho nuestro amigo, caminaban con profundo pesar caían al tropezarse con las piedras de la calle, algunos lloraban y otros simplemente se lamentaban.
Sus ropas estaban desgarradas, sus pies ensangrentados pero lo más perturbador era el hecho de que ninguno de ellos tenía rostro, algunos simplemente eran esqueletos, calaveras, otros fantasmas que solo tenían en sus caras, las cuencas vacías de lo que alguna ves fueron sus ojos, y sus manos estaban atadas, con pesadas cadenas o con cuerdas.
Detrás de ellos venían unas siluetas que en principio parecían humanas, pero al detallarlas más de cerca pudimos notar que solo eran sombras, con unos ojos chispeantes. Fargas y yo sabíamos de sobra quienes eran estos entes: la gente sombra, ya habíamos tenido que lidiar con ellos alguna vezm Fargas me habló en un murmullo.
-Carlos.... es la gente sombra....-
-Si....-
Íbamos a salir de nuestro escondite, pues después de todo ya sabíamos como lidiar con aquellos seres obscuros.... pero el sastre nos detuvo.
-No... no salgan... las sombras no les harán nada mientras ustedes estén vivos... pero la procesión... ellos buscan cuerpos, para habitarlos... eran la gente más mala de la ciudad, y una vez cada diez años vienen a penar a la tierra, para volver a vivir, pero aquello... no dura, el cuerpo que se roban muere a los pocos momentos....-
Y en ese momento como un claro ejemplo de lo que podía pasar, el ebrio que hacía unas horas nos había causado problemas, seguía en la calle, al ver aquel desfile de almas, se envalentonó a un grado tal que decidió retarlos y se colocó ante la procesión desenvainando un florete oxidado:
-¡hijos de la chingada....!... ¡vengan a probar mi Hidalgo acero!.... -
Después de eso, las almas en pena se abalanzaron sobre él, algunas entraron a su cuerpo y salieron de inmediato, cada que uno de estos entes entraba y salía, aquel beodo se retorcía de dolor, se asfixiaba y con las manos en el cuello, denotaba el enorme dolor que le causaba este padecer, después de eso cayó muerto... pero no duró mucho tiempo así.
Después de eso, vimos como otro ente lograba por fin posesionarse de su cuerpo, caminó unos pasos y después volvió a caer, pero nuevamente solo el cuerpo pues claramente pudimos ver como su alma se desprendía y la gente sombra se la llevaba a un reino de obscuridad... Luego de ver aquello a lo que apenas dábamos crédito, la procesión de almas desapareció....ahora si estábamos muy asustados...
-¿que... diantres fue eso?....-
-Aquí suceden cosas raras.... después de todo esto ya casi es Tlatelolco...hay que seguir amigos-
Llegamos a su casa y ahí hizo la misma magia con Fargas, transformándolo de un policía rudo de tiempos muy violentos a un señor de sociedad de finales de los 700. Después, ya sin contratiempos, volvimos a nuestro edificio, para terminar de afinar los últimos detalles de la operación.
A la mañana siguiente Fargas pasearía por la ciudadela con Susana, simulando ser su padre, el contexto sería que ellos habrían llegado de Maracaibo a la Ciudad de México y buscaban comerciantes para hacer negocios, eso seguramente llamaría la atención de Don Vicente, quien terminaría por invitarles a su festejo, para ver de que podía despojar al padre de Susana, ese era el complemento invaluable que nos fue aportado por el sastre, era la culminación de un plan impecable, que a final de cuentas terminó rindiendo frutos.
Con la mañana, había llegado el momento, Fargas y Susana salieron de edificio y comenzaron a recorrer los espacios comunes acostumbrados por la alta sociedad, comenzando por el paseo de los Donceles.
Yo aproveché para probar la capacidad de la cámara ubicada en la gargantilla de Susana. 
Todo iba de maravilla. Me recliné en la silla, tratando de descansar un poco la vista, después de todo había sido una noche demasiado larga. 
El sastre, nuestro amigo observaba todo muy embelesado, después de eso simplemente comenzó a preguntar todo lo que le inquietaba.
-Ya en serio señor Cuenca... ¿de dónde vienen ustedes?-
-Bueno amigo... no de dónde, si no de cuando, somos mexicanos también, solo que todo lo que usted ve en este lugar es del futuro... del año 2029 para ser precisos.... por accidente estamos en este lugar....-
-De verdad es maravilloso todo su mundo... ¿puede decirme más de él?-
-No hay mucho que contar y a la vez lo hay... en unos años, comenzará la guerra por la independencia ante España, después, cien años adelante habrá otra guerra... algún día la cuidad se hará añicos por un sismo, luego otro... habremos remediado la sífilis, pero no la pobreza... y los muertos volverán a la vida....en si ¿Qué le gustaría saber?-
-Todo....-
En ese momento nuestra charla se vio interrumpida, un ruido en el sótano me hizo acudir a ese lugar, solo para toparme que entre las sombras estaba aguardándome la llorona... quise hablar, pero ella no me lo permitió....
-Carlos... se les acaba el tiempo....-
CONTINUARÁ

jueves, 29 de octubre de 2015

La Llorona 5. Christian Perales


QUEBRANTANDO LA LEY.
En cuanto desperté de aquel coma, o sueño surrealista Fargas y mis amigos ´me veían con un aire de desconcierto. 
No podían creer que hacía solo un par de minutos me debatía entre el reino de los vivos y el de los muertos.
De hecho ellos ni siquiera imaginaban el trance por el cual había pasado, pero eso era lo de menos así que tuve que explicarles con gran detalle lo que tendríamos que hacer:
-Oigan, estuve en un lugar muy extraño y necesitamos hacer....-
Afortunadamente las mentes de mi amigos estaban muy abiertas, después de todo habíamos enfrentado situaciones que iban más allá de todo entendimiento humano o racionalidad. 
Después de escuchar cada detalle y sobre todo la cuestión de medallón ahora podíamos edificar un plan, Fargas no se sentía muy convencido pero era entendible que quisiera colaborar.
En ese punto, volver a nuestra época dependía ya no tanto de conseguir alguna pieza de oro, si no que de no ayudar a la llorona a encontrar el eterno descanso, ella no nos permitiría volver a nuestro hogar.
Pude ver en el rostro de Fargas, que como de costumbre las ideas ya estaban fluyendo por su mente. Su plan no se hizo esperar.
-Bueno, nosotros hicimos nuestra búsqueda de información mientras dormías, hemos averiguado un poco sobre los habitantes más importantes de este lugar en este siglo.
Ese tal Vicente del que me hablas, saltó a nuestra vista, pues en teoría tiene más de doscientos años.
Por eso es que lo investigamos más a fondo según la enciclopedia de la computadora vieja, él es un acaudalado mercader, tiene los monopolios del comercio, claro la historia no habla muy bien de este tipo, pero sabemos que organiza fiestas para los políticos más influyentes de este lugar.... si solo nos pudiéramos colar a una de esas fiestas....-
-Podríamos averiguar donde está el medallón.....- Interrumpió Trejo....
-Si... pero vestidos así... ahora ya sabemos que los disfraces de monjes no engañan a nadie....- observó Fargas, Trejo continuó con su idea
-Bueno, yo estuve un tiempo en la CIA tomando el curso de infiltración policiaca.... ¿y si les ponemos una trampa de miel?....-
-¿y qué es eso...?-
-Bueno, nadie se resiste a los encantos de una mujer...-
En ese momento todos dirigimos la mirada hacia Susana, ella se puso un poco a la defensiva....
-Ah... no,,, ni crean Fargas... están bien pinches locos .-
-Si Susi... solo queremos que recojas información detallada, nosotros te seguiremos...-

-Está bien... está bien... pero el problema seguiría siendo la ropa...-
-Eso ya no será un contratiempo.... Cuenca, busca en tu computadora vieja, necesito que averigües quien era el sastre que confeccionaba la ropa de las mujeres de sociedad aquí.... 
Trejo busca en el edificio radios banda civil, celulares viejos, cámaras de vigilancia, y las traigas.... y Susanita... por favor busca algo de maquillaje....-
Cada uno de nosotros se puso a hacer la tarea encomendada, mientras tanto Fargas fue a la armería de nuestro edificio, después supe que plan loco traía entre manos.
Luego de averiguar la dirección aproximada de aquel sastre, Fargas me tendió nuevamente el disfraz de monje, pero con la salvedad que ahora me dio también una arma de mano de fisión nuclear, era salvaje lo que pretendía...
-Bien Cuenca iremos a visitar al sastre....-
-Oye, oye, eso está bien pero... ¿ya olvidaste que no tenemos dinero de esta época?... y no creo que el sastre acepte tarjeta....-
-para eso son las armas, vamos a convencerlo....-
-oye pero....-
- no tenemos otra salida....-
La noche parecía más larga de lo usual, salimos a la calle ataviados como emisarios de la religión, mientras caminábamos hacia nuestro destino, podíamos observar a aquella mujer fantasmal, vestida siempre de blanco seguirnos, ahora no lloraba, no emitía su lastimero grito, solo nos observaba mientras caminábamos.
Y según lo calculado estábamos en lo que ahora forman las calles de Tacuba y Brasil, claro que no se llamaban así entonces, pero por un letrero supimos que aquella era la morada del corta telas, tocamos fuertemente hasta que la puerta se abrió, de ella salió un hombre de edad avanzada, sumamente molesto por haberle quitado el sueño.
-¡¿Se puede saber que quieren a esta hora de la noche?!-
Fargas contestó rápidamente a su pregunta con la intención de apelar a su lado amable, si es que tenía alguno...
-Nos han dicho que usted es el mejor sastre de la ciudad, necesitamos caridad de usted....-
-¡aquí no hay caridad...! ¡ni siquiera soy católico!¡ahora váyanse de aquí antes de que pasen los soldados!-
-Bueno... que quede muy claro que quisimos hacer esto por las buenas....-
En ese momento Fargas sujetó al hombre por las ropa y de un solo empujón lo metió a su propia casa a la cual entramos con él y cerramos el pesado portón esperando no ser vistos.
Es más que obvio que aquel hombre protestó enérgicamente y nos hizo ver que tenía las influencias correctas para mandarnos a presencia del santo oficio.
-¡esto es un ultraje....!¡yo soy el sastre de la virreina!-
Para aquel momento Fargas estaba gozando -quizás malsanamente- el hecho de por primera vez, tener el control, así que sacando su arma la puso en el rostro de aquel hombre.
-¿ultraje?... esto es el verdadero ultraje... mira viejito quizás no conoces esta cosa, pero es un arma de fisión molecular, es superior a cualquier arma que hayas visto en tu vida....te haría un agujero en la cabeza sin siquiera hacer ruido...-
Para confirmar que aquello no era una broma, Fargas hizo un disparo a una de las columnas de la casa, la cual fue perforada por el rayo del arma, dejando -como era de esperarse un hueco redondo, perfecto, de un lado a otro del grueso pilar.
El anciano estaba sumamente asustado, y ahora, dejando de lado eso de tener influencias, estaba un poco más resuelto a cooperar.
- Ahora, te voy a explicar lo que vamos a hacer, vas a tomar todos los vestidos que tengas para doncellas casaderas y los vas a llevar contigo, iremos a nuestra casa, no intentes nada estúpido, no quieras gritar ni pedir auxilio, ¿Está claro?....-
-Si.... si señor.-
-Bueno, entonces apúrate.-
El sastre entró a la habitación donde tenía por lo menos tres vestidos, los tomó con gran cuidado, y nos pidió algo de tiempo para ponerse algo decente de ropa... mientras Fargas y yo teníamos algo de que hablar:
-¿eso era muy necesario Fargas?-
-no se, pero ahorita todo se volvió extremo...¿viste que tu amiga nos seguía?...tenemos mucho que contar cuando volvamos a nuestro tiempo...-
Pese al entusiasmo de mi amigo, en el fondo yo sabía que jamás volvería a mi época, ahora pertenecía a la llorona, pero el solo hecho de saber que mis amigos si retornarían a casa, y que estarían a salvo era lo necesario para hacer cualquier sacrificio.
Salimos de la casa acompañados por el sastre, nos cubrimos de nuevo la cabeza con el hábito, mientras que en medio de ambos el sastre caminaba con los pies temblorosos, no se si debido al frío o por el miedo que le causaba que tras las vestiduras de monje, Fargas le apuntaba con la pistola.
Ya teníamos una parte fundamental para completar nuestro plan y de cierta manera nos sentíamos serenos pues con las calles tan desiertas nadie se percataría de nuestra presencia en ese sitio.
Sin embargo, uno no es dueño de las variables y hubo algo con lo que no contábamos y esa fue la presencia de un borracho escandaloso que al vernos, comenzó a proferirnos toda clase de insultos...
-¡fray cacotas!. ¡ustedes son el demonio hijos de la tiznada!-
Y las cosas se pusieron tensas a partir de ese momento, el ebrio en cuestión no solo nos insultaba verbalmente, si no que comenzó a seguirnos los pasos para poder dar rienda suelta a los insultos. 
Fargas, con la mirada y un movimiento de la cabeza me hizo entender que debíamos apresurar el paso, pero el beodo continuaba tras de nosotros escandalizando, llegó un momento en el que nos dio alcance y tomó por el hábito a Fargas.
-oye tú frailecito ¿por qué usas vestido?-
Antes de que nos diéramos cuenta, el escándalos jaló la túnica del detective lo que hizo que su ropa del siglo 21 quedara al descubierto.
Definitivamente el hombre que le había arrebatado el disfraz, era ebrio, pero no tonto y de dio cuenta de que ahí había algo totalmente raro, pues era muy notorio que no correspondíamos a ese lugar, por lo que se alarmó y de inmediato comenzó a gritar:
-¡ayúdenme! ¡Herejes! ¡aquí hay unos herejes!-
El escándalo atrajo la atención de los soldados por lo que de inmediato alcanzamos a escuchar en la otra calle, sus pisadas que corrían en dirección a la nuestra....
-Fargas ¡¿qué hacemos?!....-
-No dejes escapar al sastrecillo y saca tu pistola-
Bien, ya no había espacio para la duda, cuando vi a mi amigo empuñar su arma supe que dispararía sin dudarlo, y como ese tipo de armas no hacen ruido, seguramente despacharía al ebrio y a los soldados sin que nadie lo notara, claro: no era un plan perfecto pero había una posibilidad diminuta de salir bien librados.
No obstante en el momento en el que nuestro delator vio las armas intentó escapar de ahí, pero al dar la media vuelta, se topó con una mujer vestida totalmente de blanco, pero si creen que era la llorona, pues en ese momento yo mismo podría decir que no.
Era una mujer de una belleza exagerada, con una serenidad que hacía que cualquiera se intimidara, ella le cortó el paso al ebrio y lo abordó de inmediato.
-Oiga señor... ¿podría guardar algo de silencio? por favor respete a los muertos....-
-¿Muertos?¿cual muerto?-
-usted....-
En ese momento todo el rostro de aquella mujer cambió, pasó de ser una dama hermosa a ser una mujer vieja y arrugada, y de ahí, por increíble que parezca, en lugar de su rostro apareció la cara de un caballo.
Más bien los huesos, de la cara de un caballo, pero en sus ojos de veían dos brazas incandescentes, ella emitió algo que no puedo describir con claridad, no se si fue el rugir de su coraje o un grito combinado con rugido.
Lo cierto es que fue aterrador y por supuesto, fue mucho para el ebrio, cayó de rodillas y después quedó tendido en el suelo.
Fargas se acuclilló para auxiliarlo, aparentemente pero fue su muletilla para alcanzar su disfraz, y ponérselo, cuando llegó la escuadra de soldados, tanto Fargas como yo ya éramos monjes de nuevo.
El sastre, temeroso a lo que había visto y a nosotros no dijo nada cuando los soldados preguntaron:
-¿que pasó aquí?...-
Fargas se limitó a contestar:
-Nada hijo... simplemente hemos acudido a reconfortar al moribundo-
-Ah... está bien padre... nosotros nos encargamos...-
-Está bien hijo "in nomini di pater"-
Eso fue todo, los soldados se lo creyeron y nos dejaron seguir avanzando....Fargas estaba un poco confundido...
-Cuenca...¿esa era la....?-
-Si.... creo que nos está ayudando....-
-Si... eso parece...-
Así seguimos caminando hasta que por fin, con nuestro rehén a cuestas, llegamos a nuestro edificio.
Antes de entrar volvimos a escuchar de nuevo ese grito que ahora nos era, ligeramente menos aterrador...
-¡aaaayyyyy miiiiis hiiijooooos!-
CONTINUARÁ