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viernes, 19 de febrero de 2016

DIA DE LA CANDELARIA Ely Ortiz







DIA DE LA CANDELARIA
Si te salió el muñequito (Niño Dios) en la Rosca de Reyes, seguramente estás alistando el pago de los tamales para el Día de la Candelaria, y preparándote para disfrutar de la tradicional tamaliza. Sin embargo, ¿sabes qué significa la celebración y por qué "pagas el precio" de sacar el muñequito con tamales y no con otro platillo?
La fiesta de La Candelaria es un rito católico que comienza en la Navidad, con el nacimiento de Jesús. Muchas familias mexicanas colocaron un Nacimiento en su hogar durante las fiestas decembrinas y comieron Rosca el 6 de enero, en un acto simbólico para recordar el día en que Melchor, Gaspar y Baltazar (los Tres Reyes Magos) ofrecieron oro, mirra e incienso al recién nacido niño Jesús.
Aquellos que en su deliciosa rebanada sacaron al “muñequito” se convierten en los “padrinos del Niño” y tienen que ofrendar tamales el 2 de febrero, día en que según la tradición se “levanta” al Niño Dios del pesebre para "vestirlo" y continuar con la ruta católica que pasa por los Carnavales que se festejarán en marzo, la Cuaresma y el Miércoles de Ceniza, hasta terminar con la Semana Santa.
Todavía en los mercados o en las zonas más tradicionales de México, hay lugares donde "visten" a los Niños Dios como parte de esta fiesta popular. El primer año lo visten de blanco, sin corona ni trono. El segundo ya puede llevar un traje de color y es hasta el tercer año cuando lo visten como Rey, como el Emperador del Universo, y le colocan su corona y su trono porque ya puede realizar milagros.
¿Por qué tamales y no otro platillo?
Comer tamales en esta fecha es un capricho gastronómico. Similar a casi todas las fiestas mexicanas, La Candelaria es una mezcla de tradiciones prehispánicas y católicas. Así como se festeja la presentación de Jesús al Templo de Jerusalén, nuestros antepasados conmemoraban el primer día del año azteca en honor a Tláloc, Chalchiuhtlicue y Quetzalcóatl.
Los tamales siempre estuvieron presentes en las ofrendas a los dioses, sobre todo porque están hechos de maíz, el material que los dioses utilizaron para crear al hombre. ¿Recuerdas la leyenda del Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas? Bueno, pues éste cuenta que después de varios intentos fracasados por parte de los númenes por crear al hombre con distintos materiales, fue el maíz el que finalmente les permitió darle vida.
Ahora sabes por qué comemos tamales, que se acompañan con atole o chocolate, durante estas fiestas. En realidad es una ofrenda al Niño Dios o a los dioses prehispánicos.
México, una región con gran variedad de tamales
En toda América Latina existen los tamales, aunque se les conoce con otros nombres. En Méxicom particularmente, tamal viene del náhuatl “tamalli” (que significa envuelto) y se dice que somos el país con más variedad de tamales en el mundo.
El tamal es un alimento con base de maíz, relleno de diversos ingredientes, envuelto y cocido en un paquete de hojas vegetales que lo mismo pueden ser hojas de milpa o de maíz, que en hojas de plátano y hasta carrizo, chilaca o papatla.
Éstos son algunos de los más de 500 tipos de tamales que hay en la República Mexicana. ¿Cuál es tu favorito o el más raro que has comido?
-En Coatetelco, Morelos: los Tlaconextamalli o tamales de ceniza.
-Los tamales de semilla de huazontle, especiales para Semana Santa.
-Los tamales de Anís para algunas ofrendas de Día de Muertos.
-Los tamales oaxaqueños en la zona del Altiplano y sur del país.
-En Aguascalientes: los tamales de frijol con rajas, piña con rompope, piñón con biznaga y dulces de cacahuate.
-En Baja California: los tamales de Güemes, con carne de puerco y pollo, aceitunas, pasas y aceite de oliva.
-En Campeche: los tamales con una sofisticada salsa de chile guajillo, achiote, jitomate, ajo, cebolla y especias; su relleno contiene, además de la masa y carne de puerco, aceitunas, alcaparras, pasas y almendras. Parecidos los hacen en la costa de Chiapas, agregando zanahoria y papa picadas, chícharos, pimiento y huevo cocido.
-En Coahuila y otros estados del norte: los tamales muy pequeños en hoja de mazorca, que suelen rellenarse con carne deshebrada y salsa de chiles secos.
-En la Comarca Lagunera: los tamales de espinacas; y en Colima, los tamales regios con arroz y costillas de cerdo.

MARIO Y EMMA. Luis Bernardo Reveles

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Había una vez un joven armadillo llamado Mario que vivía a este lado de las montañas. Todos los días Mario hacía lo mismo: cavaba, trabajaba, charlaba con sus amigos y se iba a descansar para el día siguiente.
Así, día tras día, noche tras noche…
Una tarde, mientras caminaba de regreso a casa, se encontró con el pájaro Ioco, un pájaro de largas alas y pico afilado que estaba de paso por allí.
Éste, le explico que iba de viaje y que quería llegar al otro lado del cerro. Aunque por hoy ya había volado suficiente y necesitaba descansar… Por eso se había posado en aquella rama…para pasar la noche y reponer fuerzas.
Mario el armadillo se quedó muy sorprendido pues nunca antes se había planteado que al otro lado de la montaña pudiese haber algo más…
Él siempre había vivido allí, rodeado de su familia y amigos y haciendo lo que se “esperaba” de él… Fue a la escuela, se esforzó, creció y maduró.
Poco a poco, sus escamas se fueron fortaleciendo hasta que consiguió tener un robusto caparazón con el que poder cavar y trabajar como ya lo habían hecho antes todos los armadillos de su familia.Sus padres, tíos y abuelos.
Pero ahora Mario no paraba de hacerse la misma pregunta… ¿Qué es lo que habría al otro lado de la montaña? ¿Y si iba para descubrirlo…?
Pasó toda la noche despierto, dando vueltas y más vueltas en su cama. Pensando en lo que le había dicho el pájaro y en la posibilidad de viajar allí como estaba haciendo él…
Ya por la mañana, decidió comentarlo con su padre, quien le dijo que eso era una “tontería”. Que lo verdaderamente importante en esta vida, se encontraba a este lado de la montaña y que no había ninguna necesidad de ir allí…
Después, habló con su madre, quien le trasmitió todos sus miedos y preocupaciones. Ella pensaba que ir a ese lugar podría ser peligroso, y trató de convencerle para que no lo hiciese…
Fue pasando el día y Mario se cruzó con varios de sus amigos. Cada uno le daba su opinión acerca del “posible viaje”, un viaje que a nadie más parecía gustar…
Fue entonces cuando Emma ¡por fin lo encontró!
Llevaba horas buscándolo, pues había escuchado rumores acerca de la “idea” de Mario.
Lo cierto es que a Emma casi todos la veían como una armadilla un poco rara, diferente a los demás… Se había pintado cada escama de un color del arco iris y siempre estaba cantando y bailando. El resto de armadillos, la criticaban por ello y pensaban que estaba un poco “loca”…
Cuando por fin lo encontró y pudo hablar con él, le dijo que le parecía una idea extraordinaria eso de viajar al otro lado de la montaña. Que ella quería ir con él, explorar nuevos lugares, conocer a otros animales y sobre todo disfrutar del viaje, de su compañía y de la oportunidad de conocerle a él.
– ¿Conocerme a mí? – dijo Mario – A mí ya me conoces desde hace muchos años Emma…
– Ya… Pero quiero conocer al verdadero Mario –le respondió – al que está debajo de ese caparazón. Por eso creo que este viaje juntos puede ser una buena manera de re-conocernos.
Mario en ese momento sintió Miedo… ¿De qué habla esta loca? Se preguntó… ¿Quitarnos el armazón? ¡¡¡Si nos lo quitamos moriremos!!! ¿Acaso no lo sabe?
Además, conectó con la Rabia… ¿Conocer al verdadero Mario? ¿De qué habla? ¡Yo ya soy el verdadero Mario! ¡¡¡Yo soy como soy!!! ¡¡¡ Siempre he sido así!!!
El joven armadillo entonces se sintió en un compromiso… ¿Cómo podía decirle que NO a Emma sin que ésta se enfadase con él? Le daba vergüenza… Así que optó por decirle que se lo pensaría y siguió caminando…
Una vez en casa, en el silencio de la noche, en la penumbra de su habitación, Mario se dio cuenta de que Emma había sido la única en todo el día que le había apoyado, que no le había metido miedo ni le había juzgado… Ella era la única que le había tomado en serio y que había confiado en él.
¿Por qué no entonces aprender a CONFIAR como hacía ella y darse una oportunidad? Descubrir nuevos paisajes, nuevos amigos y no quedarse para siempre a este lado de la montaña…
Este podía ser un buen momento de cambiar algo en su tranquila, pero al mismo tiempo monótona vida,de darse una oportunidad para empezar de cero…
A la mañana siguiente, Mario fue en busca de Emma, y tras despedirse de algunos amigos y familiares emprendieron viaje “rumbo al otro lado”.
Cuando Mario volvía la vista atrás, intuía como el resto de armadillos se habían quedado allí, todos juntos contemplando y cuchicheando acerca de su marcha…
Emma entonces le propuso ir bailando hasta la siguiente hilera de árboles que se veía allí a lo lejos. A lo que Mario rápidamente respondió:
– ¿Qué dices? ¿No ves que siguen todos allí y que nos están mirando? Pensarán que estamos locos…
– A mí me da igual lo que piensen – le dijo Emma- Lo que de verdad me importa es cómo yo me siento… Y cuando bailo, me siento libre, ¡me siento FELIZ! ¿No te apetece probar aunque sólo sean unos cuantos pasos?
– La verdad es que sí que se te ve feliz y sonriente, pero es que a mí… No sé… A mí me da vergüenza bailar – reconoció finalmente Mario.
– Bueno, ¡pues no bailes! ¡Salta! ¡Canta! ¡Ríe! Haz aquello que a ti te haga sentir bien… ¡Aquello que te permita ser tú mismo!
Mario, al escuchar esto se sintió muy aliviado, pues se dio cuenta que Emma no esperaba nada de él… Simplemente le aceptaba tal y como era, y eso le gustó mucho.
A los pocos metros, se descubrió silbando (algo que hacía de pequeño y que tenía olvidado, después de que un día su abuela le dijese que eso no estaba bien visto en un armadillo serio y responsable como era él, por lo que dejó de hacerlo para que ella estuviese contenta…)
Un poco más allá, cuando estaban ya casi alcanzando la hilera de árboles se dio cuenta de que Emma había empezado a bailar al ritmo de sus silbidos. Ésta, era una nueva situación para él… Rara, pero al mismo tiempo divertida…
Siguieron caminando y hablando sin parar hasta que por fin alcanzaron la cima de la montaña.
Al llegar, Emma empezó a dar saltos de alegría y a cantar su canción preferida…
“Me encanta viajar, ir a otro lugar, cantar y jugar sin parar de disfrutar… la, la, la…”
Mario decidió sentarse y disfrutar de aquella increíble vista. El sol estaba a punto de esconderse, pero su luz aún permitía divisar los exóticos árboles, las flores de mil y un colores y aquella lejana cascada…
Emma y Mario estaban cansados, así que decidieron comerse el bocadillo que llevaban preparado y pasar allí la noche…
Pero antes de dormir, estuvieron un largo rato hablando y compartiendo viejas historias y aventuras de cuando eran más pequeños…
A la mañana siguiente, retomaron su camino con unas cuantas frutas en los bolsillos de sus mochilas para poder ir desayunando mientras caminaban.
Al llegar al borde de la montaña, se encontraron con un camino laaaargo, laaaargo…que bajaba zigzagueante y que les llevaría casi todo el día recorrer…
Fue entonces cuando Emma tuvo una de sus peculiares ideas…
– ¿Y si bajamos rodando? – le propuso a Mario – Llegaríamos mucho antes y además ¡¡¡sería muy divertido!!!
– ¿Rodando? Pero… pero… ¿Tu estás segura de que podremos Emma?
– ¡Claro que sí! Mi abuela siempre decía que todo aquello que quieres conseguir, todos los sueños que deseas alcanzar, se hacen realidad si realmente confías en ti… ¡Y yo confío en nosotros! ¿Qué me dices? ¿Lo intentamos?
Mario dudó unos segundos, pero después dio un paso al frente. Si algo había aprendido en este viaje junto a Emma era que nada es imposible y que es importante confiar en uno mismo…
Así que, tiraron primero sus mochilas por la ladera de la montaña. Y luego se cogieron de la mano y se lanzaron rodando pendiente abajo…
– ¡¡¡Yuhuuuu!!!
– ¡¡¡Aaaaahhhh!!!!
Unos minutos más tarde, ya estaban abajo… Algo mareados de dar vueltas y más vueltas, pero contentos pues ¡ya habían llegado!
En ese momento, Mario le preguntó a Emma:
– Oye, mientras bajábamos rodando te miré y te veía blanca, no de colores como eres tú… ¿Cómo puede ser eso? ¿Será cosa del mareo?
– No Mario. Me viste bien. Lo que pasa es que al rodar tan rápido, todos los colores de mis escamas es como si se mezclasen… Y cuando se combinan todos los colores, se crea el color blanco. ¿No lo sabías? A mí me lo contó mi abuela cuando yo era pequeña. Ella pintaba muchos cuadros y sabía mucho de acuarelas y colores… Por eso cuando murió decidí pintarme cada escama de un color… Para acordarme de ella cada día…Y también porque me gusta! Mi look es alegre y original…jiji – se sonrió Emma.
– ¡Que guay Emma! No sabía eso del color blanco… Ni tampoco sabía el motivo por el que llevabas tu caparazón pintado… Pensaba que era una “locura de las tuyas”… Pero me alegra que hayas compartido conmigo la historia y la verdadera causa de tu color.
– Bueno Mario, pues ahora que me conoces un poco mejor, ¿qué te parece si me cuentas algo de ti?
– ¿De mí? ¿Y qué quieres que te cuente? – le contestó el joven armadillo.
– ¡Pues no sé! ¡Lo que tú quieras! ¿Qué es lo que más te gusta?
– ¡La verdad es que me encanta nadar!… Estoy deseando que lleguemos a la cascada para darme un buen chapuzón…
– ¡Pues venga! ¡Vamos! ¡A mí también me gusta mucho chapotear en el agua!
Juntos, siguieron avanzando hacia la pequeña gran cascada… Pero justo antes de bajar la última roca, se pararon a hacer un último descanso.
Mientras estaban allí sentados, observando a todos los animales saltar y jugar en el agua, Emma le preguntó a Mario:
– Oye Mario, y ¿hay alguna cosa que te de miedo?
A lo que éste contestó…
– Pues en estos días me he dado cuenta que me daban miedo muchas cosas. Me daba miedo lo que pensasen los demás de mí, que se riesen o me juzgasen… Y también me daba miedo hacer cosas nuevas… Pero lo que he aprendido en estos dos días contigo es que tener miedo es algo normal, y que lo importante es CONFIAR.
Confiar en uno mismo y en los demás, y “aprender a hacer con miedo lo que antes no hacías por miedo”. ¡Y todo esto lo he aprendido gracias a ti Emma! ¡Tú me has enseñado a confiar y a pensar que cualquier cosa es posible! Así que… ¡Muchas gracias!
– ¡No sabes cuánto me alegra oírte decir eso Mario! ¡Me pareces un armadillo muy valiente! Y ahora, me gustaría contarte un secreto… Me da un poco de vergüenza, pero estoy segura de que tú lo entenderás…
– ¡Claro Emma! – dijo Mario – ¿De qué se trata?
– Tengo miedo a perder mis colores si me baño en la cascada… Tengo miedo a olvidarme de mi abuela si se me borran…
– Te entiendo Emma… Eso debe ser algo muy importante para ti…
– ¡Pues sí! – contestó ella – Desde hace más de dos años, siempre van conmigo a todas partes…
– ¡Tengo una idea! -dijo Mario rápidamente pegando un respingo- Si al bañarte se te borran… ¡yo te los puedo volver a pintar!
– ¡Qué buena idea Mario! ¡Ahora sí que estoy deseando llegar a esa cascada!
Se levantaron de aquella roca en la que habían estado descansando y hablando y bajaron los últimos metros hasta llegar por fin al pie de la cascada. Rodeados de árboles y flores exóticas, y de muchos animales de toda clase y colores, dejaron sus mochilas apoyadas en un árbol y se lanzaron al agua…
– ¡¡¡Yuhuuuu!!!
– ¡¡¡Al agua patos!!!
Se lo pasaron genial jugando y chapoteando con todos los animales. Hicieron muchos amigos con los que compartieron risas y canciones, y a quienes contaron el recorrido de su pequeño gran viaje, el camino que habían hecho desde el otro lado de la montaña…
Al salir del agua, Emma y Mario se dieron cuenta de que parte de los colores habían desaparecido…
– Parece que el agua ha borrado mis colores, pero me he dado cuenta de que eso no significa nada… No tengo por qué olvidar a mi abuela ni ir pintada a todas partes… Ella seguirá en mi memoria y formará parte de mis recuerdos. Así que, creo que no hace falta que me los pintes otra vez Mario…
– ¡Cuánto me alegro Emma! ¡Tú también eres una valiente!
De pronto, miraron al agua y vieron que el resto de animales salían con sus cuerpos pintados… El agua se había teñido con los colores de Emma, y ahora todos los animales llevaban consigo una parte de ella. Al irse dando cuenta, todos rieron y cantaron… Y decidieron que a partir de ese día, todos los años se reunirían allí para celebrar la fiesta de los colores en honor a Emma y a su abuela…
¡Y así fue! Todavía son muchos los animales que aún hoy, siguen reencontrándose año tras año en la cascada multicolor… Aquella que está al otro lado de la montaña, aquella donde los sueños se hacen realidad y donde cada uno puede SER y vivir FELIZ.
¡Y colorín colorado este cuento de colores se ha terminado!

LOS REPROCHES DE MARTINA Luis Bernardo Reveles


María Martina Arango Arámbula nació el 30 de enero de 1882, murió de tuberculosis en 1923, en la pobreza, despues de que Francisco Villa le retirara su pensión en 1922


                                                         PANCHO VILLA.








Sentadas: Mariana Villa, Martina Villa, Luz Corral.


Martina Arango y Sara Martinez Arango, madre e hija, muertas en 1923 y 1966 respectivamente; ambas muy jovenes


LOS REPROCHES DE MARTINA.

«Gabino Burciaga, miembro de la escolta de Francisco Villa y testigo de los hechos, relata que momentos después de que Manuel Díaz Couder llegó prisionero al Cuartel General, se presentó Martina Arango, a quienes muchos jefes y oficiales conocían desde San Juan del Río; se acercó a su esposo, el oficial Juan Martínez Torres y le’ exigió: “dile a tu general que necesito hablar inmediatamente con él”. Al mismo tiempo, arribó Margarita Díaz Couder y doña Ángela Díaz Couder, hija y hermana del detenido respectivamente, para pedir clemencia por el detenido. En esos instantes, apareció Villa seguido del cónsul estadounidense George C. Carothers, los hermanos Luis y Eugenio Aguirre Benavides, entre otros. Martina, hecha una furia, acompañada también de su prima Luz Arámbula, encaró a su hermano, reprochándole: “me dijeron que van a fusilar a don Manuel y vengo a impedírtelo: eres un malagradecido, un sinvergüenza...”. Villa, encendido en cólera, se dirigió a sus acompañantes que observaban sorprendidos por el lenguaje y señales de disgusto de aquella mujer, desconocida para ellos, diciéndoles: “perdónenla señores, es mi hermana” -contestándole después a Martina- “¿Porque no he de “afusilar” a este viejo que tantas molestias, tantos castigos me aplicó cuando yo era muchacho?” —replicándole Martina— “Tú no sabes, porque te “largates” nunca “supites” nada de nosotros, que si en la casa comíamos, vestíamos y nos curábamos, es porque don Manuel nos daba todo lo que necesitábamos.” Villa, un poco cortado, alegó en su favor: “pos todo eso no lo sabía”. “Pues ahora ya lo sabes —responde Martina— y siempre has sabido que si don Manuel trataba de corregirte, lo hacía por tu bien”. Martina también le echó en cara los trabajos que la madre pasó para mantener aquella familia, y con lágrimas en los ojos, Doroteo respondió: “pos no lo “afusilo”, pero me lo llevo preso a Chihuahua”. “Pues hasta Chihuahua me voy para evitarte que lo mates”. Terminó Martina y así lo hizo».
Reidezel Mendoza, “Bandoleros y Rebeldes, Historia del Forajido Doroteo Arango, 1874-1911, pp. 180, 181

¿EXISTIERON GIGANTES EN MESOAMÈRICA? Luis Bernardo Reveles.







¿EXISTIERON GIGANTES EN MESOAMÉRICA?
Por: Armando Bautista Reyes.
¿Existieron seres gigantescos? De ser así, ¿de qué forma cruzaron al continente americano? No hay indicios que den respuesta a esta pregunta; dos antiguas hipótesis, son las que dan mayor credibilidad al viaje incógnito de los gigantes hacia éste continente. Lo que hace más interesante a este tema, es el hallazgo de vestigios osteológicos, en diversas partes del mundo y el testimonio de antiguas civilizaciones: como los tlaxcaltecas y los incas.
Los gigantes son seres legendarios que aparecen en las historias de las antiguas civilizaciones del mundo: griega, persa, romana, china, hebrea, mexica, inca, etc. La biblia en el libro de génesis cap. 6, 4 nos dice: "en aquel tiempo había gigantes sobre la tierra; porque después que los hijos de Dios se juntaron con las hijas de los hombres, y ellas concibieron, salieron a luz estos valientes del tiempo antiguo, jayanes de nombradía." En el idioma hebreo, gigantes significa "nephilim"; es decir caer o caídos; según el texto bíblico que acabamos de leer, se entiende que son descendientes de los hijos de Dios (los que siguieron la piedad de su padre Adán) y las hijas de los hombres (perversas como su padre Caín). El historiador judío Flavio Josefo lo interpreta de la siguiente forma, libro III cap I: "Muchos ángeles de Dios convivieron con mujeres y engendraron hijos injuriosos que despreciaban el bien, confiados en su propia fuerza; porque según la tradición estos hombres cometían actos similares a los de aquellos que los griegos llamaban gigantes."
En la mitología griega se consideran que los gigantes sitiaron a Zeus; pero éste los venció. En cuanto a la mitología rusa, se cuenta que los gigantes "Velyety y Voloty" son los responsables de la formación de los valles y montañas.
¿Que tan grandes eran? No es posible definir una medida exacta. Son muy variables. Los apologistas afirman que éstos seres, eran capaces de fundar pueblos; además buscaban las mujeres más corpulentas para sus ayuntamientos.
¿Tenían conocimiento de otras partes del mundo? No se sabe con exactitud. Pero en la historia de los pueblos mesoamericanos y en las tierras del Perú, se dice que los gigantes fueron los primeros moradores. Sólo el teólogo San Agustín se atrevió a decir que sí en su obra "la ciudad de Dios." ¿Cómo llegaron al continente americano? La ciencia y la religión ofrecen las siguientes hipótesis:
1. En la religión se considera un hecho verídico el cataclismo mencionado en el génesis. Creen que el diluvio fue el causante, de arrastrar a estos seres formidables, en diferentes rincones de la tierra. Esta idea es inverosímil. El cataclismo que inundó al planeta no ha sido constatado.
2. En Turquía en la región de Homs, durante una construcción se encontraron fémures a finales de los 50. Según estudios de la época, apuntan que los restos óseos, pertenecieron a los Kurgan (primitivos arios), una raza de gigantes que predominó en las estepas rusas entre los años 5000 y 2000 a. de c., cuyo carácter belicoso, los llevó a extenderse por todo el planeta: desde el sur de Canaán hasta regiones como Australia y América. De ser cierta esta teoría, la historia de la humanidad tendría que reescribirse, en especial la de América.
Enfoquemos ahora nuestro estudio en la historia de las culturas mesoamericanas. "En la cultura mexica, los gigantes reciben el nombre de "quinametzin". Según la mitología azteca, fueron creados durante el sol de lluvia; se cree que Tlalóc los gobernó. Murieron quemados cuando Quetzalcoátl hizo que lloviera fuego.
Los tlaxcaltecas, por su parte, los identificaban como "vixtoli". Poco se sabe de ellos. Una antigua memoria de Bernal Díaz del Castillo, narra que durante la conquista de México, Hernán Cortés recibe como trofeo un fémur del tamaño de un hombre, éste lo envía al emperador Carlos V o I. Los señores de tlaxcala, explicaron a los españoles que tiempos atrás, habían tenido un enfrentamiento con los últimos de esta raza. Siendo superados en fuerza, optaron por matarlos a traición.
En el libro sagrado de los mayas el "popol vuh" dicta que el valle de Tlaxacala estuvo habitado por los "tzocuillixecos" (gigantes).
El ser humano es tan supersticioso que es capaz de crear historias que con el tiempo llegan a convertirse en mito. Tal vez si existieron los gigantes; pero cada civilización lo interpretó desde su punto de vista de acuerdo a su creencia. Ahora dejemos que hable la ciencia médica:
"La acromegalia y el gigantismo, son el conjunto de alteraciones que aparecen como consecuencia de un exceso en la acción de la hormona del crecimiento, ya sea en la etapa adulta (cuando ya a cesado el crecimiento óseo) o en la etapa infantil (cuando todavía se está en fase de crecimiento), respectivamente.
Aunque no existe un límite claro entre una persona normal de talla elevada y un gigante, una altura que supere los 2,25 metros, se considera gigantismo."

ESTATUAS DE LA ISLA DE PASCUA Luis Bernardo Reveles










ESTATUAS DE LA ISLA DE PASCUA.

Nuevas imágenes de una excavación del 2012 en las emblemáticas estatuas de la Isla de Pascua revelan que las famosas cabezas no solo están conectadas con cuerpos gigantescos, sino que además estos cuerpos están cubiertos de misteriosos símbolos y dibujos, que los investigadores han comparado con tatuajes. 

News.com.au informa de que una serie de fotografías que aún no habían salido a la luz muestran con un detalle fascinante los cuerpos excavados de los característicos humanoides de piedra. 

Los arqueólogos se sorprendieron al descubrir que los cuerpos de piedra, protegidos de la intemperie bajo tierra, están decorados con antiguos y detallados dibujos —remolinos y medias lunas que se cree son tatuajes. 

Los investigadores afirman que las siluetas en forma de media luna pueden representar las canoas de los nativos Polinesios de la isla, aunque esto sólo es una teoría.

LOS CLAXONS. Miguel Moran



LOS CLAXÒNS.

Les comento lo que nos sucedío a mi familia y a un servidor.

Vivíamos en la colonia narvarte (de 1955 a 1973) en un terreno muy grande, ese lugar servia para guardar carrozas y camiones de una funeraria que en esa época era importante, nosotros vivíamos al fondo del terreno y en algunas ocasiones en las noches se accionaban los claxon de las unidades.

A veces una unidad y otras, varias unidades, mis tíos salían a ver que era lo que ocasionaba eso y nunca dieron con la causa.

Pero a uno de ellos algo lo espantò a tal grado que se fuè de la casa a vivir a otro lado, jamas dijo que fue lo que lo espantò. 

A mi abuela y a mi cada vez que salíamos al baño (que quedaba retirado de la casa), nos seguía un bulto a prudente distancia y cuando entraba uno al baño se desvanecía, cabe mencionar que los peones que trabajaban en la funeraria tenían un almacén donde guardaban restos de ataúdes de madera, partes de esqueletos, cráneos, crucifijos y muchas cosas que se traían de los panteones.

Al pasar de los años en ese terreno se construyò un edificio de oficinas con estacionamiento en el sótano y las personas que laboran ahora dicen que de repente se accionan los claxon de los autos y no saben las causas.

LOS ESQUELETOS Laura Loreto Robles


LOS ESQUELETOS.

Hola a todos y todas. Este es mi relato. En la calle de Mártires de Tacubaya estando muy pequeña mi hermano mayor que yo, me puso un gato negro levantado en sus patas traseras, levantaba más alto de lo que yo era. 

Fue muy fuerte mi impacto y no podía dormir hasta que mi mamá me llevó a curarme de espanto asumiendo ese hecho veía ojos que para mi eran del gato, más sin embargo no era así esos ojos no eran de gato. 

Un día que me encontraba en mi cama dispuesta a dormir escuche una voz en mi oído que me decía ven... ven, y por mi nombre, me levanté de un salto y me fui a la cama.con mis hermanas al otro día ellas molestas le dijeron a mi mamá que no las dejè dormir.

Mi mamá y mi papá me dijeron que estaba soñando y no le dieron mayor importancia, a partir de ese día me encomendaba a Dios a pesar de mi corta edad.

Estábamos sentadas en el comedor, pasadas las 9 de la noche y volteamos mi hermana y yo hacía el patio, ya que era común oír que la puerta de la calle abrían cerraban y caminaban hacia la entrada del comedor y fue lo que escuchamos.

Vamos viendo a un hombre alto, vestía.con un traje de levita y sombrero de copa todo de negro . 

Mi hermana gritò y yo me quedé helada sin dejar de ver en algunas, no siempre, aquellos ojos, ante esto mi mamá corriò hacia el patio y no vio nada , -ya,  ya, ya, no es nada- nos dijo mi mamá.

Otra noche volví a escuchar que me susurraban al oído, le gritè a mi papá y me hizo que enfrentará ese temor. 
Me acompañó a recorrer toda la casa y fue que vi al mismo hombre que atravezaba la puerta de la calle caminaba por el patio y desapareció al pie de un pino que existe hasta la fecha, lo gracioso es que mi papá escuchò la puerta pero no vio nada. 

A partir de ahí decidí no volver a tener miedo, ya tenía 6 años. 

Al tiempo empezaron a remodelar la casa y en las excavaciones que se hicieron uno de los albañiles le dijo a mi mamá que necesitaba unos costales,  ella le preguntò que para que, èl  la jalò hacia donde estaban escarbando y yo no supe que era lo que pasaba,  sino que estando yo sola me murmuraban al oído y escuchaba la respiraciòn de alguien a quien no veía. 

Como la casa es grande yo salì, serían las 7 de la noche cuande repente se prendió la luz del baño, me dirijo a ver que pasó y veo una calavera, no niego que me impactò, años despuès me enteré que el albañil había encontrado esqueletos humanos . 

Hice mención.de la calle porque es la misma donde se llevó acabo una matanza donde murieron médicos enfermeras y los pacientes a quienes atendían. 

Esto es historia de los Mártires de Tacubaya , espero que les guste pero al fin es parte de mis vivencias gracias.