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martes, 23 de febrero de 2016

EDIFICIO REX Parte 3 Christian Perales.





 EDIFICIO REX, DEPARTAMENTO 23. Capítulo 3.
Pocas cosas recuerdo con exactitud después de que estuve en el departamento de don Germán, volví al departamento, solo a medio tomar una ducha, cambiarme y salir para el trabajo, el resto del día mi cuerpo solo estuvo en piloto automático, por la tarde, con mucho desánimo emprendí el camino a mi aterradora morada, pero al llegar me sentí reconfortado pues en la entrada del edificio, ya me aguardaba un grupo de mis amigos más cercanos que habían ido a visitarme en mi nueva dirección. Después de los abrazos y de los saludos, les invité a pasar, esperando y deseando que aquellas manifestaciones no se hicieran presentes en ese momento.
Sostuvimos la más amena de las conversaciones, me enteré de que mi amigo Abel y mi amiga Lucy, ya eran pareja, Imelda ya estaba trabajando en una empresa dedicada a la fotografía profesional y Carlos, bueno, el seguía siendo Carlos. Sobra decir que las horas se pasaron sin pensarlo, y llegó la hora de que todos se fueran a casa, dejándome a solas con mis fantasmas, literalmente. Pero antes de la partida de mis amigos y como ya se estaba haciendo costumbre, nos tomamos esa foto del recuerdo, Imelda con su profesionalismo y armada con su cámara Nikkon fue la encargada de tomar la foto. Todos sonrientes sentados en el sofá y con la vieja pared de fondo posamos para aquella foto, luego, cada uno volvió a su hogar, a su mundo.
-En cuanto las revele se las paso.... ¿o quieren que las suba al face?-
Por ese momento todos estuvimos de acuerdo en que fueran en papel, después de un último abrazo, los acompañé a la entrada del edificio.

Al quedarme solo comencé a sentir miedo de nuevo, pero traté de controlarlo lo más que pude y así que de nuevo estaba ante el mismo cuadro, tenía que ir a la cama. A diferencia de las otras noches ahora no había sido vencido por el sueño, pareciera que solo esperaba el momento de que el más allá tocara a mi puerta, podía escuchar los autos pasando en el eje central, el tic-tac de mi reloj, con un pensamiento único en mi mente:
-¿qué llevaría a Lolita al suicidio? ¿Qué la llevaría a extinguir la vida de su hija?-
La una treinta y tres... esperaba ya que todo volviera a comenzar.... Sonó mi celular y yo, con el mayor miedo que he sentido en toda mi vida, dirigí la vista a la pantalla, y por un instante me sentí aliviado de ver que la llamada era de Imelda, contesté de inmediato.
-¿Chris?...
-Si, soy yo Ime,-
-Perdón por despertarte... es que tengo que decirte algo...-
-¿qué pasa?
-es... es tu departamento.... estoy revelando las fotos, y en el fondo... en la pared, se alcanzan a observar...
-¿qué?
-unas caras... a lo mejor solo es el ángulo de la foto...-
-¿puedes enviármelas?-
-Mejor... te las llevo mañana... quiero que las veas con detenimiento.
-muy bien-
-descansa amigo, hasta mañana-
-hasta mañana-
De cierta forma yo ya me imaginaba que clase de caras se veían en esas fotos, como no esperaba ninguna sorpresa, intenté conciliar el sueño por esa noche, pero de nuevo, la temperatura comenzó a bajar, hacía más frío que en las tres noches anteriores y nuevamente comencé a escuchar ese llanto de mujer... ahora estaba aterrado así que me cubrí la cara con las cobijas y esperé a que de alguna manera, todo pasara, y así estuve toda la noche, escuchando llanto y pasos en el corredor, un constante crujir de la madera, hasta que por fin amaneció.
El día siguiente, en el trabajo, también mi cuerpo estuvo en piloto automático, cometí algunos errores, pero nada grave, y así llegó la hora de ir a aquella sucursal del infierno llamada departamento 23. Imelda llegó a las nueve de la noche, con una carpeta llena de las fotografías que nos tomamos la noche anterior, pasamos al departamento, y una vez ahí, puso todas aquellas imágenes ante mi, en la mesa de centro, definitivamente superaban por mucho lo que había imaginado en principio, y pensé que vería el rostro de Lolita o de su hija en aquellas imágenes, pero lo que vi, fue mucho, mucho peor, en la pared detrás de nosotros, en todas las fotografías se habían plasmado rostros de demonios, con miradas grotescas y perturbadoras de una ira que solo podía ser equiparable con sus contrapartes burlonas, de inmediato miré fijamente a la pared, y solo había manchas de humedad en el papel tapiz, eran cientos de rostros demoniacos, que pareciera, estaban atrapados en ese sitio, de inmediato me levanté y arranqué ese papel.
-Chris....aquí pasa algo muy malo, tienes que salirte de este lugar-
-¿y qué hago Ime, ? si me salgo me pueden quitar la chamba-
-¿y si lo vienen a bendecir?-
-tal vez-
No concretamos ninguna idea en particular, pero comencé a cabecear, así que Imelda se dio cuenta de la deuda de sueño que estaba acarreando mi cuerpo,
-Duérmete un rato, yo me quedo aquí...-
-¿y Luis?
-Luis regresa hasta el domingo.
Fue todo lo que recuerdo, el sueño me venció, y fue un buen sueño, pues esta vez, dormí un poco más de lo que había dormido las últimas tres noches. Pero a las tres de la madrugada me despertó un potente y desgarrador grito, solo que en esta ocasión fue Imelda la que gritó, de inmediato e imaginando lo peor me levanté, mi amiga estaba en el baño, la tina nuevamente se había llenado de sangre, pero eso no era el problema, el problema era que Imelda estaba desorbitada, parada frente al espejo. Uno de forma oval casi escondido entre la simetría de los muros del baño, abracé a mi amiga y la conduje a la sala, ella estaba en shock, pero lentamente pasado un par de minutos, pudo entablar una frase...
-¿la viste?....-
En ese momento, contraviniendo a todos mis instintos de supervivencia, fui nuevamente al baño y con toda intención miré el espejo, no tardó mucho en aparecer su imagen en el espejo, era ella. la misma mujer que vi colgar del la vigueta en mi alcoba, pero esta vez puse más atención, ella se postró frente a mi y con su mano me señaló hacia el otro extremo de la habitación, seguí su seña con la mirada, de pronto, las luces del departamento comenzaron a palidecer, así que casi a tientas llegué a donde la mano de la figura en el espejo me indicaba, había algo ahí, la pared sonaba hueca, solo cubierta por el papel tapiz, lo rompí y dentro encontré una caja, como de habanos, la abrí de inmediato y en su interior encontré una llave, unas fotografías y papeles, pero antes de sustraer todo volví la mirada al espejo, y ya no estaba esa figura fantasmal. Ahora ya tenía un indicio de donde empezar a buscar, ¿qué abría esa llave? las fotos no me revelaban mucho eran de Lolita y su hija, los papeles eran la boleta de la niña, cosas en general, lo que era importante aquí, solo era la llave.
Después de tranquilizar a Imelda, ella se fue a casa, yo simplemente decidí pasar la noche en el lugar, sabiendo que estaría otra noche con todo ese ir i venir de almas en pena, pero, una cosa era segura, quizá si averiguaba lo que les había sucedido, esto terminaría para siempre.
Una fecha muy triste para recordar es el 19 de septiembre, y más en el centro histórico, y al día siguiente de haber encontrado la llave, esa fecha llegó al calendario, después de numerosos eventos y ceremonias, nos quedamos solos, relativamente... el centro es así en los días cercanos a las celebraciones o conmemoraciones, muchas personas acuden a hacer sus compras, pero, a cierta hora vuelven a sus casas y nosotros, los que habitamos ahí, nos quedamos solo con nuestros vecinos. pero ese silencio puede llegar a aterrarte, más cuando todos tus vecinos deciden que al menos por ese día no quieren estar allí, y eso me pasó, doña Carmen se fue a Xochimilco a visitar a su única hermana, el matrimonio joven del piso dos llevaron al chiquitín a Kidzania y el matrimonio maduro, no lo se al parecer se habían ido de vacaciones dese el 15 de septiembre.. Yo, me quedé casi a solas se que únicamente, estaba don Germán, pero eso era tantito peor que estar solo, así que tomé la llave que estaba en la caja que recién había encontrado, y la estuve metiendo en todas las cerraduras a la que tenía acceso, finalmente en la puerta que conducía al sótano de servicio del elevador, la llave encontró su coincidir, al girarla, la puerta se abrió.... Estaba a punto de cruzar, la última frontera...

EDIFICIO REX Parte 2 Christian Perales

EDIFICIO REX, DEPARTAMENTO 23 Capítulo 2
Después de ese evento era insostenible quedarme en el departamento esa noche, pero no tenía a donde ir, las casas de mis amigos y familia estaban algo lejos, y no podía volver a casa de mis papás pues les causaría alarma, además al día siguiente era lunes y yo debía reportarme al trabajo, así, que aún temblando por el miedo que me había causado ese encuentro con el más allá, entré, tomé mi cartera y mi chamarra y decidí salir a quemar tiempo. 
Unos instantes después, me hallaba en el café del Cordobés, a solo una cuadra del edificio, estuve ahí mientras las horas pasaban lentas, a eso de las 22.30 horas de la noche decidí que mi miedo se había disipado lo suficiente para regresar a mi departamento, pagué la cuenta y comencé a caminar hacia el lugar, ya un poco más decidido no llevaba más que unos cuantos pasos cuando me topé con una señora de edad avanzada que vendía billetes de lotería, ella me increpó por un instante
-joven ¿no me compra el huerfanito?.... está terminado en seis-
-no señito, ahorita no...gracias-
-tú estás condenado....
De pronto la voz de la mujer había cambiado, se escuchaba como si las voces de un hombre y una mujer fueran emitidas desde su garganta, el terror se volvió a apoderar de mi, y salí caminando más rápido de ahí, al llegar a la puerta del edificio, giré la cabeza, con el fin de volver a ver a la señora, ya no estaba.
Subí las escaleras, y pude ver al vecino cuando cerraba la puerta de su departamento, no le presté mucha importancia, llegué a mi morada y tras tomar aire, metí la llave y entré, de inmediato me dirigí al baño, todo estaba de lo más normal, la tina estaba limpia, el agua seguía corriendo en un hilo delgado, pues había olvidado cerrarla del todo. Después de cerciorarme de que el agua no se siguiera desperdiciando, me fui a la cama a tratar de conciliar el sueño. Quizá sí me quedé dormido un lapso de tiempo, pero de nueva cuenta a la una de la madrugada con treinta y tres minutos, de nuevo mi sueño se vio interrumpido... otra vez escuché ese llanto de mujer de la noche anterior, pero esta vez no duró mucho, sin embargo una nueva forma de valentía se apoderó de mi, así que tomé una llave stillson de mi caja de herramientas y volví a correr hacia la puerta en busca nuevamente de aquel golpeador de mujeres, o lo que fuera. Apenas había llegado a tocar la perilla, cuando otra vez alguien o algo se azotó contra la puerta.
Abrí de inmediato pues ya estaba harto de eso, pensando aún que alguien me quería jugar una broma, en el momento que me asomé empuñando mi llave stillson, la luz en el pasillo se fue, dejándome en una obscuridad casi total, apenas mitigada por la luz de un poste de la calle, sin embargo, noté una silueta a pocos pasos de mi: era de una niña, que me daba la espalda, pensé por un momento que era hija del golpeador, y que en un arranque de miedo al verdugo ella había salido de su casa e busca de alguien que le ayudara, y ese alguien era yo.
-nenita...nenita...
En ese momento esa niña giró el cuerpo para quedar frente a mi, caminó unos pasos intentando abrazarme, fue entonces cuando la vi, y debo decir que no era de este mundo, su cabello rizado recaía en sus hombros, su tez estaba pálida, mortecina, sus ojos coronados por enormes ojeras denotaban un sufrimiento terrible, sus labios estaban amoratados, ella caminó hacia a mi mientras yo, quedé paralizado, sin saber si ocultarme en mi departamento o correr hacia la calle.
-mi mami y yo queremos que nos acompañes, tenemos miedo, tenemos frío...tenemos hambre...
-
Fue una frase tajante que salió de su boca, yo comencé a temblar tanto de miedo como de frío, y un olor nauseabundo se había apoderado del pasillo, solo se que esquivé ese abrazo de ultratumba, sin cerrar mi apartamento, corrí a la escalera, solo me importaba salir de allí, tras de mi, escuchaba sus diminutos pasos resonando en la madera del corredor, llegué a la escalera y solo alcancé a escuchar un terrible grito apagado tras de mi.
Llegué al piso de abajo y ese vecino, que siempre cerraba su puerta ante los demás, en ese instante como un milagro, la tenía abierta para mi.
-oye ¡aquí vecino!-
Le tomé la palabra sin pensarlo, y en un instante estaba a salvo con él, parece que ya me esperaba de inmediato me pidió que me sentara y después de un silencio incómodo, se abrió la conversación, supe entonces que el vecino se llamaba Germán y que era el residente más antiguo del edificio Rex
-discúlpeme vecino....yo-
-se lo que te está pasando....¿La viste verdad?
-vi algo.....
-hijo, he vivido aquí desde 1960, se que pasan cosas, más en el departamento 13-
-no vecino es 23
-No siempre fue así, cambiaron la numeración cuando pasó lo de Lolita-
-¿Lolita?
-Bien, creo que no estás listo para la verdad, pero alguien te lo tiene que decir-
Don Germán sirvió un poco de tequila en una taza y me lo dio, después el se sirvió su ración y siguió hablando.
-Hace diez años vivió... en ese departamento una niña, una joven llamada Lola, nunca supimos como llegó, pero era buena gente, convivíamos en gran armonía con ella, ella tenía una hija, como de cuatro años, yo... yo llegué a quererla mucho Pero una vez también llegó a vivir con ella un rufián de lo peor, un alcohólico, que según siempre decía que iba a cambiar... al principio pensamos que sí, empezó a trabajar y a dejar el chupe... pero luego se reveló...
-¿volvió al vicio?-
-peor, comenzó a golpear a Lolita, y a veces a la nena también, yo me metí varias veces, pero luego el venía, le hacía la llorona a Lolita y ella lo perdonaba...
-él la mató-
-no, simplemente, la abandonó, y cada que podía le pasaba cuanta vieja podía enfrente... pero una tarde la tarde que todo pasó... no supimos bien por que, pero esa tarde Lolita llegó de trabajar y mató a su pequeñita, la ahogó en la tina, y... después... ella se ahorcó....
eso fue en el departamento en el que vives....
-ay cabrón...-
-desde ahí todo aquel que llega a vivir, queda salado... le va mal en el trabajo... y se rumora que aunque se vayan de ahí, esa maldición los persigue...-
-creo que mejor me voy...-
-¿y a dónde? quizás debas encontrar alguna respuesta, quizás estés aquí por alguna razón....¿sabes? yo pienso que hay algo más, algo que debes buscar, quizá solo así te libres de esa maldición.
Ahora muchas cosas ya tenían sentido, debía buscar algo ue hubiera quedado pendiente ¿pero qué?
Ya un poco más sereno y con muchas dudas, volví al departamento, después de todo ya había amanecido....

EDIFICIO REX. Parte 1. Christian Perales











EDIFICIO REX, DEPARTAMENTO 23. CAPITULO 1.
Cuando me ofrecieron ese departamento ubicado en la calle de López en el centro histórico, ni siquiera lo pensé dos veces, digo, siempre me pregunté como sería vivir en el centro histórico de la ciudad.
Solo sería por un año, quizá menos y viviría solo, quizá eso fue lo que más me motivó a saciar mi curiosidad. 
Así que un sábado de septiembre hice maletas y me dispuse a trasladarme al departamento 23 del edificio Rex.
Todo edificio, o debo decir, toda comunidad, tienen personajes estereotipados fáciles de reconocer, y este lugar no era la excepción, en pocas horas de haber llegado fui conociendo a mis vecinos. 
Estaban la señora que limpia su departamento y áreas comunes desde las seis de la mañana, el matrimonio joven con carriola, el señor de quien no conoces su rostro pues solo entreabre la puerta para medio asomarse y después la cierra con el único fin de no tener que lidiar con conocer gente.
Y así con cada piso que subía, me iba topando con vecinos que buscaban respuestas a mi presencia: pero en definitiva lo que llamó mi atención fue un matrimonio de edad madura que estaba ubicado a un piso de distancia del departamento que yo iba a morar.
Ellos fueron muy amables, me saludaron y me dieron la bienvenida al lugar
-buenos días vecino...-
-buenos días...-
Tras una pequeña charla de pasillo, y tras decirme que si necesitaba algo, podía contar con ellos, decidí que era momento de instalarme.
-bueno vecinos, gusto en conocerlos...-
-el gusto es nuestro, va a ver que le va gustar el departamento 34...tiene una vista...-
-no, yo voy al 23...-
-¿23?....-
Como si yo hubiera dicho algo muy malo, el semblante de mis vecinos cambó, se miraron entre ellos, con sorpresa y sobre todo con un dejo de incredulidad y miedo al mismo tiempo.
No quise preguntar más, simplemente, con la ligera impresión de haber dicho algo incómodo tomé mi maleta y seguí escaleras arriba.
Por fin llegué al departamento, todo el piso para mi, el departamento de enfrente estaba deshabitado o quizá fungía como bodega de algún comercio, eso nunca los supe, sin embargo por un momento mientras mis pasos resonaban en la madera que recubría el pasillo, por un instante escuché otros pasos detrás de los míos, volteé de inmediato, pero no había nada, nadie.
-vaya, edificios viejos.... -
Abrí la puerta y entré al departamento, todo estaba como yo lo había imaginado, mucho polvo, revistas y periódicos viejos.
Si bien el lugar estaba amueblado, requería algo de trabajo para pasar una noche más o menos decente en ese departamento.
Total: tras pasar gran parte de ese día limpiando, barriendo y reparando la estufa y el lavabo y comer un sándwich con refresco, estaba agotado, por lo que me dispuse a dormir. 
Pero mi encuentro con Morfeo no duró ni tres horas, exactamente a la una con treinta y tres de la madrugada, mi sueño se vio interrumpido, al escuchar un llanto, cuyo origen no podía precisar, era de una mujer, lo escuchaba a ratos apagado y a ratos muy vivo.
-pinche orangután- Fue mi primer pensamiento al creer que alguna de mis vecinas estaba siendo golpeada por su pareja, y si algo me hace enojar es que alguien golpee a una mujer, así que ya andando en aquello de los estereotipos, yo sería el rudo del edificio, ese que no permite que una injusticia se celebre.
Me levanté de la cama y salí del departamento, en busca de ese patán golpeador de mujeres, más al llegar al pasillo, ese llanto, dejó de escucharse. 
En ese momento agucé los sentidos tratando de escuchar, de poner atención, pero nada, solamente el rechinido de la madera y mi propia respiración, era curioso, de momento comencé a sentir mucho frío, y el vaho se hizo presente en mi aliento, las luces del pasillo comenzaron a palidecer al tiempo que aquel corredor se iba llenando de una especie de neblina, que no parecía provenir de ningún lado.
Estaba yo, un poco desconcertado, pero no le tomé mucha importancia y entré para volver a la cama, después de un rato volví a dormir pues después de ese momento, ya no se escuchó nada más, solo alguno que otro claxonazo proveniente de la cercanía con el eje central.
A la mañana siguiente me levanté, y decidí que mejor iría a algún lugar de por ahí a buscar algo más nutritivo que un sándwich como desayuno.
Al salir del lobby del edificio me topé con doña Carmen, tras trapear, barrer y limpiar su casa ella ya venía de la misa de las seis con una bolsa de pan.
-Buenos días doña Carmen-
-Buenos días Rufián... no es cierto buenos días vecino....¿ya te vas de vago?-
-Algo así doñita, oiga, ¿no sabe quien estaba llorando anoche?
-¿anoche?....no ¿por qué?
-es que creo que le estaban pegando a una mujer...-
-ah, no... yo... no oí na... nada..-
En ese momento me di cuenta de que mi vecina me ocultaba algo, pero no sentí tanta confianza como para seguirle preguntando más, así que decidì dejar por el momento esa conversación y me fui a desayunar, de hecho olvidé ese tema durante todo el día.
Como al medio día regresé para seguir con las reparaciones del departamento, me había puesto a reparar la vieja tina del baño, tuberías grifos y esas cosas tenían que ser cambiadas, a eso de las tres de la tarde, ya había terminado, por lo que me dispuse a abrir el grifo para probar la efectividad de mi trabajo. 
El agua comenzó a fluir, y yo dejé que lo hiciera, mientras tanto fui al refrigerador por un refresco, cuando volví para constatar que el agua siguiera fluyendo, más con algo de asco me di cuenta de que esta se había tornado roja, como si estuviera mezclada con sangre.
De inmediato quité el tapón, y dejé que toda esa agua se fuera por el drenaje, estaba algo desconcertado, y algo asqueado, volví a abrir el agua y todo normal, agua cristalina.
Apenas estaba meditando en lo sucedido cuando alguien tocó a mi puerta... por la forma de hacerlo quien quiera que hubiera sido, tenía o mucha prisa o mucho enojo, pues tocaba la puerta de forma violenta... corrí para abrir, y llegué a la puerta justo en el último toquido, al abrir, no encontré nada, no había nadie. 
Corrí buscando a quien hubiese tocado, pero al llegar a la escalera, tampoco había algo o alguien.
Eso era imposible, sobra decir que el elevador no servía, y de ser un bromista era materialmente imposible que llegara a las escaleras antes de que yo abriera la puerta.
De nuevo ese extraño frío comenzò a sentirse y esa especie de neblina , regresé a mi departamento corriendo, y justo al entrar las luces comenzaron a parpadear de nuevo.
Yo estoy muy seguro de lo que vi, de pronto entre el ir y venir de la energía eléctrica, en una de las recámaras alcancé a ver una figura, de una mujer, que pendía del techo, se había colgado, suicidado, y ahora estaba frente a mi, en ese momento se fue la luz, yo me quedé petrificado, iba a salir corriendo cuando sonó mi celular, no se si fue el miedo o el solo instinto, pero contesté, solo escuchaba interferencia...
-bueno.... ¡bueno!
- Te vas a morir....-
Fue lo único que alcancé a escuchar, una voz de mujer que me dijo estas palabras.
Cuando estaba a punto de salir de allí, la luz regresó y la figura de aquella mujer colgando del techo desapareció....

EL TRAILERO FANTASMA Ely Ortiz






EL TRAILERO FANTASMA.
Cuenta la leyenda que un camionero llamado Ignacio Velázquez avanzaba a gran velocidad con su tráiler por una zona montañosa. 
Aunque habitualmente era muy precavido y un gran conductor, la noticia de que su mujer estaba a punto de dar a luz le había obligado a saltarse las precauciones que normalmente tomaba mientras conducía. 
Sabía que debía llegar lo más rápidamente posible para entregar un dinero que era necesario para que asistieran el parto de su esposa, por lo que no dudó ni un instante en arriesgar su vida entre abismos y zonas rocosas para llegar lo antes posible. 
Era una cantidad de dinero muy grande porque sumaba el total de dos meses de trabajo y la venta de una finca que recientemente había heredado.
Cuando faltaban pocos kilómetros para el desvío que le llevaría junto a su esposa y el primer hijo que ésta alumbraría, su camión perdió el control y saliò de la carretera. 
El impacto contra las rocas fue brutal, pero Ignacio consiguió salir del vehículo sin un solo rasguño. 
Aturdido por la situación y sin saber muy bien qué hacer, intentó que algún coche le llevara hasta su mujer, pero era un carretera poco transitada y tras varios minutos no pasó ningún otro vehículo. 
Decidido a llegar junto a los que quería de una forma u otra, comenzó a caminar en dirección a su destino; anduvo por aquella carretera varios kilómetros, pero por alguna extraña razón parecía no avanzar y, cuanto más se alejaba del lugar del accidente, más oscuro se volvía todo. 
Desesperado por la situación decidió sentarse en una roca, aunque no se sentía cansado, mas estaba tan confundido que necesitaba hacer una pausa, y cual fue su sorpresa que, al mirar hacia atrás buscando algún coche para hacer autostop, encontró a su camión estrellado contra las rocas. 
Era como si no hubiera caminado ni diez metros a pesar de todo su esfuerzo, como si estuviera atado a aquel lugar y le fuera imposible escapar. Se había convertido en un alma en pena atado a este mundo
Sin embargo el deseo de Ignacio por ayudar a su familia era tan fuerte que ni la muerte le podía impedir que cumpliera con la promesa que le había hecho a su mujer de que llegaría con el dinero. 
Para él, el tiempo no transcurría a la misma velocidad que para nosotros y cada día era como si volviera a comenzar y no pudiera comprender que la vida seguía su curso normal, cada día empezaba con la misma angustia por no poder ayudar a los que amaba ni despedirse de ellos.
Con el tiempo y casi sin darse cuenta, su espíritu se volvía cada vez mas fuerte, incluso corpóreo, hasta que llegó un momento en el que pudo aparecerse a los conductores que viajaban por esa vía a la misma hora en que él falleció en el accidente con su camión. 
La mayoría de conductores, asustados, aceleraban el paso o le ignoraban. 
Hasta que un día…
Una noche un joven llamado Daniel circulaba a altas horas de la madrugada por la carretera, cuando vislumbró a un hombre a un lado de la calzada que parecía haber salido de la nada. Pensando que hacía autostop detuvo su coche y bajó la ventanilla.
-Buenas, señor ¿a dónde va?
-Amigo, necesito ayuda, mi nombre es Ignacio Velázquez y mi mujer está a punto de dar a luz. 
Mi camión se ha salido de la calzada, no puedo dejarlo aquí con toda la carga (mintió el fantasma para no desvelar que estaba ligado a aquel lugar), pero es de vital importancia que mi mujer reciba este sobre con dinero para que atiendan su parto y las necesidades del niño. 
Esta es la dirección dónde vivimos, una matrona se encuentra con ellos- le dijo mientras le ofrecía un papel con una dirección anotada y un sobre bastante abultado lleno de dinero.
Daniel no veía el camión que parecía señarlarle el hombre, pero sintió al mirarle a los ojos que era un hombre bondadoso y desesperado que realmente necesitaba su ayuda. Había algo extraño en él, como si por alguna razón sus ojos no pudieran enfocarle y le viera borroso, pero no le dio mayor importancia y lo atribuyó a su cansancio y a que llevaba mas de una hora con la mirada fija en la carretera y concentrado para evitar salirse de la calzada en alguno de los peligrosos abismos.
Alargó su mano para recoger el sobre y la dirección y de forma casual rozó la mano de Ignacio. 
Un escalofrío subió por su brazo hasta su espalda, un frío tan intenso que le hizo estremecerse. 
Quedó paralizado, y ante la atenta mirada de Ignacio, bajó la vista para leer la nota y vio que estaba a pocos kilómetros y no le desviaba mucho de su camino, levantó la cabeza nuevamente para confirmar al hombre que cumpliría con su cometido. 
Pero éste parecía haber desaparecido, miró a un lado y al otro pero no había rastro de él ni de su camión. Se había esfumado  tan rápidamente como había aparecido.
Daniel era una buena persona y a pesar de lo extraño de la situación no dudó en ayudar a aquel buen hombre y a su mujer que sin duda necesitaría aquel dinero. 
Habían transcurrido un par de horas y había empezado a amanecer cuando llegó a la casa de Ignacio y su mujer, no conocía el pueblo y las indicaciones no eran tan claras como pensó inicialmente. 
Llamó a la puerta pero nadie le abría. 
Una vecina, viendo su insistencia mientras golpeaba la puerta, le dijo que ya nadie vivía allí.
- Allí no vive nadie ya, si busca a doña Matilde (el nombre de la mujer de Ignacio), se cambió de casa hace tiempo.
Aquello era realmente raro, pero Daniel era un hombre de principios y estaba decidido a hacer todo lo que estuviera en su mano para ayudar. 
Pidió la nueva dirección a la vecina y, aunque estaba en la otra punta de la ciudad, no dudó en acercarse para entregar el sobre. 
Una hora después llegó a la nueva dirección y llamó a la puerta.
- Buenos días ¿está doña Matilde?-dijo pensando que quien le abrió la puerta sería la matrona.
– Buenos días, sí soy yo, ¿qué desea?
– Me envía su marido con este sobre con dinero para atender su parto, pero debe haber un error porque obviamente usted se encuentra en perfecto estado.
– Eso es imposible, mi marido falleció en un accidente de tráfico el día que nació mi pequeñín.
Pudo ver a un niño de unos cinco años jugando en el suelo detrás de doña Matilde. 
Daniel estaba confundido, pero algo en su interior le decía que era el lugar y la persona correcta, por lo que extendió su mano y le entregó el sobre sin hacer más preguntas. 
La mujer abrió el sobre y estalló en lágrimas cuando encontró junto al dinero una nota escrita a mano por su marido que le decía:
“No he faltado a mi promesa, aquí está el dinero, siempre estaré con vosotros. Os quiero”
Daniel estaba tan aturdido por la situación que se derrumbó en el asiento de su coche y empezó a pensar en lo sucedido: la extraña forma de aparecer en la calzada, su mano tan fría como el hielo, como desapareció en un instante. 
Era todo tan siniestro que debería estar muerto de miedo. 
Pero no era así, sentía una gran paz y la sensación de haber hecho lo correcto. Recostó su cabeza en el respaldo del asiento e instintivamente miró por el espejo retrovisor.
Reflejado en él estaba Ignacio, que le sonreía y le daba las gracias. 
Daniel dio un salto en su asiento y se giró para mirar tras su vehículo en el lugar que debiera estar el hombre que se reflejaba. 
Pero allí no había nadie, miró nuevamente al espejo, pero todo rastro de aquel buen hombre había desaparecido.
NOTA: Esta leyenda está basada en la historia de “El trailero fantasma”, una leyenda bastante conocida en México y que narra cómo el fantasma de un hombre aparece pidiendo ayuda para entregar un sobre con dinero a su familia. 
Muchos aprovechan para quedarse con el sobre y su contenido, pero el fantasma les castiga secando su cuerpo hasta dejarles como un esqueleto o apareciendo en el asiento del copiloto y provocando un accidente que les cuesta la vida.

VIANEY VALDEZ Ely Ortiz











VIANEY VALDÈZ.
AYER, LEYENDO UNA LINDA ANÈCDOTA DE Frank LaMora, BUSQUE EN INTERNET ALGO RELACIONADO CON VIANEY VALDEZ PARA COMENTARLE, PERO ME ENCONTRE CON ALGO BIEN INTERESANTE, ES UN ARTICULO QUE APARECIÒ EN UNA REVISTA LLAMADA IDOLOS DEL ROCK EN EL AÑO 1969, SE LAS COMPARTO. 
Vianey Valdez, artista exclusiva de Peerless, nació en el D. F. en el mes de agosto de 1943.
Comenzó su carrera artística grabando "Trucutu" y "Muévanse todos", canción que le ha dado muchas alegrías, pues con el gano el Disco de Oro; después grabo un Lp con Arturo, el de Los Juniors, teniendo gran aceptación, motivo por el que la contrataron para ser la estrella de un programa en Houston, Texas y que no pudo cumplir por caer en una larga enfermedad.
En el año de 1965 llego a Monterrey contratada por el Canal 10 de TV, con los que hizo solo un programa. Después, el Canal 6 de la misma ciudad la contrato para hacerse cargo de los programas de "Muévanse todos" y "A Bailar Joven". El primero de ellos empezó el primero de febrero de 1965, pasando de lunes a viernes con duración de media hora, mismo que a los ocho días, por petición popular se alargo a una hora y "en vivo". El programa "Muévanse Todos" y "A Bailar Joven" duraron 3 años, 3 meses y 10 días gracias a la dulce Vianey, que con simpatía, calidad artística y sencillez, logro hacer la delicia de chicos y grandes, haciendo los de interprete, animadora, bailarina, cómica y en ocasiones hasta dramática. Vianey Valdez siempre garantizo a su publico una actuación especial para cada programa.
Otra cualidad de los programas de Vianey, es que nunca se ensayaron, todo ere improvisado y natural, ya que no se detenía para nada, además de que dichas presentaciones ya bien se hacían en los estudios de TV o en escenarios, albercas, cerros, escuelas, hoteles, lugares de recreo, establecimientos comerciales, ranchos, haciendas y casas particulares, puesto que siempre para Vianey, el publico era el que mandaba y ella hacia lo que este quería.
Cabe mencionar, que en el desarrollo de uno de sus programas, Vianey sufrió un accidente en el cual se quebró un brazo y, sobre poniéndose a su dolor y entre lagrimas, no se retiro se su transmisión hasta llegar este a su fin, demostrando una vez mas su profesionalismo.
Durante los 3 años que duraron sus programas, Vianey Valdez recibía diariamente correspondencia negativa y favorable y hasta peticiones de matrimonio, que ella con mucho profesionalismo sabia contestar acertadamente a cada una de ellas sin ofender a nadie y aceptando y poniendo en practica toda clase de consejos positivos.
Aquí en Monterrey, Vianey Valdez fue nombrada El Prototipo de la Juventud, ya que todo mundo la imitaba en el modo de vestir, de hablar, caminar y todo cuanto ella hiciera, puesto que se ha convertido en nuestro ídolo.
Tiene mención especial los programas que hizo bajo la nieve, los del 15 y 16 de septiembre de 1967 a base de canciones mexicanas y con mariachi, los de Miguel Aleman, Houston, Texas y California.
El Programa "Muévanse Todos" llego a su fin el 10 de mayo de 1968, entre lagrimas, ya que el publico no se resigno ni se resigna aun a no volver a ver dichas serie. En dicha ocasión se presentaron infinidad de artistas y cabe decir que nadie se ha llevado la distinción de la simpatía, el aplauso y la estimación que Vianey Valdez logro ganarse por parte del publico.
"A Bailar Joven" que pasaba los sábados con duración de una hora siempre fue "de gala", ya que nos ofrecía películas o comedias locas de Vianey y sus compañeros hacían para darle mayor originalidad a dichos eventos, mismos que terminaron el 11 de mayo de 1968, o sea un día después del "Muévanse Todos".
Al terminar ambos programas y viendo que el publico no quería que se fuera, se dio a Vianey Valdez otra serie completamente diferente llamada Un Programa de Vianey Valdez, donde cantaba opera, bailaba y hacia comedia al lado de Rafael Banquells, mismo que tuvo que terminar al cambiar su residencia Vianey de Monterrey al D. F. Y contratarse con el Canal 8, donde sigue hasta la fecha.
La labor de Vianey no se limito exclusivamente a la Tv. ya que también la pudimos aplaudir en kermesses, centros nocturnos, bailes, reuniones especiales y toda clase de espectáculos. También intervino en otras series de TV como "Simplisia la Secretaria", "Carrusel de la Alegría", Jueves Norteño", "El Super Hood" "El Hood del Medio día" y "La Tremenda Corte"------. También hizo actuación especial en la película experimental y de largo metraje " Entre Dos Mundos". También podemos asegurar que ha visitado cada una de las ciudades de la Republica.
En cuanto a radio, tuvo, tuvo durante 1 año su programa Gran Club que se difundía por Radio Alegría y dicha transmisión rifaban discos y objetos personales de Vianey. Hasta la fecha sigue teniendo dos programas diarios, uno en Radio Alegría y el otro en XEH.
Por otra parte vale mencionar las buenas obras que Vianey Valdez ha hecho en esta ciudad (Monterrey) y creemos, se ignoran: ayudo en la compra de una silla de ruedas para un invalido, visito varios enfermos también inválidos, coopero en la construcción de una iglesia en un poblado cercano a la ciudad, llevo alegría a una niña condenada a muerte, ofreciéndole regalos en una fiesta especial y cantándole sus canciones favoritas.
En cuanto a discos, tiene grabadas mas de cien canciones sola, un Lp con Arturo, 2 con Polo y un nuevo que acaba de salir de ella en Peerless. Además ha cantado a dos voces con Jorge Baron, Las Castillon, Los 4 Tonos, Freddy Galvez, Juan el Matemático, y Roberto Hernández Jr.
Entre los artistas que han actuado al lado de Vianey Valdez en sus programas, podemos destacar algunos de los nombres mas famosos como Los Signos, Los Apson, Los Matemáticos, Los Rebeldes del Rock, Los Teen Tops, Los Hooligans, Toño Quirazco, Frankie y Los Matadores, Los Johnny Jets, Los Locos del Ritmo, Los Piccolinos, Los Donic's, Los Rocking Devils, Los Yaki, Las Robin, Eva Maria, Mayte Gaos, Pili Gaos, Carmina Garza, Patty, Gloria Lasso, Monna Bell, Estela Núñez, Linda Vera, Manolo Muñoz, Cesar Costa, Enrique Guzmán, Polo, Jorge Baron, Fabricio, Arturo, Sagrario Baena, Carlos Lira, Marco Antonio Muñiz, Marco Antonio Vazquez, Bill Haley y sus cometas, Hnos. Rigual, Nadia Milton, Nacho Mendez, Paco Cañedo, Johnny Laboriel , Los Hnos. Castro, Al Suarez, Los Leos, Rene y Rene, Javier y Baby Batiz, Luis Moreno, Roberto Jordan, Queta Garay, Los Crazy Boys, Javier Vega, Los Monstruos, Lorenza lori, Rafael Banquells, Sonia la Unica, Tony Carvajal, Imelda Miller y muchos otros....

LAS MUERTES MÀS EXTRAÑAS DE TODOS LOS TIEMPOS Ely Ortiz





LAS MUERTES MÀS EXTRAÑAS DE TODOS LOS TIEMPOS.
Desde tiempos inmemoriales las personalidades han sufridos muertes tan inusuales que son dignas de un ranking con las muertes más extrañas de todos los tiempos.
1.-  En 458 A.C. El famoso escritor griego Esquilo murió cuando un águila soltó una tortuga enorme sobre su cabeza, el ave confundió la calva de Esquilo con una piedra con la cual pretendía romper el caparazón de la tortuga.
2.-  El duque de Clarence, George Plantagenet, perteneciente a la real familia británica que pasó a la historia como personaje de Ricardo III una obra de Shakespeare, tuvo una muerte bastante trágica pues según documentos de la época para su ejecución lo ahogaron en un barril de vino, en 1478.
3.-  El chef de Luis XIV, cometió suicidio en 1671 porque su orden de mariscos llego con retraso a la cocina, la vergüenza fue tan grande que el hombre no lo soportó y termino por quitarse la vida.
El cuerpo fue descubierto por un ayudante que había sido enviado para avisarle de la llegada de los mariscos.
4.-  En 1799, el Príncipe de Wallachia, Constantino Hangerli, fue arrestado por un soldado otomano que lo estranguló, disparó, apuñaló y finalmente decapitó.
5.-  El famoso espía y detective estadounidense, Allan Pinkerton, murió en 1884 de gangrena.
La enfermedad fue desencadenada por una mordida en la lengua que sufrió debido a una caída accidental en una vereda.
6.-  Jack Daniel, el fundador de la destilería radicada en Tennessee, que fabrica el famoso whisky que lleva su nombre, murió en 1911 de contaminación por bacterias en la sangre, seis años después de haberse lastimado un dedo del pie por patear su caja fuerte al olvidarse la combinación.
7.-  En 1916, Raputin, un influyente monje ruso, murió ahogado bajo el hielo de un río.
Aunque todavía existen discrepancias sobre la causa de su muerte, pues algunos historiadores aseguran que fue arrojado al río después de haber sido envenenado, castrado y herido varias veces en cabeza, pulmones e hígado.
8.-  En 1941, el escritor norteamericano Sherwood Anderson se tragó un palillo en una fiesta y posteriormente murió de peritonitis.
9.-  Christine Chubbuck, una periodista estadounidense se suicidó durante una transmisión en vivo el 15 de julio de 1974.
Ocho minutos después de que comenzara su programa, sacó un revolver y se disparó en la cabeza.
10.-  
En 2006 el conocido “cazador de cocodrilos”, Steve Irwin, murió al ser picado por una raya en el corazón, mientras filmaba escenas para su programa en su Australia natal.

LA MUÑECA Juan Ramirez Cabrera







LA MUÑECA.
Cuando vivìa mi abuelo, estando mis primos y yo muy chicos, nos contò la siguiente historia.
Cuando recien se casaron èl y mi abuela, pasaron por un lugar en donde vendìan cosas antiguas.
Entraron a curiosear, cuando vieron una muñeca de porcelana, la cual no tenìa ojos, el cabello lo tenìa muy bonito, rubio, su vestido blanco y sus zapatos negros.
A mi abuela le gustò, pensò que posteriormente la mandarìa a arreglar .
Todos los dìas mi abuela la peinaba y la acomodaba en su cama, le decìa cosas cariñosas, como si fuera una niña de verdad.
Un dìa mi abuelo llegò con dos perros a la casa, les armò una casita para tenerlos en el patio.
A partir de ahì, todo cambiò, ya que en la noche los perros aullaban mucho, gritaban como si algo les doliera.
Al otro dìa amanecian lastimados, cojeaban o no querìan que los tocaran porque les dolia.
Un dìa de plano, tenia uno de ellos sangre en sus patas y el otro tenìa mordidas en la cara, los dos estaban heridos, y lo raro de èsto, que la muñeca tenia manchas de sangre en su ropita.
Mi abuela pensò que como se metieron los perros a la casa tal vez subieron y ensuciaron a la muñeca, no averiguo màs.
Ya para el dìa siguiente, mi abuelo se previno con un martillo y un machete, puso unas trampas para ratones, pensando que una rata grande era la que los estaba lastimando.
En la noche vuelven los perros a gritar, cuando entro mi abuelo ràpido al patio y vio a uno de ellos con la muñeca en el hocico, mordiendola, viò como la muñeca trataba de safarse, pensò que estaba viendo mal, pero no podia olvidar que hasta las facciones de la muñeca se veìan diferentes cuando se la arrebatò al perro.
La llevò a tirar lejos de su casa, y al otro dìa mi abuela la vio sentada en la cama con la ropa desgarrada, sucia y con màs sangre.
Le diò miedo y la puso en una bolsa de plastico negra y le metiò una crucesita que tenìa en su burò, amarrò la bolsa y espero a mi abuelo para que el la fuera a dejar lejos de ahì.
Mi abuelo tomò el martillo y la deshizo, luego la fue a enterrar lejos.
Mi abuela a partir de ahi, les tuvo siempre miedo a todas las muñecas.