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domingo, 5 de junio de 2016

LA CASA DE LA VICARIO 14 Christian Perales

LA CASA DE "LA VICARIO"
CAPÍTULO 14....
No sabemos como es que tuvimos la entereza y el valor necesarios para atravesar aquel salón plagado de sombras, de almas en pena que querían atraparnos y conducirnos a ser parte de ese entorno, y por curioso que pareciera, ninguna de aquellas ánimas se movió para atraparnos, simplemente con cada paso que dábamos con lentitud, aquellos espectros solo se limitaban a observarnos, sus ojos eran tan fulgurantes, tan negros y penetrantes que podíamos creer que nos podían arrancar el alma con solo mirarnos.
Después de cruzar ese sitio, el coronel nos condujo a unas escaleras que conducían al sótano de la casa, aquel sitio apestaba a humedad y a descomposición, era obscuro como la boca del infierno, a tal punto de que las linternas no alcanzaban a disipar las tinieblas que amenazaban con devorarnos en cuanto bajáramos las escaleras. El coronel meditó unos segundos y nos dio indicaciones precisas antes de comenzar el descenso:
-Aunque lleguemos al final de este punto, todavía no ganamos, ya entendí lo que sucede aquí, ellos nos necesitan, simplemente por que una vida debe apagarse en este sitio cada cierto tiempo, eso las alimenta, devoran el sufrimiento.-
-¿qué hay ahí abajo coronel?....-
-El corazón de esta casa... pero está podrido, intentará retenernos aquí a como de lugar, allí al fondo en el sótano descubrí un pequeño... muy pequeño pasillo, no tuve tiempo de recorrerlo, hace rato, cuando caí... antes de quedar inconsciente, pude ver que del otro lado había luz, definitivamente es la salida....pero no creo que resulte fácil llegar a ese lugar-
-¿No hay otra manera?.....-
-No... caminen....aunque debo advertirles que llegando abajo se requiere mucho valor... pero se nos agota el tiempo...-
Comenzamos a bajar por la escalera de madera, el rechinido que esta hacía con cada paso que dábamos, nos crispaba los nervios, no sabíamos si esa escalinata resistiría el peso de nuestros cuerpos, tampoco sabíamos que nos aguardaba en ese sótano. Así llegamos hasta el fondo, y podíamos ver la herrumbrada tubería de la casa, el suelo estaba parcialmente inundado por una mezcla entre agua pestilente, lodo y basura, dirigimos las linternas hacia varios puntos y solo veíamos los ladrillos avejentados de aquella casa...
-¿por dónde coronel?....-
-Tenemos que atravesar esta área es casi al final...es.... es por... -
-¿por dónde?...-
-No lo se Martín puedo jurar que este sitio cambió totalmente de hace unos minutos para acá... es distinto....pero debemos caminar hacia los bordes, no podemos quedarnos aquí....-
Apenas íbamos a reiniciar la marcha, cuando escuchamos pequeños pasos cerca de nosotros, aunque era más bien como si hacia nosotros viniera una pequeña estampida, y de hecho lo era: decenas, tal vez cientos de ratas huían de algo o de alguien, todo se llenó de confusión y de gritos de pánico emitidos por Karla y Marianita, a la cual el coronel cargó en sus brazos para dejar el paso libre a aquellos roedores, que si bien eran más que aterradores por la cantidad que integraban, el coronel y yo sabíamos de sobra que de cierta manera eran una buena señal: pues estas ratas buscaban una salida y nos conducirían hasta ahí.
-No las pierdas de vista Martín....-
Las seguimos tan rápido como nos era posible, hasta un punto donde el agua pestilente nos llegó hasta arriba de las rodillas y entonces vimos que entre una de las paredes había un pequeño diminuto haz de luz por el que las ratas buscaban salida, el lodo que estaba en ese sitio, se había reblandecido y ese fango casi era agua espesa... así que cuando vi que el coronel se arrodilló para escarbar con las manos decidí hacer lo mismo...después de un rato habíamos hecho un boquete lo bastante grande como para poder pasar de uno en uno a través de este; y lo mejor era que al asomarnos podíamos alcanzar a ver un poco hacia la calle, alcanzábamos a observar el poste de luz en la banqueta, estaba encendido, que significaba que la colonia se había repuesto del apagón.
-Es hora las chicas primero....Martín....-
Como pudimos enviamos a Karla quien ya se encontraba muy débil debido a la herida de su tobillo, una vez que salió nos tendió la mano para que Marianita pudiera salir.... apenas el coronel iba a enviarla por el agujero, cuando escuchamos unos lamentos que parecían salir de las paredes del lugar, de pronto, una fuerza misteriosa, invisible, hizo literalmente volar al coronel hacia atrás, cayendo de una forma atroz al lodo...
-¡Coronel!.....-
En ese momento miré a mi alrededor, para buscar la manera de auxiliar al coronel, y vi con mucho terror que de nueva cuenta, una multitud de almas nos habían rodeado en aquel sótano. ahora podía reconocer a muchos de ellos, estaban: la chica que un par de días antes me había atacado en mi propia casa, mis dos amigos, que habían muerto en combate, el propio señor Nolasco... bueno, imagino que se trataba de el pues tenía la mitad del cráneo destrozada. Y ahora si, ellos tenían la facultad de tocarnos y quedó de manifiesto cuando uno de ellos, de mis compañeros de guerra, me tomó por la ropa y me levantó en vilo, ya que su fuerza era descomunal....
-¡¿A dónde vas hijo de perra?!¡te estamos hablando!....¡tu destino es morir, es penar para siempre!....¡estos son tus ecos mortales debes escucharlos....!-
Y ese espíritu también me lanzó hacia atrás, aunque sentí alivio cundo vi que ese movimiento les causó una distracción que Marianita aprovechó para llegar al hueco en la pared, estuvo a punto de lograrlo, solo que el mundo de aquellos espectros le tenía una sorpresa más, de pronto una diminuta mano emergió de entre el lodo y sujetó a Marianita del tobillo, después de esa mano pudimos ver surgir todo un cuerpo, el cuerpo de una niña, vestía a la antigua usanza, y eso, en comparación de todo lo que habíamos vivido aquella noche no habría tenido nada de aterrador, era solo que aquella niña, tenía toda la piel carbonizada, y solo se le veían los ojos en contraste con la negrura de su ser....
-¿A donde vas Mariana?... dijiste que serías mi amiga para siempre....-
-¡Déjala!.....- Le grité a todo pulmón, ella solo volteó a mirarme....
-¿Y tú quien eres?... ah... ya se... alguien como tú me hizo esto....me quemó con leña.... yo no era una bruja como decían.... ellos sí...-
En ese momento aquella diabólica niña señaló hacia donde el lodo reblandecido por el agua había dejado al descubierto algo que haría estremecer a cualquier ser humano: resultó que entre los cimientos de aquella casona se encontraban decenas, tal vez centenares de restos óseos, la casa estaba cimentada sobre los cuerpos de todos aquellos quienes murieron ahí, veíamos sus cráneos, restos de los huesos de sus piernas, pies y manos, algunos se notaban mutilados, otros carbonizados, pero se veía que su muerte había sido mu dolorosa, la niña continuó hablando:
-como ven... esta tierra nos pertenece, y pronto seremos más, el corazón de Marianita le dará un nuevo latido a este que es nuestro hogar....-
-¿no prefieren descansar en paz?¿no han intentado trascender?....-
-¿descansar en paz?....no seas idiota ¿de verdad tú crees que eso es posible?... eres un asesino de niños, sabes que no hay ni perdón ni olvido después de eso..... Ahora Marianita prepárate para la inmortalidad... y el primer paso para eso es... morir....-
Esa niña tomó con sus diminutas manos el cuello de Marianita y comenzó a estrangularla, nosotros quisimos levantarnos y correr en su auxilio pero de nueva cuenta aquellas fuerzas infrahumanas nos hicieron caer al suelo y así fue una y otra vez, hasta que Marianita sin poderse mover, pues había entrado en una especie de trance, estaba sucumbiendo ante aquella niña demoniaca. Entonces sucedió algo que jamás imaginé, de entre tantas sombras emergió una diminuta, que a medida que se fue clarificando ante nuestros ojos pude darme cuenta de quien era con claridad: Se trataba ni más ni menos que aquella niña con el cuerpecito destrozado, que había muerto a merced de nuestras almas en medio oriente....
CONTINUARÁ.

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